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Los simuladores: el plan de los millonarios para ayudar al peronismo del medio

Los CEOs que cenaron con Massa, Pichetto y Urtubey quieren que Lavagna se someta a una interna que rompa la polarización. Les preocupa el estallido económico. Cuidadoso vínculo con el PRO.
Por 15/04/2019 18:46

La puesta en escena los encontró a todos en un mismo lugar, pero es habitual que conversen entre ellos por teléfono o en reuniones bilaterales. El asado que compartieron dueños de empresas, medios y bancos hace unos días en la parrilla Roldán, propiedad del CEO del Grupo América, Daniel Vila, es el emergente público de una movida que se viene dando hace varios meses. Una catarsis profesionalizada, bastante más allá de la queja, de una parte potente del Círculo Rojo que busca construir, según ellos lo describen, “un plan B” a la opción bipolar macrismo o kirchnerismo. Los inquieta, sobre todo, el estallido económico que se podría provocar si vencieran Mauricio Macri o la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner

 

Evitar la grieta, el objetivo del Grupo Roldán. Pronostican fuerte crisis si no se sale de la polarización. 


Cuando Letra P develó la cena -que aún permanece cerrada herméticamente en algunos temas puntuales-, hubo intentos internos por suspenderla, aunque finalmente se terminó realizando en el VIP del lugar, a resguardo de fotógrafos y curiosos. “No fue tan importante, es algo que hacemos seguido”, contó a este medio uno de los pocos que se abrió a relatar la idea del Grupo Roldán.

La fuente atendió el teléfono recién una semana después de los acontecimientos y dejó entrever que “hubiese estado bueno que estuviera (Roberto) Lavagna”. El ex ministro, estrella sinuosa dentro del espacio de Alternativa Federal, quebró la cintura en una jugada que pocos comprendieron y faltó a la comida en la que la política congregaba a los referentes del espacio: el tigrense Sergio Massa, Miguel Pichetto, presidente del interbloque Argentina Federal en el Senado, y el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey.

 

Massa, Urtubey, Pichetto y Schiaretti. Todos hablan con el Círculo Rojo. 

 

Por los CEOs estuvieron Marcelo Tinelli, el banquero Jorge Brito hijo, el titular de Swiss Medical, Claudio BelocopittMarcelo Mindlin, de Pampa Energía; el presidente de River y hombre de La Caja, Rodolfo Donofrio, y Sebastián Eskenazi, del Grupo Petersen, quien supo ser acreedor de la YPF post estatización kirchnerista.

“Mirá, Lavagna tiene que ir a una interna, todos creemos lo mismo”, contó uno de los asistentes. En la mesa, ante la ausencia de Don Roberto y mientras degustaban entraña y malbec, coincidieron en que, de no ocurrir “una interna fuerte, van a perder todos”. Los CEOs de Roldan creen que “si no se fortalece el espacio del medio con una gran interna que incluya a Lavagna y a los gobernadores, la gente, el votante, no va a saber que este espacio existe”. El que más insistió con la necesidad de hacer conocidir a esa vertiente fue Tinelli, obsesionado con la promoción anti grieta. 

La pregunta que les hizo este medio a dos de los comensales es si ese trabajo de apoyo a una construcción alternativa tenía que ver con una posición anti Macri de esos CEOs. “No en todos los casos”, respondieron. La mayoría tiene vínculo y hasta amistad con muchos funcionarios, pero todos adhieren a la teoría de que “el Gobierno llegó con buena voluntad, buena leche, pero no está funcionando”.

Nadie se arriesga a decir si este armado alternativo se volcaría masivamente en un apoyo en las urnas. Como ocurrió en la reunión de Lavagna con sectores del campo, los CEOs de Roldán quieren ver las cartas antes de jugar. Tinelli supone, por caso, que una vez que la interna decante en un candidato, cualquiera sea, el espacio crecerá en intención de voto para llegar a octubre con chances reales de imponerse. Además, la mayoría hace equilibrio en el vínculo diario que tienen que mantener con el oficialismo por la cuestión del negocio. 

 

Lavagna con el sanjuanino Uñac. Los CEOs quieren a los gobernadores adentro. 


La realidad, según cuentan ellos mismos, es que los une hoy un temor, casi una desesperación: que la crisis actual se prolongue si no se zafa de la grieta y que esto arrastre aún más los negocios propios.

Lo que aún varios días después de ocurrida la parrillada secreta niegan los empresarios es que se juntaron allí para hablar del financiamiento de la campaña. “Hoy, como está la cosa, la guita no la va poner nadie”, sintetizan. Una idea que comparte casi todo el Círculo Rojo, impactado por la crisis y por el affaire de los Cuadernos K. Pero la incógnita sobre ese punto es, quizás, el único elemento dudoso de los dichos sobre aquella comida. 

Los simuladores: el plan de los millonarios para ayudar al peronismo del medio

Los CEOs que cenaron con Massa, Pichetto y Urtubey quieren que Lavagna se someta a una interna que rompa la polarización. Les preocupa el estallido económico. Cuidadoso vínculo con el PRO.

La puesta en escena los encontró a todos en un mismo lugar, pero es habitual que conversen entre ellos por teléfono o en reuniones bilaterales. El asado que compartieron dueños de empresas, medios y bancos hace unos días en la parrilla Roldán, propiedad del CEO del Grupo América, Daniel Vila, es el emergente público de una movida que se viene dando hace varios meses. Una catarsis profesionalizada, bastante más allá de la queja, de una parte potente del Círculo Rojo que busca construir, según ellos lo describen, “un plan B” a la opción bipolar macrismo o kirchnerismo. Los inquieta, sobre todo, el estallido económico que se podría provocar si vencieran Mauricio Macri o la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner

 

Evitar la grieta, el objetivo del Grupo Roldán. Pronostican fuerte crisis si no se sale de la polarización. 


Cuando Letra P develó la cena -que aún permanece cerrada herméticamente en algunos temas puntuales-, hubo intentos internos por suspenderla, aunque finalmente se terminó realizando en el VIP del lugar, a resguardo de fotógrafos y curiosos. “No fue tan importante, es algo que hacemos seguido”, contó a este medio uno de los pocos que se abrió a relatar la idea del Grupo Roldán.

La fuente atendió el teléfono recién una semana después de los acontecimientos y dejó entrever que “hubiese estado bueno que estuviera (Roberto) Lavagna”. El ex ministro, estrella sinuosa dentro del espacio de Alternativa Federal, quebró la cintura en una jugada que pocos comprendieron y faltó a la comida en la que la política congregaba a los referentes del espacio: el tigrense Sergio Massa, Miguel Pichetto, presidente del interbloque Argentina Federal en el Senado, y el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey.

 

Massa, Urtubey, Pichetto y Schiaretti. Todos hablan con el Círculo Rojo. 

 

Por los CEOs estuvieron Marcelo Tinelli, el banquero Jorge Brito hijo, el titular de Swiss Medical, Claudio BelocopittMarcelo Mindlin, de Pampa Energía; el presidente de River y hombre de La Caja, Rodolfo Donofrio, y Sebastián Eskenazi, del Grupo Petersen, quien supo ser acreedor de la YPF post estatización kirchnerista.

“Mirá, Lavagna tiene que ir a una interna, todos creemos lo mismo”, contó uno de los asistentes. En la mesa, ante la ausencia de Don Roberto y mientras degustaban entraña y malbec, coincidieron en que, de no ocurrir “una interna fuerte, van a perder todos”. Los CEOs de Roldan creen que “si no se fortalece el espacio del medio con una gran interna que incluya a Lavagna y a los gobernadores, la gente, el votante, no va a saber que este espacio existe”. El que más insistió con la necesidad de hacer conocidir a esa vertiente fue Tinelli, obsesionado con la promoción anti grieta. 

La pregunta que les hizo este medio a dos de los comensales es si ese trabajo de apoyo a una construcción alternativa tenía que ver con una posición anti Macri de esos CEOs. “No en todos los casos”, respondieron. La mayoría tiene vínculo y hasta amistad con muchos funcionarios, pero todos adhieren a la teoría de que “el Gobierno llegó con buena voluntad, buena leche, pero no está funcionando”.

Nadie se arriesga a decir si este armado alternativo se volcaría masivamente en un apoyo en las urnas. Como ocurrió en la reunión de Lavagna con sectores del campo, los CEOs de Roldán quieren ver las cartas antes de jugar. Tinelli supone, por caso, que una vez que la interna decante en un candidato, cualquiera sea, el espacio crecerá en intención de voto para llegar a octubre con chances reales de imponerse. Además, la mayoría hace equilibrio en el vínculo diario que tienen que mantener con el oficialismo por la cuestión del negocio. 

 

Lavagna con el sanjuanino Uñac. Los CEOs quieren a los gobernadores adentro. 


La realidad, según cuentan ellos mismos, es que los une hoy un temor, casi una desesperación: que la crisis actual se prolongue si no se zafa de la grieta y que esto arrastre aún más los negocios propios.

Lo que aún varios días después de ocurrida la parrillada secreta niegan los empresarios es que se juntaron allí para hablar del financiamiento de la campaña. “Hoy, como está la cosa, la guita no la va poner nadie”, sintetizan. Una idea que comparte casi todo el Círculo Rojo, impactado por la crisis y por el affaire de los Cuadernos K. Pero la incógnita sobre ese punto es, quizás, el único elemento dudoso de los dichos sobre aquella comida.