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Macri pudo festejar, pero enfrenta una paritaria con radicales recargados

Morales y Cornejo retomarán la agenda de negociaciones con el PRO fortalecidos por los triunfos en sus provincias. Sorpresas tucumanas e inesperadas recomposiciones.
Morales y Cornejo retomarán la agenda de negociaciones con el PRO fortalecidos por los triunfos en sus provincias. Sorpresas tucumanas e inesperadas recomposiciones.
Por 10/06/2019 1:37

Con los cinco desenlaces electorales de este segundo domingo de junio, los negociadores del PRO y la UCR descongelarán las negociaciones que frenaron la semana pasada para definir la convivencia dentro de Cambiemos. La puntería de los dos principales socios del oficialismo estará concentrada en las candidaturas de todas las categorías nacionales, pero la mayor atención girará en torno al plato fuerte del poroteo: si el presidente Mauricio Macri llevará a un compañero de fórmula radical en la pelea por su reelección. Esas tensiones anticipan que la primera victoria que se anota Cambiemos, luego de once derrotas, tendrá un efecto posiblemente acotado. 

El reelecto gobernador jujeño, Gerardo Morales, y su par mendocino, Alfredo Cornejo, son los dos comensales radicales de la mesa negociadora que regresarán fortalecidos a Buenos Aires para participar del próximo round que tendrán con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

 

No obstante, las fotografías electorales que exhibirán cuando pisen la Casa Rosada no tendrán el calibre que les habían anticipado las encuestas. Al cierre de esta nota, con el 22% del escrutinio provisorio, Morales resultaba reelecto por el 44,48%, con 15 puntos menos que los 58 que lo llevaron a la gobernación hace cuatro años, con una colectora compartida con el Frente Renovador, de Sergio Massa, y el GEN, de Margarita Stolbizer.

La merma del caudal no sólo preocupó al cacique radical, también lo irritó, porque consideró la fuga de votos como parte del efecto “salvavidas de plomo” que le adjudica a Mauricio Macri por el impacto de la crisis. La bronca se atemperó antes de la medianoche, cuando Morales ya había confirmado que la tendencia era definitiva gracias a la apuesta de competir frente a un peronismo dividido. Cuando se disiparon los temores de la derrota, el reelecto gobernador agradeció al Presidente y lo definió como un “jujeño más”.

Sin embargo, hay un sabor agridulce compartido entre la Casa Rosada y Morales por la irrupción del ex director del Registro Civil Julio Ferreyra, que cosechó el 31,47% bajo el signo del Frente Justicialista y se transformó en una sombra opositora para la versión jujeña de Cambiemos que no existía en el horizonte electoral hasta el año pasado. El gobernador radical logró imponerse, pero la suma de la dispersión de los competidores peronistas superó la cosecha del radicalismo con las postulaciones del senador nacional Guillermo Snopek, que acumuló diez puntos con el Frente Juntos por Jujuy y Vicente Casas que obtuvo un 3% como aspirante del partido Confiar.

 

 

Desde la noche de este domingo, el mendocino Cornejo también comparte una preocupación con su correligionario Morales, pero agigantada porque recién ahora afrontó el examen de las PASO en su provincia, con una lenta cuenta regresiva que concluirá recién en las generales del 29 de septiembre.

Poco antes de meter su voto, el gobernador y titular del Comité Nacional de la UCR repasó su impotencia política y lamentó que la constitución provincial le impida la búsqueda de un segundo mandato. Aunque lo intentó hace dos años, Macri lo dejó sólo en esa aventura.

 

 

Doce horas después de meterse en el cuarto oscuro, con el 40% de las mesas escrutadas, Cornejo confirmó la victoria de su delfín, Rodolfo “Rody” Suárez, como el candidato de Cambiemos que buscará sucederlo al frente de la gobernación. Pudo imponerse en la interna por encima del macrista intendente de Luján, Omar de Marchi, aunque la Rosada esperaba lo contrario. También fue una conquista agridulce, porque el escenario opositor reflejó la recomposición del peronismo mendocino, con una interna entre el intendente de Maipú, Alejandro Bermejo, bajo el signo del PJ clásico, y la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, compañera de bancada de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La precandidata kirchnerista se impuso sobre el intendente del interior provincial, que se embanderó en los peronistas azules que fueron conducidos por el histórico operador Juan Carlos “El  Chueco” Mazzón, cuya ausencia en vida todavía lamenta todo el panperonismo.

 

 

Este lunes, Cornejo comenzará a transitar los últimos seis meses de su gobernación, pero deberá aguardar tres meses para saber si su delfín se impone ante una indeseada competencia con una competidora kirchnerista, una expresión que el cacique radical esperaba haber extirpado del horizonte político. La foto de las PASO le aporta cierta tranquilidad: el Frente Cambia Mendoza acumuló el 50,2% de las voluntades con sus tres precandidatos, frente al 33,4% que sumaron los dos contendientes peronistas. 

Con esas novedades a cuestas, Morales y Cornejo encabezarán la mesa de seis negociadores radicales que serán recibidos por las cuatro contrapartes macristas. Esta semana concluirá el hiato que se abrió la semana pasada, luego de un inicio de intercambios que arrancó entre gritos, pases de facturas y asperezas. Desde este lunes serán atemperados con la victoria de Morales, el resultado provisorio de Cornejo y la victoria que se adjudicó el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, en las legislativas locales del domingo pasado.

 

 

El panorama de las tres provincias que controla el radicalismo no estuvo signado por derrotas, pero tampoco por victorias del macrismo. También contó con una sorpresa en Tucumán, con el segundo lugar que obtuvo la senadora Silvia Elías de Pérez detrás del peronista Juan Manzur, que obtuvo su reelección y la superó en 30 puntos.

Aún así, las cuatro performances radicales siembran dudas sobre el valor de esas acumulaciones ante la batalla que se viene por la reelección de Macri. Ese punto será clave en la negociación que se avecina con el PRO, pero los planteos boiniblancos harán responsable al Gobierno de ese sabor agridulce, antes de que llegue el cierre de plazos para inscribir listas y candidaturas. Para entonces, luego de los desquites, los socios de Cambiemos deberán cerrar filas, unidos por el espanto a perder ante los movimientos de reunificación del peronismo y las señales de una economía que no repunta.