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En el Gabinete y en el "ala política" brotan cuestionamientos porque el ministro no explica la realidad que más impacta en la decisión de los votantes, según las encuestas. El "mutismo" que baja Peña.
Por 06/06/2019 19:46

En agosto, poco antes de reducir su gabinete a la mitad, el presidente Mauricio Macri se lamentaba ante sus allegados de que tenía muy pocos ministros que se encargaran de protegerlo ante los embates de la crisis. “Todos los quilombos me llegan a mí, y son muy pocos los que se hacen cargo de evitarlo”, le escucharon decir en esos días del invierno pasado, cuando todavía no se desprendía de la mitad de sus ministros con el fin de retener al jefe de Gabinete, Marcos Peña. Nueve meses después, mientras Macri transita el último tramo de su mandato, los cuestionamientos volvieron a recrudecer dentro de la Casa Rosada, pero entre aquellos funcionarios que sobrevivieron a la reducción del Ejecutivo y ahora cargan contra el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, como el principal destinatario de las críticas, aunque no el único.

En medio de un año determinante para el futuro de Cambiemos, la Casa Rosada funciona desde marzo con dos tiempos paralelos: entre la marcha de la gestión oficial, cruzada por la crisis económica, y el diseño de una campaña electoral cuyos armadores buscan retomar la iniciativa frente a la pronunciada caída de la imagen presidencial que marcan las encuestas.

Así como la preocupación por la situación económica pasó a ocupar el primer lugar en los sondeos de humor social, los señalamientos por el silencio de Dujovne también se multiplicaron. La falta de previsiones sobre los embates de la crisis y la ausencia de “una línea interna” para contener los cuestionamientos de la oposición forman parte de la zozobra que admiten los funcionarios que apuestan a mantener a flote el operativo por la reelección del Presidente.

 

 

“Dujovne fue elegido para explicar la Economía y es lo que menos hace”, disparó uno de los funcionarios que participa de las reuniones de Gabinete, mientras señala a otros integrantes del Ejecutivo, como el titular del área de Transporte, Guillermo Dietrich.

Ambos ministros son parte del entorno más cercano a Peña, pero cargan con un cuestionamiento compartido. “Guillo solamente habla de obras, aparece para las buenas. Eso vale más que el silencio de Nico, pero lo que ellos no explican lo salen a atajar muy pocos funcionarios, algo que ahora empezó a cambiar un poco con las apariciones de Peña”, se quejó una fuente que comparte edificio con la escudería de técnicos que responde “al mudo Dujovne”, como se animan a bromear algunos integrantes de Cambiemos.

 

 

Los colaboradores de Peña insisten con que el titular de Hacienda “es una pieza clave” para la marcha de la economía y “en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”. Para los escuderos de la Jefatura de Gabinete, la razón del silencio de Dujovne tiene que ver con la mala imagen que tiene en las encuestas. “En casi todos los sondeos que recibimos, encabeza la lista de ministros con peor imagen y tiene muy poca positiva como para equilibrar. Algo distinto a lo que sucede (con la ministra de Seguridad, Patricia) Bullrich, que tiene alto rechazo, pero un núcleo duro que la respalda”, contestaron desde el primer piso de Balcarce 50.

A contrapelo de esos argumentos, los encargados de criticar el silencio de Dujovne sostienen que ese descrédito acumulado por la erosión de la crisis “debería servirle para especular menos y salir a poner la cara para defender al Gobierno, en vez de esconderse”, acotó el vocero de uno de los ministros que se preguntan, con notable dolo, “¿Alguien sabe dónde está Nico?”.

Los dardos que salen de distintas oficinas oficiales golpean en las ventanas del quinto piso del Palacio de Hacienda. Por ahora rebotan, pero encierran la desazón generalizada del elenco ministerial por la marcha de las cuentas públicas y la ausencia de argumentaciones técnicas para atravesar el invierno económico. También por la suba de precios y las fallidas iniciativas del equipo de Dujovne para controlar la inflación o contener la zozobra en momentos de inestabilidad cambiaria.

 

 

“No sólo que no tenemos buenos indicadores económicos en la comparación mensual, ni en las interanuales, sino que nos habían hablado de una recuperación que finalmente no va a llegar”, se quejó un operador electoral del PRO mientras analizaba las últimas estimaciones del INDEC sobre la caída de la industria, dentro de un extenso abanico de números sombríos que superan el mutismo del Gobierno en materia económica: una directiva impartida por Peña, que no es compartida por el sector del gabinete que tiene que atender diariamente los embates de la crisis, como la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley; el titular de la cartera de Producción, Dante Sica (que ya mantiene una tirante relación con Dujovne).

Las críticas a esta estrategia comunicacional se extienden a la mesa chica del partido amarillo, donde la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal y el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tampoco ocultan su desazón por las pálidas económicas que, según les anticiparon, no verán una salida antes de diciembre. El menú de críticos también incluye a la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que mantiene un estricto silencio sobre Dujovne desde el verano.

A los señalamientos que bullen dentro del PRO se suma una larga lista de detractores radicales, que ya hicieron sentir su furia en la última Convención Radical de la semana pasada y que forman parte de la lista de cuestionamientos que los negociadores de la UCR le enrostraron a Peña. “El problema no es que la recesión se extienda, sino que hay medidas que nunca nos consultaron y que buscamos evitar”, acotó uno de los correligionarios que apuntó hace dos años contra la dureza del entonces ministro de Energía, Juan José Aranguren, por la ferocidad en la aplicación del aumento de tarifas. Toda una paradoja para Cambiemos, porque dentro de la hoguera de críticas que se inflama en Balcarce 50, algunos añoran al "Vasco”, en referencia al ex CEO de Shell que funcionaba como “pararrayos” de una de las medidas más piantavotos para la administración de Macri. La añoranza también encierra otra crítica silenciosa contra los preferidos del Presidente, como el secretario de Energía, Gustavo Lopetegui, también dueño del silencio atroz que alimenta las internas del Gobierno.