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La derrota de Cambiemos en Córdoba y la calculadora de la Convención radical

La UCR aguarda un duro revés para Mario Negri y Ramón Mestre, sus dos candidatos en pugna. El malestar que la Casa Rosada busca contener para evitar que se diluya la decisión de Gualeguaychú.
La UCR aguarda un duro revés para Mario Negri y Ramón Mestre, sus dos candidatos en pugna. El malestar que la Casa Rosada busca contener para evitar que se diluya la decisión de Gualeguaychú.
Por 12/05/2019 8:17

El resultado de las elecciones a gobernador de Córdoba de este domingo no sólo tendrá impacto directo en la campaña por la reelección del presidente Mauricio Macri. También, será determinante para los debates y resoluciones de la próxima Convención Nacional que realizará la Unión Cívica Radical (UCR) el próximo 27 de mayo. Su máximo órgano deliberativo se reunirá en Parque Norte para decidir la estrategia de alianzas y candidatos, es decir, si continúa como integrante de la alianza Cambiemos, junto al PRO y la Coalición Cívica, o habilita la “libertad de acción” que reclama un sector para respaldar la posible candidatura del ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

La composición de ese organismo en este año electoral es una obsesión para la Casa Rosada ante el impacto negativo de la crisis económica y por la compleja convivencia del partido centenario con el PRO dentro del Ejecutivo. También, por la sumatoria de derrotas que acumulan los candidatos a gobernador de la UCR, que pierden en sus respectivos distritos con franquicias alternativas a la marca Cambiemos. Esa lista estará encabezada por Córdoba, pero ya cuenta con un agravante: el resultado de las PASO santafesinas del 28 de abril, donde el candidato a gobernador provincial, el intendente José Corral, arañó los 20 puntos y quedó tercero, en un duelo que concluirá en las generales del 16 de junio. Aunque, para entonces, la Convención ya se habrá expedido.

 

 

EN NÚMEROS. El partido centenario cuenta con una instancia ejecutiva en manos del Comité Nacional que conduce el gobernador mendocino Alfredo Cornejo. La deliberativa es la Convención y es presidida por el cordobés Jorge Sappia, que fue ministro de Trabajo del gobierno de Raúl Alfonsín. Está integrada por 337 miembros provenientes de todo el país, con una distribución proporcional a la cantidad de diputados y senadores que tiene cada provincia en el Congreso Nacional. La nómina se completa con tres grupos de seis convencionales para cada uno para los frentes juvenil, estudiantil y gremial de la UCR, es decir, 18 representantes por la Juventud Radical, la Franja Morada y la Organización de Trabajadores Radicales (OTR).  

Los números formales reflejan una composición de 347 convencionales, pero fuentes partidarias explicaron a Letra P que, en la actualidad, suma “337 miembros por la intervención que pesa desde 2007 sobre la convención de Santiago del Estero, que impide que sus convencionales participen del encuentro”. Otros dirigentes del partido sostienen que ese total se reduce a 310, pero no detallaron el cálculo.

 

 

EL IMPACTO CORDOBÉS. Dentro de la decena de provincias que tienen comicios desdoblados del calendario nacional, el cierre de la contienda cordobesa concentra la máxima atención para el Gobierno. Córdoba fue un distrito clave para la victoria de Macri en las presidenciales de 2015, pero desde el 11 de marzo de este año Cambiemos se extinguió tras una serie de acusaciones y desacuerdos entre sus dos principales dirigentes radicales: el diputado nacional Mario Negri, que tiene el aval de la Casa Rosada, y el intendente de la capital provincial, Ramón Mestre, que también preside la UCR local y ejerce un fuerte liderazgo sobre los 21 representantes que asistirán a la Convención Nacional.

Las encuestas anticipan un panorama sombrío para los dos correligionarios. Por esa razón, en la Casa Rosada aguardan que la derrota de ambos radicales frente a Schiaretti sea capitalizada por el sector que busca la “libertad de acción” dentro de la Convención, que lideran el vice del Comité Nacional, Federico Storani; el ex diputado Ricardo Alfonsín y el empresario, ex ministro del Interior y titular de la Comisión de Acción Política del comité porteño, Enrique “Coti” Nosiglia. Junto a ellos trabaja el ex candidato a jefe de Gobierno y ex embajador en Washington Martín “Guga” Lousteau.

Su nombre completa el cuarteto de respaldos “estratégicos” que tuvo Mestre para resistirse a todas las presiones y ofertas de la Casa Rosada que buscaron imponer a Negri como el “candidato de unidad” de Cambiemos para disputar una provincia que no tiene PASO y que, hasta el 11 de marzo, iba a realizar internas para definir su candidato a partir de una presentación ante la justicia con competencia electoral. La ausencia de acuerdos y las acusaciones veladas de fraude entre ambos dirigentes radicales dejaron en evidencia las dificultades del PRO para ordenar a las tropas cambiemistas en la provincia, un obstáculo de consecuencias imprevisibles para “el día después” del domingo, cuando la candidatura de Macri por su reelección transite el camino final hacia las PASO del 22 de agosto y las generales de octubre, con una escala previa y determinante como es el plazo final para la inscripción de candidaturas del 22 de junio.

 

 

¿UN GUIÑO DE MESTRE? Ante las consultas de este portal, cerca de Mestre ataron la posición que adopten los convencionales cordobeses al resultado de este domingo. Pero el intendente de la capital provincial, enfundado como candidato a gobernador por la histórica “lista 3” de la UCR, deslizó un gesto negociador antes del cierre de campaña. Lo hizo durante la recorrida proselitista que realizó este miércoles en Río Cuarto, donde moderó sus críticas sobre la permanencia partidaria dentro de Cambiemos.

“Nosotros ahora tenemos una elección que es provincial. Acá no se está eligiendo nada nacionalmente”, dijo el aspirante radical a radio LV 16. “Por supuesto que la situación nacional es compleja y la estamos pasando mal, por me parece importante la decisión de buscar consensos que está planteando el Presidente para construir puntos básicos de acuerdo con distintos dirigentes de la sociedad”, opinó.

El gesto no le impidió cuestionar el despliegue que hizo la Casa Rosada a favor de Negri, su antagonista, que le pedirá a Mestre que abandone la presidencia del partido si pierde este domingo. “En Córdoba hemos visto pasar a un entorno del Presidente para tratar de dividir a Cambiemos, pero es la estatura de quienes cercan” a Macri, disparó el candidato. Sus palabras podrían estar orientadas a seducir votantes al filo del cierre, pero la valoración del operativo presidencial de los diez puntos podría estar relacionado con el interés del radicalismo cordobés por negociar una “ampliación de Cambiemos” en la Convención en vez de promover un escándalo o la temida “libertad de acción” que espanta a los cambiemistas.

 

 

CONTROL DE DAÑOS BONAERENSE. En Balcarce 50 insisten con que “todavía falta una eternidad” para el inicio del tramo caliente de la carrera nacional. Sin embargo, las fuentes consultadas por este portal admitieron que el resultado final de la disputa irresuelta del radicalismo cordobés se definirá con la reelección, casi segura, del peronista Schiaretti como gobernador.

Para los inquilinos de la Casa de Gobierno sólo resta saber cómo será la expresión de esas heridas en la convención nacional prevista para el último lunes de mayo, donde los colaboradores más cercanos del Presidente confían firmemente en el poroteo que les anticiparon Cornejo y su par jueño, Gerardo Morales. “Nos dijeron que ya están garantizados dos tercios a favor de seguir en Cambiemos y un tercio marginal que buscará la libertad de acción”, explicó a Letra P un alto funcionario que responde al jefe de Gabinete, Marcos Peña, también a cargo de la dirección de la campaña nacional de Cambiemos.

La base material de votos para la continuidad del radicalismo en Cambiemos la aportará la convención de la UCR de la provincia de Buenos Aires, que se realizará en la localidad de Brandsen el sábado 18 de mayo, una semana antes del encuentro de Parque Norte. Será encabezada por el vicegobernador Daniel Salvador, considerado por sus correligionarios como “la demostración de que se puede convivir con el PRO”.

En diálogo con Letra P, uno de sus principales colaboradores confirmó el plan. “Salvador quiere mostrar al radicalismo bonaerense alineado y que nuestros 73 convencionales hagan valer su peso en el encuentro nacional”, explicó la fuente. En los cálculos que baraja la conducción nacional del partido, el tercio que aportaría el radicalismo bonaerense se fortalecería “con los enviados de otras provincias donde no somos gobierno, como Formosa, Misiones y Entre Ríos, y el voto confirmado de las administraciones que conducimos, como Mendoza y Jujuy”.

 

 

TAN LEJOS DE GUALEGUAYCHÚ. Si la malla de contención que diseña el Gobierno logra evitar una fractura de Cambiemos, su síntesis será diferente al resultado de la convención de 2015. “Esta vez no tenemos un liderazgo tan fuerte como el que tuvo Ernesto Sanz en ese momento”, explicó el dirigente consultado para reflejar las expectativas de la conducción partidaria actual. En su lectura, no hay posibilidades de promover una candidatura radical que dispute internas el 22 de agosto, como pasó hace cuatro años con la fórmula Sanz – Lucas Llach, que se midió frente Macri – Gabriela Michetti por el PRO y Elisa Carrió – Héctor “Toty” Flores como aspirantes de la CC.

“Es muy probable que esta convención ratifique la permanencia del partido en Cambiemos, pero que le otorgue a Cornejo, como presidente del Comité, un amplio margen de negociación” en la alianza, vaticinó el operador radical que teje, contrarreloj, los acuerdos para garantizar el pedido de Macri, aunque esa decisión implique un duro debate. “Es preferible debatir todo lo necesario y llegar a un acuerdo que terminar en un escándalo que nos perjudique a todos”, aseguró el radical consultado. Dice estar tan convencido de la derrota cordobesa que se avecina para su partido, como de la capacidad de su estructura para contener sus consecuencias.

La derrota de Cambiemos en Córdoba y la calculadora de la Convención radical

La UCR aguarda un duro revés para Mario Negri y Ramón Mestre, sus dos candidatos en pugna. El malestar que la Casa Rosada busca contener para evitar que se diluya la decisión de Gualeguaychú. 

El resultado de las elecciones a gobernador de Córdoba de este domingo no sólo tendrá impacto directo en la campaña por la reelección del presidente Mauricio Macri. También, será determinante para los debates y resoluciones de la próxima Convención Nacional que realizará la Unión Cívica Radical (UCR) el próximo 27 de mayo. Su máximo órgano deliberativo se reunirá en Parque Norte para decidir la estrategia de alianzas y candidatos, es decir, si continúa como integrante de la alianza Cambiemos, junto al PRO y la Coalición Cívica, o habilita la “libertad de acción” que reclama un sector para respaldar la posible candidatura del ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

La composición de ese organismo en este año electoral es una obsesión para la Casa Rosada ante el impacto negativo de la crisis económica y por la compleja convivencia del partido centenario con el PRO dentro del Ejecutivo. También, por la sumatoria de derrotas que acumulan los candidatos a gobernador de la UCR, que pierden en sus respectivos distritos con franquicias alternativas a la marca Cambiemos. Esa lista estará encabezada por Córdoba, pero ya cuenta con un agravante: el resultado de las PASO santafesinas del 28 de abril, donde el candidato a gobernador provincial, el intendente José Corral, arañó los 20 puntos y quedó tercero, en un duelo que concluirá en las generales del 16 de junio. Aunque, para entonces, la Convención ya se habrá expedido.

 

 

EN NÚMEROS. El partido centenario cuenta con una instancia ejecutiva en manos del Comité Nacional que conduce el gobernador mendocino Alfredo Cornejo. La deliberativa es la Convención y es presidida por el cordobés Jorge Sappia, que fue ministro de Trabajo del gobierno de Raúl Alfonsín. Está integrada por 337 miembros provenientes de todo el país, con una distribución proporcional a la cantidad de diputados y senadores que tiene cada provincia en el Congreso Nacional. La nómina se completa con tres grupos de seis convencionales para cada uno para los frentes juvenil, estudiantil y gremial de la UCR, es decir, 18 representantes por la Juventud Radical, la Franja Morada y la Organización de Trabajadores Radicales (OTR).  

Los números formales reflejan una composición de 347 convencionales, pero fuentes partidarias explicaron a Letra P que, en la actualidad, suma “337 miembros por la intervención que pesa desde 2007 sobre la convención de Santiago del Estero, que impide que sus convencionales participen del encuentro”. Otros dirigentes del partido sostienen que ese total se reduce a 310, pero no detallaron el cálculo.

 

 

EL IMPACTO CORDOBÉS. Dentro de la decena de provincias que tienen comicios desdoblados del calendario nacional, el cierre de la contienda cordobesa concentra la máxima atención para el Gobierno. Córdoba fue un distrito clave para la victoria de Macri en las presidenciales de 2015, pero desde el 11 de marzo de este año Cambiemos se extinguió tras una serie de acusaciones y desacuerdos entre sus dos principales dirigentes radicales: el diputado nacional Mario Negri, que tiene el aval de la Casa Rosada, y el intendente de la capital provincial, Ramón Mestre, que también preside la UCR local y ejerce un fuerte liderazgo sobre los 21 representantes que asistirán a la Convención Nacional.

Las encuestas anticipan un panorama sombrío para los dos correligionarios. Por esa razón, en la Casa Rosada aguardan que la derrota de ambos radicales frente a Schiaretti sea capitalizada por el sector que busca la “libertad de acción” dentro de la Convención, que lideran el vice del Comité Nacional, Federico Storani; el ex diputado Ricardo Alfonsín y el empresario, ex ministro del Interior y titular de la Comisión de Acción Política del comité porteño, Enrique “Coti” Nosiglia. Junto a ellos trabaja el ex candidato a jefe de Gobierno y ex embajador en Washington Martín “Guga” Lousteau.

Su nombre completa el cuarteto de respaldos “estratégicos” que tuvo Mestre para resistirse a todas las presiones y ofertas de la Casa Rosada que buscaron imponer a Negri como el “candidato de unidad” de Cambiemos para disputar una provincia que no tiene PASO y que, hasta el 11 de marzo, iba a realizar internas para definir su candidato a partir de una presentación ante la justicia con competencia electoral. La ausencia de acuerdos y las acusaciones veladas de fraude entre ambos dirigentes radicales dejaron en evidencia las dificultades del PRO para ordenar a las tropas cambiemistas en la provincia, un obstáculo de consecuencias imprevisibles para “el día después” del domingo, cuando la candidatura de Macri por su reelección transite el camino final hacia las PASO del 22 de agosto y las generales de octubre, con una escala previa y determinante como es el plazo final para la inscripción de candidaturas del 22 de junio.

 

 

¿UN GUIÑO DE MESTRE? Ante las consultas de este portal, cerca de Mestre ataron la posición que adopten los convencionales cordobeses al resultado de este domingo. Pero el intendente de la capital provincial, enfundado como candidato a gobernador por la histórica “lista 3” de la UCR, deslizó un gesto negociador antes del cierre de campaña. Lo hizo durante la recorrida proselitista que realizó este miércoles en Río Cuarto, donde moderó sus críticas sobre la permanencia partidaria dentro de Cambiemos.

“Nosotros ahora tenemos una elección que es provincial. Acá no se está eligiendo nada nacionalmente”, dijo el aspirante radical a radio LV 16. “Por supuesto que la situación nacional es compleja y la estamos pasando mal, por me parece importante la decisión de buscar consensos que está planteando el Presidente para construir puntos básicos de acuerdo con distintos dirigentes de la sociedad”, opinó.

El gesto no le impidió cuestionar el despliegue que hizo la Casa Rosada a favor de Negri, su antagonista, que le pedirá a Mestre que abandone la presidencia del partido si pierde este domingo. “En Córdoba hemos visto pasar a un entorno del Presidente para tratar de dividir a Cambiemos, pero es la estatura de quienes cercan” a Macri, disparó el candidato. Sus palabras podrían estar orientadas a seducir votantes al filo del cierre, pero la valoración del operativo presidencial de los diez puntos podría estar relacionado con el interés del radicalismo cordobés por negociar una “ampliación de Cambiemos” en la Convención en vez de promover un escándalo o la temida “libertad de acción” que espanta a los cambiemistas.

 

 

CONTROL DE DAÑOS BONAERENSE. En Balcarce 50 insisten con que “todavía falta una eternidad” para el inicio del tramo caliente de la carrera nacional. Sin embargo, las fuentes consultadas por este portal admitieron que el resultado final de la disputa irresuelta del radicalismo cordobés se definirá con la reelección, casi segura, del peronista Schiaretti como gobernador.

Para los inquilinos de la Casa de Gobierno sólo resta saber cómo será la expresión de esas heridas en la convención nacional prevista para el último lunes de mayo, donde los colaboradores más cercanos del Presidente confían firmemente en el poroteo que les anticiparon Cornejo y su par jueño, Gerardo Morales. “Nos dijeron que ya están garantizados dos tercios a favor de seguir en Cambiemos y un tercio marginal que buscará la libertad de acción”, explicó a Letra P un alto funcionario que responde al jefe de Gabinete, Marcos Peña, también a cargo de la dirección de la campaña nacional de Cambiemos.

La base material de votos para la continuidad del radicalismo en Cambiemos la aportará la convención de la UCR de la provincia de Buenos Aires, que se realizará en la localidad de Brandsen el sábado 18 de mayo, una semana antes del encuentro de Parque Norte. Será encabezada por el vicegobernador Daniel Salvador, considerado por sus correligionarios como “la demostración de que se puede convivir con el PRO”.

En diálogo con Letra P, uno de sus principales colaboradores confirmó el plan. “Salvador quiere mostrar al radicalismo bonaerense alineado y que nuestros 73 convencionales hagan valer su peso en el encuentro nacional”, explicó la fuente. En los cálculos que baraja la conducción nacional del partido, el tercio que aportaría el radicalismo bonaerense se fortalecería “con los enviados de otras provincias donde no somos gobierno, como Formosa, Misiones y Entre Ríos, y el voto confirmado de las administraciones que conducimos, como Mendoza y Jujuy”.

 

 

TAN LEJOS DE GUALEGUAYCHÚ. Si la malla de contención que diseña el Gobierno logra evitar una fractura de Cambiemos, su síntesis será diferente al resultado de la convención de 2015. “Esta vez no tenemos un liderazgo tan fuerte como el que tuvo Ernesto Sanz en ese momento”, explicó el dirigente consultado para reflejar las expectativas de la conducción partidaria actual. En su lectura, no hay posibilidades de promover una candidatura radical que dispute internas el 22 de agosto, como pasó hace cuatro años con la fórmula Sanz – Lucas Llach, que se midió frente Macri – Gabriela Michetti por el PRO y Elisa Carrió – Héctor “Toty” Flores como aspirantes de la CC.

“Es muy probable que esta convención ratifique la permanencia del partido en Cambiemos, pero que le otorgue a Cornejo, como presidente del Comité, un amplio margen de negociación” en la alianza, vaticinó el operador radical que teje, contrarreloj, los acuerdos para garantizar el pedido de Macri, aunque esa decisión implique un duro debate. “Es preferible debatir todo lo necesario y llegar a un acuerdo que terminar en un escándalo que nos perjudique a todos”, aseguró el radical consultado. Dice estar tan convencido de la derrota cordobesa que se avecina para su partido, como de la capacidad de su estructura para contener sus consecuencias.