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Se mueve en espejo con el jefe de Gabinete y el Presidente, aunque en la Casa Rosada tienen “temor” a sus críticas “sin aviso”. Su alianza con Negri y Larreta ante cualquier “alzamiento radical”.
Por 15/03/2019 12:07

Se lo dijo a cada uno por separado. Con el presidente Mauricio Macri aún en la Patagonia, la diputada nacional Elisa Carrió encaró al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Ante ambos, replicó el mismo discurso: rechazó cualquier ofrecimiento de candidatura -durante el verano aún se especulaba con su desembarco en el Senado- y confirmó que hará campaña por Macri en las provincias.

En esos encuentros en su casa de Exaltación de la Cruz, Lilita hizo hincapié en que caminará la Ciudad y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Catamarca. “Hay que apoyar y respaldar a Mauricio”, advirtió cuando la propuesta de la Unión Cívica Radical (UCR) de ir a una PASO presidencial aún se discutía a puertas cerradas. Para Carrió, no hay margen político para el Plan V. Se hermana con Peña en la idea de la reelección de Macri, aunque las encuestas, propias y ajenas, exhiben un deterioro de la imagen presidencial y la gestión del Gobierno, especialmente en el territorio que gobierna María Eugenia Vidal y en el norte del país.

 

 

En esas reuniones, por las dudas, adelantó un acuerdo de palabra que tenía con el Presidente: forzar a que el PRO, la Coalición Cívica y el radicalismo firmen un acuerdo para prohibir dobles candidaturas. Fue un mensaje directo a los candidatos a gobernadores radicales que se encaminaban a una derrota segura en sus provincias y evaluaron encabezar la lista de diputados nacionales de Cambiemos en sus distritos. Un golpe, simbólico, de Macri y Carrió a los intereses del radicalismo que se cristalizó pocos días después, como informó Letra P.

La decisión de Carrió de aferrarse al Plan M vuelve a acercarla a las costas del peñismo. El jefe de Gabinete y Campaña festejó como un triunfo cuando se enteró de que Lilita desconfiaba del desdoblamiento de la elección en la provincia de Buenos Aires, promovido por funcionarios del vidalismo y algunos intendentes del PRO. El rechazo de la líder de la Coalición Cívica creció a velocidad récord cuando sus asesores le comentaron que uno de los principales entusiastas de la separación de las reelecciones del Presidente y la gobernadora era el otro Macri, (intendente de Vicente López) Jorge, contra quien despotrica en público y en privado.

 

Vidal, Carrió y Larreta durante un acto de campaña en 2017 (FOTO: Twitter)

 

A pesar de esta buena química, en las entrañas de la Casa Rosada tienen "temor" a sus críticas "sin aviso" que, a la luz de los medios y las redes sociales, se presentan como impugnaciones a cualquier decisión política o gubernamental. En la Jefatura de Gabinete preocupan esos dardos ante el escenario de debilidad. Sin embargo, en Balcarce 50 se toma nota de los reclamos de Carrió, a riesgo de cortocircuitos propios: el leading case de esta tertulia fue el DNU de extinción de dominio, que empiojó los diálogos entre el peronismo federal y el tándem Emilio Monzó - Rogelio Frigerio, fatigados por cerrar acuerdos que se resquebrajan por declaraciones mediáticas.

Carrió sostiene ante sus íntimos que la cúpula PRO no trabaja para otra cosa más que para garantizar la reelección de Macri

Pese a los movimientos subterráneos dentro de Cambiemos para insistir con una interna presidencial, Carrió sostiene ante sus íntimos que la cúpula PRO no trabaja para otra cosa más que para garantizar la reelección de Macri. “¿Cuándo viste a Lilita dejar tirado a alguien que está golpeado?”, sostiene, en diálogo con Letra P, un referente de la Coalición Cívica, que admite el complejo escenario político que reflejan los sondeos de opinión. La chaqueña no oculta que un sector del macrismo insiste con el Plan V, pero también pone la lupa en algunos dirigentes de la UCR.

Por eso, Carrió trabaja para dinamitar cualquier alzamiento radical. Otro punto en el que comulga con Peña, el primero en ponerle coto a las expectativas del radicalismo. Hizo lo propio en los últimos días, pero con los propios: la imposición de Macri como único candidato, ante la avanzada radical, es una jugada que sale de las entrañas de la Jefatura de Gabinete, un camino que Peña empezó a recorrer días atrás, cuando el Presidente participó en la reunión de gabinete porteño junto a Larreta. Este lunes hizo lo propio con el equipo de Vidal en la provincia de Buenos Aires. A su estilo, el jefe de Gabinete también marca la cancha hacia dentro del PRO con estos mensajes subliminales. Por si hacía falta, en sendos reportajes a Clarín La Nación, sostuvo que la gobernadora no quería ir por el sillón presidencial.

 

 

Esa alianza se abre hacia dos brazos importantes de la alianza Cambiemos: Larreta y el diputado nacional y precandidato a gobernador de Córdoba Mario Negri. Lilita intercedió en la interna cordobesa en perjuicio de Ramón Mestre y hasta pidió un baño de humildad para el intendente de Córdoba capital. Comprometió a su equipo y algunos ministros nacionales a hacer campaña por Negri, en línea con la furia que destila la Casa Rosada contra el radicalismo díscolo que propuso ir a las PASO.

 

 

Además, Carrió se reservó el apoyo de Rodríguez Larreta hacia Negri, que ambos sellaron este lunes por la tarde en un breve encuentro. El radical y el jefe de Gobierno tienen buen vínculo, trabajado por la chaqueña y por Diego Santilli, que conoce a Negri desde su paso por el Congreso. Producto de ese diálogo fructífero, la estructura del Gobierno porteño estará presente en la elección cordobesa del 12 de mayo. Es una alianza que nació bajo un propósito: debilitar al radicalismo vinculado a Enrique "Coti" Nosiglia, que alienta tanto los movimientos de Martín Lousteau como los de Mestre.

Rodríguez Larreta insiste con correr al economista de la disputa porteña, mientras que Negri hace lo mismo en Córdoba con Mestre y Carrió con el radicalismo vinculado a este sector, pero a lo largo y a lo ancho de la Argentina.

Plan V: Lilita se aferra a Peña y al lote de los talibanes del Plan M

Se mueve en espejo con el jefe de Gabinete y el Presidente, aunque en la Casa Rosada tienen “temor” a sus críticas “sin aviso”. Su alianza con Negri y Larreta ante cualquier “alzamiento radical”.

Se lo dijo a cada uno por separado. Con el presidente Mauricio Macri aún en la Patagonia, la diputada nacional Elisa Carrió encaró al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Ante ambos, replicó el mismo discurso: rechazó cualquier ofrecimiento de candidatura -durante el verano aún se especulaba con su desembarco en el Senado- y confirmó que hará campaña por Macri en las provincias.

En esos encuentros en su casa de Exaltación de la Cruz, Lilita hizo hincapié en que caminará la Ciudad y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Catamarca. “Hay que apoyar y respaldar a Mauricio”, advirtió cuando la propuesta de la Unión Cívica Radical (UCR) de ir a una PASO presidencial aún se discutía a puertas cerradas. Para Carrió, no hay margen político para el Plan V. Se hermana con Peña en la idea de la reelección de Macri, aunque las encuestas, propias y ajenas, exhiben un deterioro de la imagen presidencial y la gestión del Gobierno, especialmente en el territorio que gobierna María Eugenia Vidal y en el norte del país.

 

 

En esas reuniones, por las dudas, adelantó un acuerdo de palabra que tenía con el Presidente: forzar a que el PRO, la Coalición Cívica y el radicalismo firmen un acuerdo para prohibir dobles candidaturas. Fue un mensaje directo a los candidatos a gobernadores radicales que se encaminaban a una derrota segura en sus provincias y evaluaron encabezar la lista de diputados nacionales de Cambiemos en sus distritos. Un golpe, simbólico, de Macri y Carrió a los intereses del radicalismo que se cristalizó pocos días después, como informó Letra P.

La decisión de Carrió de aferrarse al Plan M vuelve a acercarla a las costas del peñismo. El jefe de Gabinete y Campaña festejó como un triunfo cuando se enteró de que Lilita desconfiaba del desdoblamiento de la elección en la provincia de Buenos Aires, promovido por funcionarios del vidalismo y algunos intendentes del PRO. El rechazo de la líder de la Coalición Cívica creció a velocidad récord cuando sus asesores le comentaron que uno de los principales entusiastas de la separación de las reelecciones del Presidente y la gobernadora era el otro Macri, (intendente de Vicente López) Jorge, contra quien despotrica en público y en privado.

 

Vidal, Carrió y Larreta durante un acto de campaña en 2017 (FOTO: Twitter)

 

A pesar de esta buena química, en las entrañas de la Casa Rosada tienen "temor" a sus críticas "sin aviso" que, a la luz de los medios y las redes sociales, se presentan como impugnaciones a cualquier decisión política o gubernamental. En la Jefatura de Gabinete preocupan esos dardos ante el escenario de debilidad. Sin embargo, en Balcarce 50 se toma nota de los reclamos de Carrió, a riesgo de cortocircuitos propios: el leading case de esta tertulia fue el DNU de extinción de dominio, que empiojó los diálogos entre el peronismo federal y el tándem Emilio Monzó - Rogelio Frigerio, fatigados por cerrar acuerdos que se resquebrajan por declaraciones mediáticas.

Carrió sostiene ante sus íntimos que la cúpula PRO no trabaja para otra cosa más que para garantizar la reelección de Macri

Pese a los movimientos subterráneos dentro de Cambiemos para insistir con una interna presidencial, Carrió sostiene ante sus íntimos que la cúpula PRO no trabaja para otra cosa más que para garantizar la reelección de Macri. “¿Cuándo viste a Lilita dejar tirado a alguien que está golpeado?”, sostiene, en diálogo con Letra P, un referente de la Coalición Cívica, que admite el complejo escenario político que reflejan los sondeos de opinión. La chaqueña no oculta que un sector del macrismo insiste con el Plan V, pero también pone la lupa en algunos dirigentes de la UCR.

Por eso, Carrió trabaja para dinamitar cualquier alzamiento radical. Otro punto en el que comulga con Peña, el primero en ponerle coto a las expectativas del radicalismo. Hizo lo propio en los últimos días, pero con los propios: la imposición de Macri como único candidato, ante la avanzada radical, es una jugada que sale de las entrañas de la Jefatura de Gabinete, un camino que Peña empezó a recorrer días atrás, cuando el Presidente participó en la reunión de gabinete porteño junto a Larreta. Este lunes hizo lo propio con el equipo de Vidal en la provincia de Buenos Aires. A su estilo, el jefe de Gabinete también marca la cancha hacia dentro del PRO con estos mensajes subliminales. Por si hacía falta, en sendos reportajes a Clarín La Nación, sostuvo que la gobernadora no quería ir por el sillón presidencial.

 

 

Esa alianza se abre hacia dos brazos importantes de la alianza Cambiemos: Larreta y el diputado nacional y precandidato a gobernador de Córdoba Mario Negri. Lilita intercedió en la interna cordobesa en perjuicio de Ramón Mestre y hasta pidió un baño de humildad para el intendente de Córdoba capital. Comprometió a su equipo y algunos ministros nacionales a hacer campaña por Negri, en línea con la furia que destila la Casa Rosada contra el radicalismo díscolo que propuso ir a las PASO.

 

 

Además, Carrió se reservó el apoyo de Rodríguez Larreta hacia Negri, que ambos sellaron este lunes por la tarde en un breve encuentro. El radical y el jefe de Gobierno tienen buen vínculo, trabajado por la chaqueña y por Diego Santilli, que conoce a Negri desde su paso por el Congreso. Producto de ese diálogo fructífero, la estructura del Gobierno porteño estará presente en la elección cordobesa del 12 de mayo. Es una alianza que nació bajo un propósito: debilitar al radicalismo vinculado a Enrique "Coti" Nosiglia, que alienta tanto los movimientos de Martín Lousteau como los de Mestre.

Rodríguez Larreta insiste con correr al economista de la disputa porteña, mientras que Negri hace lo mismo en Córdoba con Mestre y Carrió con el radicalismo vinculado a este sector, pero a lo largo y a lo ancho de la Argentina.