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El Gobierno apuesta una vez más a una derrota radical, ahora en cancha fueguina

Como en Neuquén y Río Negro, el macrismo tampoco hace pie en la provincia más austral. El presidente y Peña le dejan la candidatura a la gobernación a un hombre de la UCR y se reservan Ushuaia.
Por 14/03/2019 9:28

El gobierno de Mauricio Macri decidió romper el encuestódromo para dirimir candidatos para las elecciones de la provincia de Tierra del Fuego, fijadas para el 16 de junio por la gobernadora peronista Rosana Bertone. A diferencia de lo que sucedió en Tucumán, donde los sondeos favorecieron en la interna a la senadora nacional Silvia Elías de Pérez, la Casa Rosada esquiva una definición basada en los números para el territorio más austral de la Argentina. En rigor, el oficialismo mantiene una baja expectativa en la disputa por la gobernación: por eso retira al PRO ante lo que puede ser una derrota garantizada, le ofrece el sacrificio al radicalismo, y preserva a la tropa amarilla para la intendencia de Ushuaia.

En la interna fueguina de Cambiemos se replica un escenario similar al de otras provincias patagónicas, como Río Negro o Neuquén. En esta última, por ejemplo, la Casa Rosada no ocultó su preferencia por mantener el statu quo y preservar su relación con el reelecto gobernador Omar Gutiérrez y, al mismo tiempo, evitar un trifunfo del kirchnerismo. Esa determinación del PRO ensanchó la grieta con el radicalismo, que también llegó y explotó en Córdoba, aunque por otros motivos. En Neuquén, el candidato radical, Horacio "Pechi" Quiroga, quedó aislado y se refugió en el respaldo de un sector de la UCR nacional, que es justamente el espacio que reclama una interna presidencial a Cambiemos y, avatares del destino, corre a Macri con los números que lo muestran en baja y con los índices negativos de la economía.

 

 

El PRO bajó al diputado nacional Sergio Wisky de la disputa rionegrina y avaló una fórmula enteramente radical, que encabezarán Lorena Matzen y Flavia Boschi. A todo esto, aún sigue vigente el "compromiso" firmado entre los partidos de Cambiemos para negar dobles candidaturas y prohibir que aquellos que fueron candidatos a gobernadores, como el neuquino Quiroga, puedan apuntar al Congreso en agosto y, si tienen suerte, en octubre. A Wisky, macrista y peñista paladar negro, no lo alcanzaría esa prohibición. Este medio contó que la jugada, surgida de una charla entre Macri y Elisa Carrió, garantiza la hegemonía macrista en las listas de diputados nacionales. Evidentemente, Emilio Monzó no es el único que piensa en la importancia de tener legisladores propios en un Congreso que estará híper fragmentado desde 2020.

En Tierra del Fuego también hay una tensión entre el PRO y la Unión Cívica Radical, pero el macrismo ya adelantó su jugada: rompió su lema de seguir las encuestas para seleccionar al mejor candidato, pero lo mantuvo a flor de piel para confirmar que no hará mayores esfuerzos por ganar la provincia que Macri visitó una sola vez en sus cuatro años de mandato. Los números de imagen de la gestión del Gobierno no son alentadores y tampoco lo es su llegada al electorado fueguino .

Ante ese escenario, Macri y el jefe de Gabinete y campaña, Marcos Peña, le ofrecieron al radical disidente Federico Sciurano tomar las riendas del frente Cambiemos para enfrentar a Bertone, cuya gestión es destacada por el propio Gobierno y por el peronismo federal. La mandataria busca renovar mandato y cuenta con el apoyo de un sector del kirchnerismo que promociona al intendente de Ushuaia, el camporista Walter Vuoto, que también busca revalidar títulos en su distrito. En tanto, como contó Letra P, sectores kirchneristas como FORJA, el del detenido Luis D'Elía y el espacio de Martín Sabbatella apuntalan al intendente de Río Grande, Gustavo Melella, envuelto en un escándalo judicial por una denuncia de acoso sexual.

 

 

El foco de la disputa está en el peronismo y el kirchnerismo que, con realidades distintas, vive en Tierra del Fuego un escenario de división similar al que presenta en la Ciudad de Buenos Aires. La Casa Rosada sabe que, números en mano, la carrera por la gobernación fueguina está rodeada de obstáculos. Por eso el PRO puso el GPS electoral en dirección a la capital provincial y posiciona al diputado nacional Héctor "Tito" Stefani, que corre con el aval de Peña y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Sin embargo, Cambiemos también se expone a una negociación interminable en Ushuaia: con el apoyo de Carrió, el lilito Tomás Bertotto reclama la candidatura a intendente por Cambiemos. La imagen de los dirigentes de la coalición de gobierno en la capital ilusiona a la Casa Rosada y Cambiemos, al menos en las encuestas, no marcha tercero como sucede en la puja por la gobernación.

El radical Sciurano se mueve con independencia del Gobierno y en 2015, cuando se presentó como candidato a gobernador, apoyó a Sergio Massa en la carrera presidencial. Se trata de un antecedente que genera urticaria en la Casa Rosada. Además, en 2017 fue candidato a diputado nacional y se bajó luego de las PASO para "garantizar" el triunfo de Stefani, que finalmente perdió por escaso margen frente al primer candidato del Frente Ciudadano y Social, Martín Pérez.

El Gobierno apuesta una vez más a una derrota radical, ahora en cancha fueguina

Como en Neuquén y Río Negro, el macrismo tampoco hace pie en la provincia más austral. El presidente y Peña le dejan la candidatura a la gobernación a un hombre de la UCR y se reservan Ushuaia.

El gobierno de Mauricio Macri decidió romper el encuestódromo para dirimir candidatos para las elecciones de la provincia de Tierra del Fuego, fijadas para el 16 de junio por la gobernadora peronista Rosana Bertone. A diferencia de lo que sucedió en Tucumán, donde los sondeos favorecieron en la interna a la senadora nacional Silvia Elías de Pérez, la Casa Rosada esquiva una definición basada en los números para el territorio más austral de la Argentina. En rigor, el oficialismo mantiene una baja expectativa en la disputa por la gobernación: por eso retira al PRO ante lo que puede ser una derrota garantizada, le ofrece el sacrificio al radicalismo, y preserva a la tropa amarilla para la intendencia de Ushuaia.

En la interna fueguina de Cambiemos se replica un escenario similar al de otras provincias patagónicas, como Río Negro o Neuquén. En esta última, por ejemplo, la Casa Rosada no ocultó su preferencia por mantener el statu quo y preservar su relación con el reelecto gobernador Omar Gutiérrez y, al mismo tiempo, evitar un trifunfo del kirchnerismo. Esa determinación del PRO ensanchó la grieta con el radicalismo, que también llegó y explotó en Córdoba, aunque por otros motivos. En Neuquén, el candidato radical, Horacio "Pechi" Quiroga, quedó aislado y se refugió en el respaldo de un sector de la UCR nacional, que es justamente el espacio que reclama una interna presidencial a Cambiemos y, avatares del destino, corre a Macri con los números que lo muestran en baja y con los índices negativos de la economía.

 

 

El PRO bajó al diputado nacional Sergio Wisky de la disputa rionegrina y avaló una fórmula enteramente radical, que encabezarán Lorena Matzen y Flavia Boschi. A todo esto, aún sigue vigente el "compromiso" firmado entre los partidos de Cambiemos para negar dobles candidaturas y prohibir que aquellos que fueron candidatos a gobernadores, como el neuquino Quiroga, puedan apuntar al Congreso en agosto y, si tienen suerte, en octubre. A Wisky, macrista y peñista paladar negro, no lo alcanzaría esa prohibición. Este medio contó que la jugada, surgida de una charla entre Macri y Elisa Carrió, garantiza la hegemonía macrista en las listas de diputados nacionales. Evidentemente, Emilio Monzó no es el único que piensa en la importancia de tener legisladores propios en un Congreso que estará híper fragmentado desde 2020.

En Tierra del Fuego también hay una tensión entre el PRO y la Unión Cívica Radical, pero el macrismo ya adelantó su jugada: rompió su lema de seguir las encuestas para seleccionar al mejor candidato, pero lo mantuvo a flor de piel para confirmar que no hará mayores esfuerzos por ganar la provincia que Macri visitó una sola vez en sus cuatro años de mandato. Los números de imagen de la gestión del Gobierno no son alentadores y tampoco lo es su llegada al electorado fueguino .

Ante ese escenario, Macri y el jefe de Gabinete y campaña, Marcos Peña, le ofrecieron al radical disidente Federico Sciurano tomar las riendas del frente Cambiemos para enfrentar a Bertone, cuya gestión es destacada por el propio Gobierno y por el peronismo federal. La mandataria busca renovar mandato y cuenta con el apoyo de un sector del kirchnerismo que promociona al intendente de Ushuaia, el camporista Walter Vuoto, que también busca revalidar títulos en su distrito. En tanto, como contó Letra P, sectores kirchneristas como FORJA, el del detenido Luis D'Elía y el espacio de Martín Sabbatella apuntalan al intendente de Río Grande, Gustavo Melella, envuelto en un escándalo judicial por una denuncia de acoso sexual.

 

 

El foco de la disputa está en el peronismo y el kirchnerismo que, con realidades distintas, vive en Tierra del Fuego un escenario de división similar al que presenta en la Ciudad de Buenos Aires. La Casa Rosada sabe que, números en mano, la carrera por la gobernación fueguina está rodeada de obstáculos. Por eso el PRO puso el GPS electoral en dirección a la capital provincial y posiciona al diputado nacional Héctor "Tito" Stefani, que corre con el aval de Peña y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

Sin embargo, Cambiemos también se expone a una negociación interminable en Ushuaia: con el apoyo de Carrió, el lilito Tomás Bertotto reclama la candidatura a intendente por Cambiemos. La imagen de los dirigentes de la coalición de gobierno en la capital ilusiona a la Casa Rosada y Cambiemos, al menos en las encuestas, no marcha tercero como sucede en la puja por la gobernación.

El radical Sciurano se mueve con independencia del Gobierno y en 2015, cuando se presentó como candidato a gobernador, apoyó a Sergio Massa en la carrera presidencial. Se trata de un antecedente que genera urticaria en la Casa Rosada. Además, en 2017 fue candidato a diputado nacional y se bajó luego de las PASO para "garantizar" el triunfo de Stefani, que finalmente perdió por escaso margen frente al primer candidato del Frente Ciudadano y Social, Martín Pérez.