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La cumbre de Uñac mostró coincidencias y disimuló tensiones. El fastidio K por el estrellato de Lavagna. La foto que el economista esquivó. El faltazo de Massa. Primarias vs. consenso. La (no) agenda.
Por 26/02/2019 8:29

La amplia foto opositora que el gobernador Sergio Uñac logró armar el sábado en San Juan con la excusa de la Fiesta Nacional del Sol generó entusiasmo en la dirigencia que trabaja en el armado de una oferta electoral capaz de vencer a Mauricio Macri en la elección presidencial. Sin embargo, la centralidad que tuvo en la actividad Roberto Lavagna dejó expuestas las diferencias entre quienes apuestan a la unidad por consenso y aquellos que piden discutir los liderazgos en una primaria, lugar en el que se enrola la dirigencia kirchnerista, que se sintió molesta por la decisión del ex ministro de evitar la foto de un grupo que aún no agendó un próximo encuentro.

Fue la convocatoria más amplia desde que Macri asumió como presidente, el peronismo implosionó y se dedicó sin pausa al pase de facturas y a marcar divisiones internas. El encuentro sumó, incluso, a opositores que no forman parte del universo PJ, como los gobernadores de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, de origen radical, y de Santa Fe, el socialista Miguel Lifschitz, que se unieron al clamor por la unidad opositora, aunque con matices.

UN EX MINISTRO EN CAMPAÑA. Los asistentes a la cumbre sanjuanina coincidieron en señalar que Lavagna fue la figura sobresaliente del evento y se movió indudablemente “como un candidato en campaña”. Acompañado por un pequeño grupo de asesores y por Marco, su hijo y diputado del Frente Renovador, Lavagna llegó el viernes a la provincia invitado por el gobernador, con quien ya se había reunido en 2018.

Uñac es uno de los principales impulsores de la candidatura presidencial del ex ministro, a quien considera un dirigente fundamental en el armado de una alternativa de unidad para enfrentar a Cambiemos en octubre. El sanjuanino tiene, además, un vínculo fluido con el socialista Lisfchitz, otro de los dirigentes que apuesta todo a Lavagna como cabeza de una coalición de gobierno “federal y progresista”.

 

 

Junto a Uñac, Lifschitz y Zamora, en una foto plural, el ex ministro participó el sábado al mediodía de la presentación de un libro de ensayos sobre desarrollo sostenible. En tono político, tras elogiar a los gobernadores, Lavagna centró su discurso en la crítica al ajuste que impone el Gobierno y aseguró que, para salir de la crisis económica, hay que “ir por el crecimiento”.

Lifschitz adhirió a la idea y fulminó a la política económica del Gobierno al referirse a “un conjunto de economistas, algunos con trayectoria pero bastante improvisados a la hora de manejar las variables macroeconómicas, que están destruyendo el sistema productivo de la Argentina y arrojando a la pobreza y la exclusión a millones de argentinos”. Todos coincidieron en la necesidad de armar un programa a largo plazo.

LOS CAMINOS DE LA UNIDAD. El discurso económico de Lavagna durante la presentación del libro fue música para los oídos de todo el arco peronista, que coincide tanto en el diagnóstico como en la idea de terminar con el ajuste macrista. Más tarde, durante el almuerzo, varios referentes kirchneristas retomaron esos conceptos para mostrar cordialidad hacia el ex ministro.

Sin embargo, la misión unidad encuentra obstáculos que quedaron expuestos durante el almuerzo que incluyó a unas 60 personas en el Hotel Del Bono Park, donde el gobernador agasajó a los invitados con un menú que incluyó bife con ensalada y vinos sanjuaninos.

 

Uñac sentó a Lavagna a su derecha. El ex ministro tuvo un protagonismo central en el evento.

 

Fue Uñac el encargado de dar la bienvenida a todos los dirigentes y de agradecerles que se dispusieran a participar de esa “mesa de diálogo”. Con ese anuncio, quedó claro que el encuentro excedía completamente la celebración de la Fiesta Nacional del Sol y tenía como objetivo la reunión de las diferentes líneas de la oposición en general y del peronismo en particular en una misma mesa. A su derecha, el gobernador sentó a Lavagna. A su izquierda se ubicaron los gobernadores Zamora, Lifschitz y Lucía Corpacci. 

Lavagna y los impulsores de su candidatura hablan de la necesidad de impulsar una figura “de consenso” -el ex ministro-, pero el kirchnerismo propone ir a una primaria en la que el electorado defina los liderazgos.

Uñac le cedió rápidamente la palabra a su antecesor y mentor, el presidente del PJ, José Luis Gioja, y luego abrió el micrófono a los demás invitados que quisieran intervenir. Sentado frente al gobernador y a Lavagna, Gioja insistió en la necesidad de ir hacia un armado de unidad que incluya a todos los sectores del peronismo. Lo respaldó el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, quien hizo alusión a una "alternativa electoral lo más amplia posible".

La idea de la unidad, sin embargo, tiene sus matices. Mientras Lavagna y los impulsores de su candidatura hablan de la necesidad de impulsar una figura “de consenso” -que sería solo la suya-, el kirchnerismo propone ir a una primaria en la que el electorado defina los liderazgos. Rossi dejó esa idea clara durante su alocución, al proponer la utilización de “un elemento virtuoso como las PASO” para solucionar la contienda. El diputado remarcó su voluntad de competir en la elección en caso de que Cristina desistiese de ser candidata. 

Con todo, la dirigencia coincidió en la necesidad de “no hacerle el juego” al oficialismo con las divisiones. La intendenta de La Matanza, Verónica Magario, elogió al gobernador por haber sido San Juan una de las primeras provincias que selló la unidad del peronismo y dijo que “no son tiempos de mezquindades”. La gobernadora de Catamarca, Corpacci, la respaldó. “No voy a permitir que vayamos separados”, dijo.

En un gesto que generó profundo malestar en los k presentes, Lavagna se levantó de la mesa y se fue al baño para esquivar la foto con ellos.

"Hay que despojarnos de los egos y las críticas", remarcó la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti. La mendocina, de diálogo permanente con Cristina, mantiene un vínculo estrecho con el gobernador Uñac y con su hermano, el senador Rubén Uñac.  Fueron Fernández Sagasti y el senador los artífices del encuentro entre la ex presidenta y el gobernador que terminó con el cierre de unidad en la provincia. 

LOS OUTSIDERS DEL PERONISMO. Tanto Uñac como Lavagna hicieron lo posible por contener a los dirigentes no peronistas de la mesa, Zamora y Lifschitz, que remarcaron la necesidad de armar “un gobierno de unidad nacional”, en el que ubican al ex ministro como figura central.  El socialista dijo sentirse “en franca minoría” y deslizó, de manera sutil, algún pedido de autocrítica por no haber sabido “ningún gobierno del campo popular” derrotar a la pobreza estructural. Zamora, de origen radical, le pidió a la dirigencia del PJ presente que “haga peronismo” y salga a militar el armado para derrotar a Macri.  

Lavagna fue quien recogió el guante y calificó el aporte de los gobernadores como “fundamental” para exceder los límites del PJ en el armado de unidad nacional. En el mundo progresista, como el que encarna Lifschitz, la figura del ex ministro genera una adhesión que jamás lograría tener un candidato más identificado con el peronismo. Mucho menos, si ese liderazgo fuera encarnado por Cristina Fernández de Kirchner.

 

 

LA FOTO NO DESEADA. Si toda la dirigencia aceptó compartir el almuerzo con referentes de otros sectores, no sucedió lo mismo con la foto final. Tras haberse sentado a la mesa con los gobernadores Uñac, Corpacci, Zamora y Lifschitz; el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Rossi; la senadora Fernández Sagasti y los intendentes bonaerenses más cercanos a Cristina, como Magario y Gustavo Menéndez, el ex ministro evitó posar para la foto de familia que el propio gobernador convocó luego de la comida.

 

 

En un gesto que generó profundo malestar en la dirigencia kirchnerista presente, Lavagna se levantó de la mesa y se retiró al baño al momento de los flashes. El entorno del ex ministro no lo desmintió. “Por educación” y agradecimiento con el anfitrión, fue parte del almuerzo pero nada lo obligaba a posar sonriente al lado de referentes identificados con la ex presidenta. “No va a haber ningún acuerdo con el kirchnerismo”, remarcaron cerca de Lavagna ante la consulta de Letra P. El ex ministro de Néstor Kirchner mantiene su idea de saltar la polarización y armar una alternativa más amplia.

“Estuvo muy inteligente. A Roberto no le suma nada estar cerca de Cristina ni del kirchnerismo. Fue al almuerzo, no desprecia a nadie, pero no tiene por qué pegotearse con ellos. Rompe la grieta, es el único capaz de atraer votos de desencantados de Cambiemos que nunca irían al kirchnerismo”, razona un dirigente del peronismo federal, que mira encuestas que indican que el ex ministro tiene un 39% de imagen positiva, 26% regular y 14% negativa. El 21% restante no tiene una opinión formada. Esos números lo dejarían en una mejor situación que la alternativa que encarnan Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. 

 

 

El salteño llegó a San Juan por la tarde, después del almuerzo, y compartió con el economista un diálogo más que breve. Una vez finalizado el evento, se quedó en la provincia con actividades de campaña. El líder del Frente Renovador no participó de la cumbre y tampoco envió a Graciela Camaño, su jefa de bloque en la Cámara de Diputados, pese a que su presencia había sido anunciada en tierras cuyanas. Uno de los comensales afirmó a este portal que la centralidad de Lavagna los hubiera dejado en un papel secundario que ni Massa ni Urtubey, lanzados a la carrera presidencial dentro de Alternativa Federal, están dispuestos a aceptar. “Estuvo todo preparado para Lavagna”, comentó un dirigente que participó del encuentro. Un día antes, el ex ministro había recibido a Massa y Camaño en su casa de Saavedra, junto a su hijo Marco.  

SAN JUAN Y DESPUÉS. La cumbre opositora sanjuanina todavía no tiene asegurada una segunda parte. "Pero después de esto, cada vez resulta más difícil que algún dirigente se aleje de la idea de la unidad", se entusiasma un referente peronista que estuvo en la Fiesta Nacional del Sol. 

 

Rossi y Urtubey conversaron en San Juan. El salteño no participó del almuerzo.  

 

El espacio Alternativa Federal tampoco hará nuevas cumbres. El encuentro de Mar del Plata marcó el límite para la asistencia de los gobernadores que empezaron a construir el espacio para generar una alternativa a Cristina y terminaron cerrando listas de unidad con el kirchnerismo en sus provincias. Ahora muchos mandatarios se ilusionan con que un diálogo superestructural, que incluya a Cristina y al ex presidente Eduardo Duhalde -primer impulsor de la candidatura de Lavagna- y al propio ex ministro pueda ser capaz de generar una alternativa de unidad nacional. 

El veranito de San Juan

La cumbre de Uñac mostró coincidencias y disimuló tensiones. El fastidio K por el estrellato de Lavagna. La foto que el economista esquivó. El faltazo de Massa. Primarias vs. consenso. La (no) agenda.

La amplia foto opositora que el gobernador Sergio Uñac logró armar el sábado en San Juan con la excusa de la Fiesta Nacional del Sol generó entusiasmo en la dirigencia que trabaja en el armado de una oferta electoral capaz de vencer a Mauricio Macri en la elección presidencial. Sin embargo, la centralidad que tuvo en la actividad Roberto Lavagna dejó expuestas las diferencias entre quienes apuestan a la unidad por consenso y aquellos que piden discutir los liderazgos en una primaria, lugar en el que se enrola la dirigencia kirchnerista, que se sintió molesta por la decisión del ex ministro de evitar la foto de un grupo que aún no agendó un próximo encuentro.

Fue la convocatoria más amplia desde que Macri asumió como presidente, el peronismo implosionó y se dedicó sin pausa al pase de facturas y a marcar divisiones internas. El encuentro sumó, incluso, a opositores que no forman parte del universo PJ, como los gobernadores de Santiago del Estero, Gerardo Zamora, de origen radical, y de Santa Fe, el socialista Miguel Lifschitz, que se unieron al clamor por la unidad opositora, aunque con matices.

UN EX MINISTRO EN CAMPAÑA. Los asistentes a la cumbre sanjuanina coincidieron en señalar que Lavagna fue la figura sobresaliente del evento y se movió indudablemente “como un candidato en campaña”. Acompañado por un pequeño grupo de asesores y por Marco, su hijo y diputado del Frente Renovador, Lavagna llegó el viernes a la provincia invitado por el gobernador, con quien ya se había reunido en 2018.

Uñac es uno de los principales impulsores de la candidatura presidencial del ex ministro, a quien considera un dirigente fundamental en el armado de una alternativa de unidad para enfrentar a Cambiemos en octubre. El sanjuanino tiene, además, un vínculo fluido con el socialista Lisfchitz, otro de los dirigentes que apuesta todo a Lavagna como cabeza de una coalición de gobierno “federal y progresista”.

 

 

Junto a Uñac, Lifschitz y Zamora, en una foto plural, el ex ministro participó el sábado al mediodía de la presentación de un libro de ensayos sobre desarrollo sostenible. En tono político, tras elogiar a los gobernadores, Lavagna centró su discurso en la crítica al ajuste que impone el Gobierno y aseguró que, para salir de la crisis económica, hay que “ir por el crecimiento”.

Lifschitz adhirió a la idea y fulminó a la política económica del Gobierno al referirse a “un conjunto de economistas, algunos con trayectoria pero bastante improvisados a la hora de manejar las variables macroeconómicas, que están destruyendo el sistema productivo de la Argentina y arrojando a la pobreza y la exclusión a millones de argentinos”. Todos coincidieron en la necesidad de armar un programa a largo plazo.

LOS CAMINOS DE LA UNIDAD. El discurso económico de Lavagna durante la presentación del libro fue música para los oídos de todo el arco peronista, que coincide tanto en el diagnóstico como en la idea de terminar con el ajuste macrista. Más tarde, durante el almuerzo, varios referentes kirchneristas retomaron esos conceptos para mostrar cordialidad hacia el ex ministro.

Sin embargo, la misión unidad encuentra obstáculos que quedaron expuestos durante el almuerzo que incluyó a unas 60 personas en el Hotel Del Bono Park, donde el gobernador agasajó a los invitados con un menú que incluyó bife con ensalada y vinos sanjuaninos.

 

Uñac sentó a Lavagna a su derecha. El ex ministro tuvo un protagonismo central en el evento.

 

Fue Uñac el encargado de dar la bienvenida a todos los dirigentes y de agradecerles que se dispusieran a participar de esa “mesa de diálogo”. Con ese anuncio, quedó claro que el encuentro excedía completamente la celebración de la Fiesta Nacional del Sol y tenía como objetivo la reunión de las diferentes líneas de la oposición en general y del peronismo en particular en una misma mesa. A su derecha, el gobernador sentó a Lavagna. A su izquierda se ubicaron los gobernadores Zamora, Lifschitz y Lucía Corpacci. 

Lavagna y los impulsores de su candidatura hablan de la necesidad de impulsar una figura “de consenso” -el ex ministro-, pero el kirchnerismo propone ir a una primaria en la que el electorado defina los liderazgos.

Uñac le cedió rápidamente la palabra a su antecesor y mentor, el presidente del PJ, José Luis Gioja, y luego abrió el micrófono a los demás invitados que quisieran intervenir. Sentado frente al gobernador y a Lavagna, Gioja insistió en la necesidad de ir hacia un armado de unidad que incluya a todos los sectores del peronismo. Lo respaldó el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, quien hizo alusión a una "alternativa electoral lo más amplia posible".

La idea de la unidad, sin embargo, tiene sus matices. Mientras Lavagna y los impulsores de su candidatura hablan de la necesidad de impulsar una figura “de consenso” -que sería solo la suya-, el kirchnerismo propone ir a una primaria en la que el electorado defina los liderazgos. Rossi dejó esa idea clara durante su alocución, al proponer la utilización de “un elemento virtuoso como las PASO” para solucionar la contienda. El diputado remarcó su voluntad de competir en la elección en caso de que Cristina desistiese de ser candidata. 

Con todo, la dirigencia coincidió en la necesidad de “no hacerle el juego” al oficialismo con las divisiones. La intendenta de La Matanza, Verónica Magario, elogió al gobernador por haber sido San Juan una de las primeras provincias que selló la unidad del peronismo y dijo que “no son tiempos de mezquindades”. La gobernadora de Catamarca, Corpacci, la respaldó. “No voy a permitir que vayamos separados”, dijo.

En un gesto que generó profundo malestar en los k presentes, Lavagna se levantó de la mesa y se fue al baño para esquivar la foto con ellos.

"Hay que despojarnos de los egos y las críticas", remarcó la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti. La mendocina, de diálogo permanente con Cristina, mantiene un vínculo estrecho con el gobernador Uñac y con su hermano, el senador Rubén Uñac.  Fueron Fernández Sagasti y el senador los artífices del encuentro entre la ex presidenta y el gobernador que terminó con el cierre de unidad en la provincia. 

LOS OUTSIDERS DEL PERONISMO. Tanto Uñac como Lavagna hicieron lo posible por contener a los dirigentes no peronistas de la mesa, Zamora y Lifschitz, que remarcaron la necesidad de armar “un gobierno de unidad nacional”, en el que ubican al ex ministro como figura central.  El socialista dijo sentirse “en franca minoría” y deslizó, de manera sutil, algún pedido de autocrítica por no haber sabido “ningún gobierno del campo popular” derrotar a la pobreza estructural. Zamora, de origen radical, le pidió a la dirigencia del PJ presente que “haga peronismo” y salga a militar el armado para derrotar a Macri.  

Lavagna fue quien recogió el guante y calificó el aporte de los gobernadores como “fundamental” para exceder los límites del PJ en el armado de unidad nacional. En el mundo progresista, como el que encarna Lifschitz, la figura del ex ministro genera una adhesión que jamás lograría tener un candidato más identificado con el peronismo. Mucho menos, si ese liderazgo fuera encarnado por Cristina Fernández de Kirchner.

 

 

LA FOTO NO DESEADA. Si toda la dirigencia aceptó compartir el almuerzo con referentes de otros sectores, no sucedió lo mismo con la foto final. Tras haberse sentado a la mesa con los gobernadores Uñac, Corpacci, Zamora y Lifschitz; el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Rossi; la senadora Fernández Sagasti y los intendentes bonaerenses más cercanos a Cristina, como Magario y Gustavo Menéndez, el ex ministro evitó posar para la foto de familia que el propio gobernador convocó luego de la comida.

 

 

En un gesto que generó profundo malestar en la dirigencia kirchnerista presente, Lavagna se levantó de la mesa y se retiró al baño al momento de los flashes. El entorno del ex ministro no lo desmintió. “Por educación” y agradecimiento con el anfitrión, fue parte del almuerzo pero nada lo obligaba a posar sonriente al lado de referentes identificados con la ex presidenta. “No va a haber ningún acuerdo con el kirchnerismo”, remarcaron cerca de Lavagna ante la consulta de Letra P. El ex ministro de Néstor Kirchner mantiene su idea de saltar la polarización y armar una alternativa más amplia.

“Estuvo muy inteligente. A Roberto no le suma nada estar cerca de Cristina ni del kirchnerismo. Fue al almuerzo, no desprecia a nadie, pero no tiene por qué pegotearse con ellos. Rompe la grieta, es el único capaz de atraer votos de desencantados de Cambiemos que nunca irían al kirchnerismo”, razona un dirigente del peronismo federal, que mira encuestas que indican que el ex ministro tiene un 39% de imagen positiva, 26% regular y 14% negativa. El 21% restante no tiene una opinión formada. Esos números lo dejarían en una mejor situación que la alternativa que encarnan Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. 

 

 

El salteño llegó a San Juan por la tarde, después del almuerzo, y compartió con el economista un diálogo más que breve. Una vez finalizado el evento, se quedó en la provincia con actividades de campaña. El líder del Frente Renovador no participó de la cumbre y tampoco envió a Graciela Camaño, su jefa de bloque en la Cámara de Diputados, pese a que su presencia había sido anunciada en tierras cuyanas. Uno de los comensales afirmó a este portal que la centralidad de Lavagna los hubiera dejado en un papel secundario que ni Massa ni Urtubey, lanzados a la carrera presidencial dentro de Alternativa Federal, están dispuestos a aceptar. “Estuvo todo preparado para Lavagna”, comentó un dirigente que participó del encuentro. Un día antes, el ex ministro había recibido a Massa y Camaño en su casa de Saavedra, junto a su hijo Marco.  

SAN JUAN Y DESPUÉS. La cumbre opositora sanjuanina todavía no tiene asegurada una segunda parte. "Pero después de esto, cada vez resulta más difícil que algún dirigente se aleje de la idea de la unidad", se entusiasma un referente peronista que estuvo en la Fiesta Nacional del Sol. 

 

Rossi y Urtubey conversaron en San Juan. El salteño no participó del almuerzo.  

 

El espacio Alternativa Federal tampoco hará nuevas cumbres. El encuentro de Mar del Plata marcó el límite para la asistencia de los gobernadores que empezaron a construir el espacio para generar una alternativa a Cristina y terminaron cerrando listas de unidad con el kirchnerismo en sus provincias. Ahora muchos mandatarios se ilusionan con que un diálogo superestructural, que incluya a Cristina y al ex presidente Eduardo Duhalde -primer impulsor de la candidatura de Lavagna- y al propio ex ministro pueda ser capaz de generar una alternativa de unidad nacional.