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El abrazo tardío de Macri a los díscolos

En un impasse con Peña, dedicó tiempo y atención al sector que más cuestionó el plan electoral 2019. Preparando el despoder, se vio con Vidal y Monzó y hasta cruzó mensajes con diputados rasos.

En un impasse con Peña, dedicó tiempo y atención al sector que más cuestionó el plan electoral 2019. Preparando el despoder, se vio con Vidal y Monzó y hasta cruzó mensajes con diputados rasos.

Por 25/11/2019 17:46

El presidente Mauricio Macri transita los últimos minutos en la Casa Rosada con un ojo en la transición y el traspaso de mando con Alberto Fernández, pero también en el día después de abandonar su despacho del primer piso de Balcarce 50. Los que lo han frecuentado en las últimas horas lo ven tranquilo. Planea un verano de descanso en familia, al tiempo que definió un equipo de fieles que lo seguirá a sol y a sombra cuando ya no cuente con la botonera del Gobierno. Aunque hará una pausa tras dejar la presidencia, está decidido a seguir en el escenario político, como le comunicó a distintas espadas de su espacio, con quienes buscó mostrarse activo y pendiente de su estadio de ánimo y perspectiva de futuro.

En menos de diez días, se reunió con el "ala política" del PRO, que integran María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó. Habló y dejó hablar. Escuchó y pidió opiniones. Siempre solo. Sin Marcos Peña, su álter ego político y afectivo que lo acompañó todo su mandato sin despegarse ni de su figura ni de la toma de decisiones. La distancia del jefe de Gabinete es coyuntural: también se tomará unos meses y se alejará del universo Macri, pero planea volver al entramado en el futuro. Su alejamiento es momentáneo, pero coincide por esta ¿apuesta? de Macri por la apertura, o al menos una intención de dejarse cortejar sin los ojos y los dedos de Peña apuntando a dirigentes políticos que osaron marcar matices a lo largo de la era Cambiemos en la Casa Rosada.

 

 

Ninguno de estos cuatro dirigentes toma este alejamiento impostado de Peña como una garantía de apertura política de Macri, que acaba de imponer, como adelantó este portal, a Patricia Bullrich como autoridad del partido. Todos coinciden en que el jefe de Gabinete volverá a estar junto al Presidente y trabajará para convertirlo en el garante de la cohesión de ese 40,28% que el 27 de octubre le dijo "sí, quiero" al proyecto reeleccionista de Cambiemos.

Además, en los papeles, el futuro depara caminos distintos para cada uno de los miembros de la mesa política. Algunos no tienen claro qué harán. Rodríguez Larreta, en cambio, tendrá el desafío de gestionar la Ciudad sin Macri ni Vidal de vecinos, con el peronismo de vuelta en la Casa Rosada y la gobernación bonaerense, mientras avanza en su plan presidencial, como informó Letra P.

En los últimos días, Macri tuvo para con sus funcionarios y dirigentes gestos de los que no abundaron estos cuatro años. Llamó a diputados nacionales, senadores y se escribió por WhatsApp con otros, además de enviar mensajes a funcionarios porteños. Les preguntó cómo estaban personalmente tras la derrota y qué proyectaban para el futuro propio y de Cambiemos. Escenas del posmacrismo que el Presidente busca reforzar que es con él también, como aclaró la semana pasada en la reunión junto a gobernadores de Cambiemos. Macri trata, ahora, de unir los puentes rotos en los últimos tiempos, aunque siempre bajo la misma lógica: la jefatura es suya.

 

 

Una definición que incomoda puertas adentro del PRO, donde en tiempos de transición y salida del poder todo se discute el doble: Vidal aún sostiene que el tándem Peña-Jaime Durán Barba le "mintió" y Macri los dejó mentir, al obviar encuestas que mostraban con antelación la debacle electoral de Cambiemos en el conurbano. En ese marco, a priori, no alcanzará con la buena voluntad para que esas heridas cicatricen.

Lo que proponen Larreta y Vidal, seguidos por Frigerio y Monzó, es una discusión interna en el PRO y, naturalmente, dentro de Cambiemos. Uno de ellos le dijo abiertamente a Macri que se "desgasta" si él mismo se involucra en las cuestiones partidarias. "Tenés que ampliar. No vas a poder conducir desde la Capital", agregó.

 

 

Otro le recomendó que tome ejes, como la corrupción o las obras de infraestructura, para sostener un relato con el cual polemizar con el gobierno de Alberto Fernández. Como reveló Clarín, esa información saldría de la fundación que tantea crear en 2020. En tanto, el diario Perfil detalló el equipo que lo seguirá en ese camino: funcionarios de su riñón, amigos personales, peñistas y su vocero personal. Otra vez, sin Marcos en la primera plana. Por ahora.

Sus detractores -que los hay en cuantía en su propio espacio- preferirían que se dedique a armar listas de Spotify como Barack Obama tras dejar la Casa Blanca, pero Macri tiene un proyecto para mantenerse estable en la oposición, aunque no tendrá ningún cargo. Su vocación por seguir en el escenario político post 10D también responde a una necesidad de músculo político ante lo que -advierte- podría ser un vendaval de malas noticias judiciales, como las que experimentó Cristina Fernández de Kirchner cuando terminó su gobierno. De todas formas, pese a cualquier comparación, hay un dato estadístico insoslayable: Macri se va con peores indicadores económicos de los que heredó.

 

 

En términos políticos, aún falta que responda al interrogante clave para el PRO en torno a lo que viene: ¿Es un partido político con vocación de poder o es el proyecto individual de su jefe y mentor? La discusión no es por el sello, es por la identidad y el futuro político de ese conglomerado de dirigentes que crecieron bajo la ola amarilla de éxitos electorales y ahora experimentan el despoder y la derrota. Las distintas tribus del macrismo saben que el primer trazo grueso del posmacrismo se trazará el sábado 7 de diciembre, cuando el Presidente hará su despedida desde la Plaza de Mayo.

Macri tiene claras intenciones de liderar, aunque la UCR y sus propios dirigentes del PRO le marquen la cancha por adelantado y repitan como una mantra la idea de una construcción "horizontal" para el futuro Cambiemos. En su plan de contención previo a dejar la Casa Rosada, hay quienes le sugirieron también mirar al grupo de asesores y funcionarios que no sale en las fotos ni en los agradecimientos, pero que trabajó a destajo por su reelección. Muchos de ellos vinculados a la administración y con destino incierto una vez abandonado el poder.

Mientras el Presidente apuntó a conversar con su círculo aúlico y funcionarios de primera línea, Vidal y Larreta, a través de intermediarios, entablaron conversaciones con las esferas más bajas de Juntos por el Cambio y la estructura del gobierno nacional. El Presidente no es el único que pregunta, por estas horas, "cómo estás" o "qué necesitás".