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El jefe Macri radicaliza al PRO: Bullrich presidenta

El Presidente les impuso a Larreta y Vidal a la ministra de Seguridad, afiliada hace un año, como la futura máxima autoridad del partido amarillo. Así marca un camino de endurecimiento hacia adentro.
El Presidente les impuso a Larreta y Vidal a la ministra de Seguridad, afiliada hace un año, como la futura máxima autoridad del partido amarillo. Así marca un camino de endurecimiento hacia adentro.
Por 04/11/2019 18:27

El PRO renueva autoridades a fines de diciembre, justo cuando Mauricio Macri dejará la Casa Rosada. La derrota de Cambiemos abrió un sinfín de escenarios y probabilidades sobre el futuro de la coalición y del propio líder. Pese a la resistencia interna, el Presidente tenía todos los boletos comprados para conducir su partido y, como dejó trascender, encabezar el reagrupamiento opositor con la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica. Pero, a una semana de las comicios, tomó la primera definición: ahora quiere que, durante la gestión del peronismo en el gobierno, la presidenta del partido amarillo sea Patricia Bullrich.

Al calor de una remontada que lo envalentonó puertas adentro del Gobierno, el Presidente premia a su ministra de Seguridad y confía en que su propuesta sea tomada como ley en todas las costas del partido que fundó. Lo habló personalmente con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. El 40% de los votos que obtuvo el 27 de octubre lo dejaron fuera de carrera por la reelección, pero en la lógica interna del espacio Macri tiene sobrevida y comenzó a actuar como jefe. Con ambos mandatarios se planteó una pseudo negociación y, eufemismos afuera, el Presidente hizo pesar su gravitación y les exigió que respalden a la ministra.

 

 

La nominación de Bullrich dejó en estado de shock a muchas de las espadas históricas del PRO, que miran de reojo a una dirigente que recién se acopló formalmente al espacio en 2018, cuando fusionó su partido, Unión por la Libertad, con el sello de Macri. La señal del Presidente es clara: ante la especulación en torno a un retiro, toma las riendas de la negociación política y unge a una ultra al frente del PRO para apagar los primeros borradores del posmacrismo sin Macri.

A mitad de agosto, Bullrich reunió a su tropa y le adelantó que Macri, tras la derrota en las PASO, le había comunicado que quería que tenga "un rol importante" en el PRO. En la agenda inmediata de la ministra hay una serie de recorridas por el interior y una decisión de continuar haciendo política. Además, niega que tendrá un cargo en el gobierno de Rodríguez Larreta, como circuló días atrás. Este medio informó que el alcalde quiere cerrar su administración a los Macri boys. "Esto no es un aguantadero", dice el jefe de Gobierno, que recompuso su relación con Bullrich y la sumó a la campaña porteña.

El entorno de Macri le recomendó, como contó Letra P, una mudanza de la Casa Rosada al búnker PRO de Balcarce y avenida Belgrano para ejercer la jefatura amarilla y, al mismo tiempo, luchar para conducir la oposición a Fernández. Macri seguirá vinculado al partido y le impondrá su estilo. Parte de esa determinación está en la elección de Bullrich como punta de lanza de la conservación interna de su poder y garante de su liderazgo, aunque no figure en el organigrama de las autoridades del PRO.

 

 

El ascenso de la ministra a la cúspide PRO aclara el panorama sobre los deseos de Macri luego del 10 de diciembre. Al mismo tiempo, agrieta más la discusión sobre el futuro inmediato de Cambiemos: el propio Presidente, desde el escenario de Costa Salguero, habló de una oposición "constructiva" al peronismo, pero Bullrich fue parte de los ultras, junto a Miguel Ángel Pichetto y Elisa Carrió, que despotricaron contra el Frente de Todos en el tramo final de la campaña, apostando por una polarización extrema.

Este reagrupamiento genera tensiones con el tándem Larreta-Alfredo Cornejo, que propone un liderazgo horizontal y un equilibrio de poder entre radicales, macristas y lilitos que no existió durante la era Macri en Balcarce 50. El doble comando de la nueva alianza se ve amenazado por estas intenciones de Macri. Por las dudas, el jefe de Gobierno adelantó que hará una pausa en su plan de extensión territorial y dice en privado que "sería bueno" que Macri continúe y no deje la política "abruptamente". Festeja el jefe de Gabinete, Marcos Peña, que depende del futuro de Presidente para su futuro político, a sabiendas de que el feeling con Vidal y Rodríguez Larreta decrece a medida que llega diciembre.