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En el espacio que conduce la ex presidenta creen que la resolución sobre si será candidata presidencial no puede llegar al 22 de junio, cuando cierran las listas. El efecto Lula.
Por 21/12/2018 19:16

Las presidenciales 2019 podrían marcar el fin del sello inconfundible que Cristina Fernández de Kirchner les puso a sus últimas definiciones electorales: mantener el suspenso hasta el final, jugar al límite de los plazos legales. Fuera de la comodidad del poder, con una ardua negociación con los gobernadores por delante y el efecto Lula fresco en la memoria, la ex mandataria podría resolver si será candidata antes de lo previsto, en abril o mayo próximos.

“Esta vez va a ser antes”, confió en los últimos días a Letra P un dirigente de máxima confianza de Cristina. “Si para abril o mayo no dice nada, es porque la candidata es ella”, razonó otro referente del Frente para la Victoria de diálogo frecuente la ex presidenta. En el entorno de la senadora creen que las definiciones que desvelan a propios y ajenos no podrán estirarse esta vez hasta el día previsto para el cierre de listas – 22 de junio -, como el kirchnerismo solía hacer cuando estaba en el poder.

Las razones son diversas. En primer lugar, cuenta lo que sucedió en Brasil cuando el ex presidente Luis Inácio “Lula” Da Silva decidió nombrar a Fernando Haddad como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) para competir en su lugar, apenas un mes antes de las elecciones, que terminó en el triunfo de Jair Bolsonaro. Esa experiencia demostró que la transferencia de votos del líder a otro candidato no es automática ni veloz.

 

 

Si Cristina decidiera bajarse de la carrera presidencial y designar a otro candidato para que compitiera en nombre del kirchnerismo, debería hacerlo con tiempo suficiente como para que su caudal de votos se redireccionase a quien ella designara. El presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi; el ex ministro Axel Kicillof, el diputado Felipe Solá y el ex candidato presidencial Daniel Scioli ya están anotados en la lista de quienes esperan la bendición. Si para abril o mayo Cristina no hubiera decidido pronunciarse por ninguno de esos referentes, “es porque la candidata será ella”, entienden en el cristinismo y en otros sectores del peronismo, donde también esperan que las definiciones de la ex presidenta sean tempranas. De su participación dependerán las posibilidades de ampliar la unidad al máximo posible. Eso mira con atención, también, Sergio Massa.   

Solá ya planteó dentro del PJ la necesidad de que la ex presidenta anuncie su decisión antes. El ex gobernador quiere saber más temprano que tarde si su precandidatura presidencial y el aporte a la unidad que está haciendo bajo el paraguas del partido terminarán - o no - encolumnados detrás de Cristina.  

Otro punto a tener en cuenta es la negociación con los gobernadores. La ex presidenta mirará los primeros meses del año cómo cierran las listas en las provincias y evaluará qué lugar le dan los mandatarios provinciales a los suyos para luego resolver el escenario nacional.

 

 

La confección de las listas de diputados nacionales, entienden en el kirchnerismo, ya no será como antes, cuando Cristina manejaba la lapicera desde la Casa Rosada. Esta vez, los gobernadores no estarán dispuestos a esperar hasta último momento ni a cederle sus lugares al cristinismo. Si la ex presidenta pretende contar con su apoyo para las elecciones, tendrá que entregarles a los mandatarios provinciales más casilleros en las boletas que en 2015. Será la manera de asegurarse, además, la fiscalización de los resultados en el territorio.

Todo ese entramado, admite un sector del Instituto Patria, no puede esperar hasta el 22 de junio, máxime cuando muchos gobernadores construyen el espacio Alternativa Federal, al tiempo que lanzan loas a la unidad. “Va a haber que definirlo antes; no le podemos regalar tiempo a Cambiemos”, dice un referente peronista que entiende que el oficialismo siempre corre con ventaja a la hora de las elecciones. Otra línea mantiene la línea habitual. "¿Los demás lo van a decir antes o a último momento? ¿Por qué Cristina tendría que decidirlo antes?", se pregunta un dirigente cristinista. 

En 2017, las definiciones de Cristina fueron sobre la hora. El 24 de junio, mismo día del cierre de listas, la ex presidenta anunció su candidatura a senadora nacional junto a Jorge Taiana por el espacio Unidad Ciudadana, por fuera del PJ. En 2015, Scioli reveló que su compañero de fórmula seria Carlos Zannini cuatro días antes del cierre de listas, el 16 de junio. En 2011, Cristina esperó hasta el 25 de junio, día en que vencía el plazo para la presentación de precandidatos. 

El kirchnerismo espera definiciones de Cristina entre abril y mayo

En el espacio que conduce la ex presidenta creen que la resolución sobre si será candidata presidencial no puede llegar al 22 de junio, cuando cierran las listas. El efecto Lula.

Las presidenciales 2019 podrían marcar el fin del sello inconfundible que Cristina Fernández de Kirchner les puso a sus últimas definiciones electorales: mantener el suspenso hasta el final, jugar al límite de los plazos legales. Fuera de la comodidad del poder, con una ardua negociación con los gobernadores por delante y el efecto Lula fresco en la memoria, la ex mandataria podría resolver si será candidata antes de lo previsto, en abril o mayo próximos.

“Esta vez va a ser antes”, confió en los últimos días a Letra P un dirigente de máxima confianza de Cristina. “Si para abril o mayo no dice nada, es porque la candidata es ella”, razonó otro referente del Frente para la Victoria de diálogo frecuente la ex presidenta. En el entorno de la senadora creen que las definiciones que desvelan a propios y ajenos no podrán estirarse esta vez hasta el día previsto para el cierre de listas – 22 de junio -, como el kirchnerismo solía hacer cuando estaba en el poder.

Las razones son diversas. En primer lugar, cuenta lo que sucedió en Brasil cuando el ex presidente Luis Inácio “Lula” Da Silva decidió nombrar a Fernando Haddad como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) para competir en su lugar, apenas un mes antes de las elecciones, que terminó en el triunfo de Jair Bolsonaro. Esa experiencia demostró que la transferencia de votos del líder a otro candidato no es automática ni veloz.

 

 

Si Cristina decidiera bajarse de la carrera presidencial y designar a otro candidato para que compitiera en nombre del kirchnerismo, debería hacerlo con tiempo suficiente como para que su caudal de votos se redireccionase a quien ella designara. El presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi; el ex ministro Axel Kicillof, el diputado Felipe Solá y el ex candidato presidencial Daniel Scioli ya están anotados en la lista de quienes esperan la bendición. Si para abril o mayo Cristina no hubiera decidido pronunciarse por ninguno de esos referentes, “es porque la candidata será ella”, entienden en el cristinismo y en otros sectores del peronismo, donde también esperan que las definiciones de la ex presidenta sean tempranas. De su participación dependerán las posibilidades de ampliar la unidad al máximo posible. Eso mira con atención, también, Sergio Massa.   

Solá ya planteó dentro del PJ la necesidad de que la ex presidenta anuncie su decisión antes. El ex gobernador quiere saber más temprano que tarde si su precandidatura presidencial y el aporte a la unidad que está haciendo bajo el paraguas del partido terminarán - o no - encolumnados detrás de Cristina.  

Otro punto a tener en cuenta es la negociación con los gobernadores. La ex presidenta mirará los primeros meses del año cómo cierran las listas en las provincias y evaluará qué lugar le dan los mandatarios provinciales a los suyos para luego resolver el escenario nacional.

 

 

La confección de las listas de diputados nacionales, entienden en el kirchnerismo, ya no será como antes, cuando Cristina manejaba la lapicera desde la Casa Rosada. Esta vez, los gobernadores no estarán dispuestos a esperar hasta último momento ni a cederle sus lugares al cristinismo. Si la ex presidenta pretende contar con su apoyo para las elecciones, tendrá que entregarles a los mandatarios provinciales más casilleros en las boletas que en 2015. Será la manera de asegurarse, además, la fiscalización de los resultados en el territorio.

Todo ese entramado, admite un sector del Instituto Patria, no puede esperar hasta el 22 de junio, máxime cuando muchos gobernadores construyen el espacio Alternativa Federal, al tiempo que lanzan loas a la unidad. “Va a haber que definirlo antes; no le podemos regalar tiempo a Cambiemos”, dice un referente peronista que entiende que el oficialismo siempre corre con ventaja a la hora de las elecciones. Otra línea mantiene la línea habitual. "¿Los demás lo van a decir antes o a último momento? ¿Por qué Cristina tendría que decidirlo antes?", se pregunta un dirigente cristinista. 

En 2017, las definiciones de Cristina fueron sobre la hora. El 24 de junio, mismo día del cierre de listas, la ex presidenta anunció su candidatura a senadora nacional junto a Jorge Taiana por el espacio Unidad Ciudadana, por fuera del PJ. En 2015, Scioli reveló que su compañero de fórmula seria Carlos Zannini cuatro días antes del cierre de listas, el 16 de junio. En 2011, Cristina esperó hasta el 25 de junio, día en que vencía el plazo para la presentación de precandidatos.