ELECCIONES 2017

El plan para resucitar en octubre

Lousteau minimizó el impacto de la polarización y la primacía del voto político sobre el económico que lo condenó a un lejano tercer puesto. Ahora va en busca del voto disperso de la interna K.

Ganó la grieta. En la Ciudad también pesó la política y no importó la situación económica. Nos jugó en contra no haber ido a internas, como en 2013 y 2015. Subestimamos la polarización y el “miedo” al resurgimiento de Cristina Fernández de Kirchner que había en los porteños. Fallamos en el análisis.

 

Esta es la cadena de errores que diagnostican en el equipo de campaña de Martín Lousteau a pocas horas de la derrota en las PASO y el incómodo tercer puesto en la Ciudad de Buenos Aires, tras el contundente triunfo de Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta y el regreso al segundo lugar del PJ y La Cámpora, que volvió a probar con Daniel Filmus en la cancha y el ex ministro de Educación respondió con una victoria y barriendo a los otros contrincantes de la interna de Unidad Porteña (Guillermo Moreno e Itai Hagman).

 

La situación del frente Evolución, que encabeza Lousteau junto a la UCR y el Partido Socialista, podría graficarse mediante una metáfora futbolística: con el partido ya resuelto y la derrota que duele, lo que queda es frenar la pelota y hacer un balance de lo que se hizo, repasar errores y trabajar para subsanarlos. En la coalición socialdemócrata creen que hay tiempo para revertir la catástrofe del domingo 13 de agosto.

 

El mismo economista lo comentó futbolísticamente frente a sus candidatos, minutos antes de aceptar la derrota y el tercer puesto. Tras las bambalinas del coqueto Palais de Rouge, Lousteau buscó motivar a la alicaída tropa. “Esto es el primer tiempo, ahora estamos en el entretiempo y tenemos que prepararnos para el segundo”, arengó.

 

Sin embargo, en el entorno del ex ministro de Economía niegan que exista desesperanza. “El golpe fue duro y es verdad que quedamos por debajo de lo que pensábamos, pero Martín está entero y confía en repuntar”, jura un hombre de íntima confianza del ex embajador.

 

(FOTO:DYN)

 

Pasadas las 20, las mesas testigo ubicadas en puntos estratégicos de la Ciudad llevaban malas noticias al búnker ubicado en Palermo. El resultado final quedó muy lejos del esperado, incluso con índices bajos en zonas en las que se pronosticaba otra cosa: la elección fue “regular” en el Eje Rivadavia y los buenos números de un sector de la zona norte (Villa Devoto, Villa Urquiza, Villa Real) no alcanzaron para conseguir el ansiado segundo puesto, la verdadera batalla en la Capital Federal.

 

La mesa chica de campaña aún no se sentó a analizar en profundo el resultado de la PASO, pero algunas consideraciones vertidas en la noche del domingo echan luz para explicar la derrota: admiten un “error” de foco y buscarán “afinar” el mensaje y el análisis del contexto. “Ganó la polarización. Creíamos que podíamos meternos en el medio y trabajar en base a propuestas, pero la importancia la tuvo la política, como decía el Gobierno, y no la economía, como nosotros pensábamos”, confiesa un estratega del equipo de Evolución.

 

 

 

Según pudo saber Letra P, previo a reconocer el resultado, Lousteau estuvo abierto a consultas y decidió “escuchar” a los candidatos para analizar los números de Evolución. “No era lo que esperábamos, pero tampoco terminamos tan lejos de Filmus”, admiten.

 

El frente Unidad Porteña (UP) cosechó el 20,73% de los votos, mientras que Evolución alcanzó un apoyo del 13,05% del electorado. La sumatoria de las tres listas de UP sentenció al tercer lugar a “Guga”, pero en el choque mano a mano con el ex ministro la diferencia es de dos puntos (15,61% vs 13,05%).

 

No obstante, en Evolución creían en poder ganar esa disputa aunque el segundo puesto no podría garantizarse. De cara a octubre, trabajarán para “robar” sufragios que en las PASO quedaron en UP y que, sostienen, el kirchnerismo no mantendría. Hablan de los apoyos a Guillermo Moreno y a Itai Hagman. El equipo de campaña de Lousteau cree que el ex secretario de Comercio arrastró mucho voto “anti Cámpora” que no apoyaría a Filmus en octubre, mientras que una porción de sufragios que fueron para el líder de Patria Grande podrían terminar en Evolución.

 

En paralelo, la coalición socialdemócrata confía en que el oficialismo “sufrirá” una pérdida de votos, aunque admiten que eso no movería el amperímetro. Según la tesis del equipo de Lousteau, el clima ganador que instaló Cambiemos, con festejos en Costa Salguero de Mauricio Macri, Larreta y María Eugenia Vidal, “da por terminado el miedo al cuco de Cristina”. Ante ese análisis, creen que Carrió puede bajar su porcentaje, aunque en la jefatura de campaña de Vamos Juntos (Cambiemos porteño) que comparten Diego Santilli y Maximiliano Ferraro ven a ese escenario como “imposible”.

 

Ese razonamiento presente en el búnker de Lousteau va de la mano con lo que consideran el déficit más fuerte de su análisis para diagramar la campaña, que siempre estuvo apuntada a discutir propuestas para la Ciudad y cuestionar la gestión de Rodríguez Larreta. Al igual que Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires, el economista pagó caro la apuesta por quebrar la polarización con ideas para mejorar la gestión o la economía.

 

“Hay que hilar más fino. No vimos venir la situación de polarización. Lo económico no tuvo impacto en la Ciudad”, reconocen. A esa lectura, le sigue una certeza, también analizada entrada la noche en el Palais de Rouge: “La Ciudad no quiere volver al kirchnerismo. Se expresó contundentemente ese mensaje y no pudimos verlo”. El propio Guga lo dijo públicamente al reconocer la victoria de Vamos Juntos: “A los candidatos nos corresponde escuchar lo que dice la ciudadanía, que hoy expresó claramente que quiere dejar atrás el pasado”.

 

 

(FOTO:DYN)

 

Si se compara el resultado obtenido en las PASO de 2015 con las primarias de este domingo 13 de agosto, Lousteau perdió poco más de cinco puntos porcentuales. En la performance de hace dos años, durante la pelea por la Jefatura de Gobierno, el economista cosechó el 18,06% de los sufragios en una interna en la que participaron Graciela Ocaña (4,18%) y el radical Andrés Bordhagaray (0,24%). A su vez, en el búnker de “Guga” admitían que les perjudicó no ir a internas, como lo hicieron hace dos años, pero también en 2013 cuando, bajo la plataforma del frente UNEN, compitieron por un lugar en la Cámara de Diputados Lousteau, Carrió, Victoria Donda y hasta Alfonso Prat Gay.

 

La mesa de campaña que comparte el economista con su primo y principal mano derecha, Guillermo Laje, el publicista Darío Lanis y el titular de la UCR capitalina, Emiliano Yacobitti, pone el foco también en la “fuga” de votos. Según su análisis, parte del voto que el economista logró en 2015 (con un resultado histórico en el ballotage, que incluso asustó a Larreta en su carrera por ser el sucesor de Macri) se explica con la aparición de Carrió y Ocaña en Cambiemos, pero también en la figura del economista Matías Tombolini, que presentó Massa para superar el fracaso del 2015.

 

De acuerdo a esa visión, la centroizquierda presente en Unidad Porteña y el massismo se llevaron votos que hace dos años fueron a Lousteau. El análisis surge tras la derrota en las PASO, pero también luego de que el economista denunciara públicamente, a pocas horas de la votación, que Rodríguez Larreta “financia” a la oposición.

 

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