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El oficialismo montó un bunker rebosante de algarabía, cuando el escrutinio todavía los daba ganadores en la provincia y en Santa Fe. Lectura en clave nacional y felicidad por la estrategia porteña.
Por 13/08/2017 3:36

El frente Cambiemos cerró las PASO con el festejo de una elección a la que interpretó en clave nacional, pasadas las 23. Cosechó triunfos importantes en varias provincias y un récord en la Ciudad de Buenos Aires, de la mano de Elisa Carrió, una extrapartidaria que fundó la coalición de gobierno y que fue clave en el éxito de esta jornada. Tras horas de cautela a la espera de resultados oficiales, Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta se lanzaron a la celebración de unas elecciones en la que cada uno logró gran parte de sus objetivos: evitar la victoria de Cristina Fernández de Kirchner, plantarse ante el peronismo bonaerense, afianzarse como los dueños de la Capital y sepultar a Martín Lousteau y Sergio Massa en sendos y lejanos terceros puestos.

A pesar de que llegó al extremo de cuestionar las PASO en público, incluso a sabiendas de que eso podía complicar la asistencia a votar, el frente Cambiemos se subió a la algarabía de estas primarias que dejaron a la alianza de centroderecha como primera fuerza, si se fuerza una sumatoria de votos de alcance nacional, un cálculo cuanto menos complejo. Igualmente, el clima que se vivió reflejó lo que los dirigentes de máximo nivel de Cambiemos sintieron durante todo la jornada: los primeros números arrojaban un resultado esperado y se mostraba cautela, por la tarde la derrota que se pronosticaba en la provincia de Buenos Aires frente al kirchnerismo no era la que arrojaban los bocas de urna y luego las mesas testigos devolvieron valores impensados para la alianza gobernante.

Por eso, Cambiemos pasó de la tranquilidad, navegó por el optimisimo y decidió desatar un festejo en Costa Salguero al ritmo de la euforia. Lo que pasó horas después, con el conteo voto a voto y la elección bonaerense más reñida que se recuerde ya fue con el búnker cerrado. En lógica mediática, el macrismo había salvado la ropa y las tapas de todos los diarios reflejarán algo muy parecido a lo que hubiesen soñado. 

Las puertas del búnker de Costa Salguero, una sede en la que el PRO jamás conoció la derrota, se abrieron pasadas las 17 de este domingo 13 de agosto, mientras restaban 60 minutos para que cierre la votación de las PASO en todo el país.

 

 

Las luces recién comenzaban a encenderse y algunos pocos presentes se animaban a beber café, mientras los bocas de urna saturaban teléfonos y ocupaban minutos interminables en programas de radio y televisión. El complejo ubicado en la zona norte, pegado al Río de La Plata, albergó a candidatos, dirigentes y militantes de PRO, Coalición Cívica, Confianza Pública involucrados en el armado de Cambiemos, pero también de Vamos Juntos, el frente que estos partidos suscribieron para competir en la Ciudad.

Los primeros funcionarios de peso en llegar fueron los jefes de campaña: Marcos Peña (nacional), Diego Santilli (Ciudad), Maximiliano Ferraro (Ciudad) y Federico Salvai (provincia de Buenos Aires). Los cuatro venían de la residencia presidencial de Olivos, donde degustaron milanesas con variadas ensaladas junto al vocero presidencial, Iván Pavlovsky, el secretario general de la Presidencia, Fernando De Andreis, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, el legislador porteño y secretario general del PRO, Francisco Quintana, y el diputado nacional Fernando Sánchez y la secretaria general de la CC-ARI, Maricel Etchecoin Moro.

Algunos se animaron a bajar la ansiedad con un partido de paddle, mientras otros se abocaron únicamente a analizar los bocas de urna, que, pasado el mediodía, ya daban una ventaja clara en la Ciudad pero marcaban un resultado incierto en la provincia de Buenos Aires. En ese grupo también hubo quienes diagramaron el guión del búnker y allí se definió el esquema: los jefes de campaña hablarían en primer lugar, Gabriela Michetti con el radical Daniel Salvador en segundo lugar, luego los candidatos de la Ciudad, más tarde Vidal con los bonaerenses y el cierre estaría a cargo del jefe de todos, Macri.

En ese momento, el Presidente y Carrió disfrutaban de un asado en la quinta personal del jefe de Estado, en el partido de Malvinas Argentinas. También estaba la primera dama, Juliana Awada. "Dejó la parrilla vacía", bromeó Macri en el búnker, cuando cerró el festejo de Cambiemos, con los resultados oficiales y pasadas las 22. En tanto, Rodríguez Larreta votó en la Facultad de Derecho y se recluyó en su casa con su esposa, la wedding planner Bárbara Diez, y sus hijas.

El manojo de números que se analizaba en Olivos llegaba con "delay" a los pocos funcionarios porteños que ingresaron a Costa Salguero, cerca de las 17. Por esa razón, el comando de campaña de Cambiemos prefirió manejar la ansiedad y bajar línea a sus bases: se mantuvo la cautela de modo extremo, mientras la guerra de bocas de urna iba in crescendo.

A partir de las 18, comenzaron a ingresar algunos funcionarios y dirigentes reconocidos. Por la entrada "VIP" de Costa Salguero hicieron su entrada los ministros Eduardo Macchiavelli (Ambiente y Espacio Público), Bruno Screnci Silva (Gobierno) y Karina Fernández. Por el lado del gabinete de Vidal, están Alejandro "el Conejo" Gómez (Cultura) y Gustavo Ferrari (Justicia), mientras que su colega Cristian Ritondo (Seguridad) eligió quedarse en su territorio. Como en cada elección, el ex legislador porteño abre las puertas de su local partidario de Mataderos para encontrarse con Roberto Quattromano, Daniel Del Sol y su hermano Marcelo Del Sol, candidato en la boleta que encabeza Graciela Ocaña en la provincia. Por la mañana, Ritondo tomó mates con otro candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. El ex embajador argentino en Uruguay Guillermo Montenegro respetó la cábala de los comicios y pasó por el local de la Comuna 9.

Con el cierre de la elección confirmado y con el único dato certero de una amplia convocatoria electoral en todo el país, el catering que dispuso Cambiemos decidió entretener a los presentes y a la prensa: en pocos minutos no había quien no podía probar un café, comer una medialuna con jamón y queso o inclinarse por una refrescante gaseosa. El cierre oficial de la votación dio lugar a la primera intervención y los jefes de campaña brindaron una breve conferencia de prensa, sin mayores definiciones.

Minutos después, cerca de las 19.40, ingresó Rodríguez Larreta junto a su esposa. En el salón VIP del búnker lo esperaba el comando de campaña para repasar los números oficiales que ya habían comenzado a cargarse. La información replicaba la promesa del alcalde: la candidatura de Carrió, urdida durante un año por él mismo y acordada con Macri y Vidal, lograba superar la máxima del PRO en elecciones de medio término (39% de Michetti como candidata a senadora en 2013). Con más del 80% de las mesas escrutadas, la líder de la Coalición Cívica alcanzaba los 48 puntos, sacándolo más de 26 puntos al kirchnerismo y al PJ (Unidad Porteña) y más de 30 a Martín Lousteau, el gran adversario de Rodríguez Larreta. Más tarde, ese margen se amplió todavía más.

 

 

Las sonrisas agazapadas en el VIP cruzaban las paredes de ese reservado salón y empezaban a dibujarse en los rostros de militantes y algunos funcionarios pegados en la zona del vallado en la que se ubicó el escenario desde el que hablaron los protagonistas de la noche. De a poco la cautela pasaba a ser parte del pasado y Cambiemos empezaba a confirmar lo que se sabía de manera extraoficial. "Los resultados que tenemos son muy alentadores. Se logró el objetivo", apuntó a Letra P un ministro porteño presente en el búnker, mientras por detrás paseaba un alegre Mago sin Dientes, ya una fija en la campaña macrista. El "objetivo" para Cambiemos en la Ciudad era claro: imponerse por una cifra alta (superar los 45), marcar 20 puntos de ventaja con el segundo y "condenar" al ex embajador argentino en Estados Unidos al tercer e incómodo lugar. Con 13 puntos, la elección de "Guga" cayó como una bomba en el búnker del Palais de Rouge pero despertó sonrisas en Costa Salguero.

El guion que diseñó el comando de campaña en la Quinta de Olivos marcaba que Rodríguez Larreta debía hablar a las 21, a tres horas del cierre de la votación. Anteriormente, Michetti salió al escenario y dejó en claro una sensación que se respiraba en el búnker: confirmó tibiamente un triunfo de Cambiemos, pero el Dj rompió todos los moldes y activó un tema de "fiesta" tras otro. Algunos se atrevieron a bailar, mientras Larreta y Carrió calentaban motores tras bambalinas. Pasadas las 21 ambos salieron al escenario con los candidatos porteños: el alcalde, como es su marca, controló la algarabía y brindó un discurso medido en el que hizo hincapié en la "importancia" de engrosar el caudal de votos de cara a las generales. Carrió, visiblemente emocionada, se permitió alternar bromas con agradecimientos a fiscales y candidatos.

 

 

“Cada voto suma y un voto más puede ser un diputado en octubre, así que mañana mismo retomamos la rutina de salir a la calle a escuchar a los vecinos y reunirnos”, aclaró Larreta junto a los candidatos que presentó la coalición en la Ciudad. La chaqueña insistió con ese pedido al electorado: “Ha llegado el mérito y necesitamos tener más diputados”.

La cautela se esfumó en segundos y abrió paso a la algarabía, pero para la euforia faltaban segundos. Larreta se disponía a culminar sus palabras cuando las pantallas led del complejo mostraron resultados provisorios (con el 3% escrutado) de la provincia de Buenos Aires. En ese momento, Esteban Bullrich aventajaba por cinco puntos (36 a 31) a Cristina en la carrera hacia el Senado. El jefe de Gobierno y presidente del PRO Capital no pudo terminar su discurso. Un grito ensordecedor, aplausos y el cántico "Sí, se puede" copó el sonido ambiente. En ese ínterin, un grupo de militantes, envalentonados, corearon: "No vuelven más, no vuelven más".  

Una vez culminados sus discursos, comenzaron los abrazos en el escenario y el Dj dio "play" al tema fetiche del PRO en épocas electorales: mientras caían globos celestes y blancos, sonaba "Ciudad Mágica" de Tan Biónica. Larreta y Carrió se abrazaban y lo propio hacían los candidatos Carmen Polledo, Paula Oliveto, Fernando Iglesias, Alejandro García, Facundo Suárez Lastra, Andy Freire, Agustín Forchieri, Victoria Roldán Méndez y Hernán Reyes, entre otros.

Cuando la euforia se hizo carne en el complejo Costa Salguero los números demostraban el poderío de Cambiemos en la Ciudad, pero también victorias en provincia, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Además, según contaron fuentes de la campaña a Letra P, Cambiemos se convirtió en la fuerza más votada a nivel país y mejoró sus resultados en 20 de las 24 provincias (con respecto a PASO 2015). En las PASO de 2015, Cambiemos había ganado en solamente dos provincias: Ciudad y Mendoza. Este domingo 13 de agosto triunfó en al menos 12 provincias.

La próxima tanda, como estaba previsto, estuvo a cargo de Vidal y los candidatos bonaerenses: Bullrich, Gladys González, Ocaña, Héctor "Toty" Flores y Montenegro. El optimismo se transformó en euforia explícita: la gobernadora Vidal confesó una "gran elección" en su distrito y sostuvo que "la esperanza es imparable". Tras sus palabras, el mismo escenario: gritos ensordecedores de aliento, se escuchó nuevamente el "No vuelven más" y hasta un "Te amo" para la mandataria bonaerense. Mientras tanto, los mozos y mozas del servicio de catering ofrecían empanadas, pizzas y calzones rellenos.

Pasadas las 22, llegó el turno de Macri: Arribó al búnker, pasó por el VIP, se fundió en un fuerte abrazo con Carrió y subió de golpe al escenario, con "todo el equipo". "Estamos empezando a recorrer los  mejores 20 años de la Argentina”, lanzó el Presidente festejando una elección histórica para el espacio que formó en la Ciudad hace más de una década y que ahora se impuso a nivel nacional, en el marco de una PASO que el propio Gobierno cuestionó pero que ahora le regaló un triunfo al que la Casa Rosada se subió para legitimarse y desatar la euforia macrista.

“Este cambio es de todos, no de un Gobierno, porque para lograr esa Argentina que soñamos, todos tenemos que ser protagonistas”, lanzó Macri desde el escenario de Costa Salguero. Minutos después, el Dj volvió a hacer lo suyó: estalló los parlantes del salón con el tema "Madre Tierra" de Chayanne. "Oye, abre tus ojos. Mira hacia arriba", fueron las palabras con las que los planners de Cambiemos quisieron cerrarn la jornada electoral, mientras militantes, funcionarios y candidatos bailaban bajo el escenario y la lluvia de globos blancos y celestes volvía a caer.