Rosario: el gigante Dale Play une fuerzas con Gustavo Scaglione para quedarse con la ex-Rural
La productora de Nicki Nicole y más estrellas presentó la oferta junto a un pool de firmas locales. El plan para tomar uno de los negocios más buscados.
El Arena Rosario, la obra que promete posicionar a la ciudad en materia de eventos y espectáculos.
La licitación por la concesión del expredio de la Rural de Rosario tuvo este lunes la apertura de sobres. Con alta expectativa empresaria, finalmente se presentó una única oferta, encabezada por la productora Dale Play, de Federico Lauria, que llegó asociada con un grupo de empresarios locales para quedarse con la explotación del predio por las próximas tres décadas.
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El proceso, considerado uno de los negocios urbanos más relevantes de los últimos años en Rosario, terminó con una sola oferta en carrera, lo que despeja el mapa competitivo pero abre otra discusión: el grado de concentración de poder económico y cultural detrás de la propuesta.
Dale Play, Gustavo Scaglione y más socios rosarinos
La única oferta presentada tiene el fronting de Dale Play Records, la productora musical de Lauria, uno de los nombres más influyentes del negocio del entretenimiento en la actualidad. La empresa produce y gestiona a algunos de los artistas más convocantes del país, como Bizarrap, Duki, Wos, Airbag, Cazzu y la rosarina Nicki Nicole, lo que le da volumen simbólico y comercial al proyecto.
La propuesta se armó bajo una unión de firmas con fuerte presencia rosarina. Entre los socios aparecen los empresarios Gustavo y Vito Scaglione, titulares de Televisión Litoral y el diario La Capital, siendo este último quien liderará la iniciativa; el desarrollador Franco Gagliardo, de la constructora Obring; empresarios locales del espectáculo como Ariel Jokanovich -de la productora Asfalto-, los hermanos Gastón y Andrés Abiad, Gustavo Granato -All Press Producciones-, entre otros.
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Gustavo Scaglione, titular de Televisión Litoral, adentro del negocio.
El armado refleja una lógica de complementación: el músculo del negocio del entretenimiento nacional, la capacidad constructiva local y el conocimiento del mercado gastronómico y de eventos de la ciudad. Ese esquema responde, además, a las exigencias del pliego, que estableció un canon mínimo elevado, inversión inicial importante y obligaciones de mantenimiento urbano que empujaron a los interesados a asociarse.
Los que amagaron y se bajaron en Rosario
La licitación había generado interés de varios pesos pesados del negocio del espectáculo a nivel nacional, pero ninguno terminó presentando oferta. Entre los nombres que orbitaban el proceso estaban Diego Finkelstein, titular de DF Entertainment, y Marcelo Figoli, dueño del Grupo Fénix, ambos con experiencia en arenas, festivales y producción de shows internacionales.
La salida de esos actores dejó el camino despejado para la sociedad encabezada por Dale Play, que terminó siendo la única oferta en la apertura de sobres. El dato no es menor: la falta de competencia directa puede simplificar el proceso administrativo, pero también obliga al municipio a revisar con lupa la propuesta técnica y económica para validar que sea conveniente para la ciudad.
Un pliego exigente y un negocio a 30 años
El esquema de concesión que diseñó la Municipalidad de Rosario explica en buena medida el resultado de la licitación. El pliego fija un plazo de 30 años y un canon x mínimo de $50 millones mensuales, con un sistema mixto atado a la actividad real del complejo.
El monto no es fijo: surge de una fórmula que pondera distintas unidades de negocio, como el salón multipropósito, el estadio Arena, el estacionamiento y los servicios complementarios. A eso se suma una garantía de oferta de $180 millones y un esquema de pagos escalonado durante los primeros cinco años, que llega al 100% del canon cuando todas las unidades estén operativas.
El concesionario deberá asumir, además, cargas urbanas significativas. No sólo explotará el área exclusiva del predio, de casi 59 mil metros cuadrados, sino que también deberá hacerse cargo de la remodelación y mantenimiento de unos 28 mil metros cuadrados de espacio público, incluidas veredas perimetrales.
El pliego también fija restricciones patrimoniales y urbanísticas: preservación de edificios históricos, ocupación máxima del 30% del terreno y límites de altura, con excepciones sólo para el estadio Arena y el centro de ferias y convenciones. Además, exige la construcción de un estacionamiento subterráneo con al menos 400 plazas.
Con ese esquema, la licitación aparece diseñada para consorcios con espalda financiera y experiencia en proyectos complejos. La oferta encabezada por Dale Play y los empresarios rosarinos deberá ahora atravesar el análisis técnico y económico del municipio, que tiene la última palabra sobre una concesión que definirá el futuro de uno de los predios más codiciados de la ciudad.