DISCUSIÓN 2027

Río Negro: la UCR mira a Alberto Weretilneck en la búsqueda de un nuevo acuerdo de supervivencia

El partido que gobernó 28 años la provincia redefine su estrategia y apunta otra vez al gobernador como socio necesario. Intendencias, el gran objetivo.

La Unión Cívica Radical (UCR) de Río Negro busca su destino en la provincia. De cara a 2027, la misión del titular del Comité central, Ariel Bernatene, es generar las condiciones para multiplicar las intendencias y las bancas que mantiene en la Legislatura. Todo indica que hay una salida: volver a asociarse con el gobernador Alberto Weretilneck.

El partido que gobernó la provincia de la Patagonia durante 28 años consecutivos observa el poder en un rol periférico desde 2011, cuando el peronismo de Carlos Soria interrumpió aquella hegemonía histórica. Ahora, con las elecciones del año próximo en el horizonte, la conducción trabaja para reposicionarse y encontrar un nueva senda de crecimiento.

El diagnóstico es compartido puertas adentro: sin sumar territorio y sin agregar representación legislativa, la UCR corre el riesgo de achicarse todavía más. Ante semejante escenario, el Comité Central busca consolidar los cimientos para evitar que se reduzca el número de municipios que gobierna y su peso en la Legislatura.

La herencia del gran acuerdo en Río Negro

Bernatene comparte bancada con Lorena Matzen, la otra representante boinablanca en el parlamento rionegrino. Ambos llegaron a la Legislatura a través del gran acuerdo que respaldó la candidatura de Weretilneck en 2023 y que incluyó también a sectores del peronismo. Esa experiencia provincial es el antecedente inmediato de cualquier discusión futura.

Desde Viedma o General Roca, donde conduce el partido, Bernatene dejó en claro el rumbo. “Vamos a trabajar para posicionar al radicalismo, nuestro plan es que el partido tenga su mejor versión”, le aseguró a Letra P. La estrategia combina respaldo institucional al gobierno provincial con la intención de fortalecer la identidad rojiblanca.

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La UCR quiere volver a ser el motor del debate en Río Negro.

La UCR quiere volver a ser el motor del debate en Río Negro.

En esa línea, durante el verano el legislador convocó a las autoridades y formalizó la incorporación de la Juventud Radical a la estructura orgánica. El mensaje interno fue claro. “El radicalismo no puede limitarse a administrar solo el partido, debe volver a ser motor de debate público, presencia territorial y propuesta política en cada localidad”. La frase no fue casual: apuntó a sacudir inercias y a ordenar a una fuerza que todavía procesa la salida de sectores que terminaron recalando en La Libertad Avanza (LLA).

Superada esa reyerta, la conducción busca consolidar un partido que vuelva a funcionar como vector de poder en toda la provincia. La clave siempre es territorial.

Seis intendencias y una meta ambiciosa

De los 39 municipios de Río Negro, la UCR gobierna seis. Miguel Evans (Guardia Mitre), Lucas González (Chichinales), Diego Agüero (Coronel Belisle), Yamila Direne (Valcheta), Víctor Hugo “Curi” Mansilla (Darwin) y Hugo Cobarrubia (Dina Huapi) sostienen la estructura territorial del partido.

La comparación con los años de esplendor no favorece al radicalismo. El poder territorial disminuyó de manera contundente en la última década. A esa merma se sumó la pérdida de Allen, donde Marcelo Román dio el salto a La Libertad Avanza y luego quedó envuelto en una severa crisis económica y de gestión que impactó en el mapa político local.

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Ariel Bernatene y Lorena Matzen, legisladores de la UCR Río Negro.

Ariel Bernatene y Lorena Matzen, legisladores de la UCR Río Negro.

El radicalismo mantiene además un porcentaje dentro de la alianza municipal que gobierna Ingeniero Jacobacci, con el periodista José Mellado al frente de la intendencia. Es un esquema que muestra el camino que la conducción imagina para el futuro: construcciones amplias, acuerdos pragmáticos y presencia en los concejos deliberantes.

La meta es concreta. Crecer de seis a ocho intendencias como piso. Pasar de 28 a 40 concejalías y ampliar de 18 a 28 los tribunales de cuentas. Ese crecimiento permitiría agrandar la base legislativa y proyectar un partido con mayor capacidad de negociación provincial.

Localidades en la mira

Hay distritos donde la UCR cree tener oportunidades. En Chimpay “se perdió por poco” y la conducción considera que existen condiciones para revertir ese resultado. Ingeniero Huergo y Cervantes aparecen como anhelos concretos, sobre todo en la localidad que hoy gobierna la peronista Silvia Penilla.

En paralelo, se explorarán opciones en las cuatro ciudades que por su peso poblacional definen la política rionegrina. Viedma, General Roca, San Carlos de Bariloche y Cipolletti serán escenarios de armado con lectura fina. La estrategia contempla alianzas en esas localidades decisivas. El objetivo es no quedar relegados en los centros urbanos que marcan la agenda provincial, que inclinan cualquier resultado.

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El intendente radical de Guardia Mitre, Miguel Evans, integró la boleta de Juntos Somos Río Negro en 2025.

El intendente radical de Guardia Mitre, Miguel Evans, integró la boleta de Juntos Somos Río Negro en 2025.

El antecedente del acuerdo firmado en 2025, luego de la adhesión en 2023 al esquema que llevó a Weretilneck al poder, funciona como referencia. “Las alianzas son para el contexto electoral, pero podemos fortalecer el vínculo”, sostienen en la conducción. “Aportamos al gobierno desde la Legislatura y con intendencias, es cuestión de rever esos vínculos. Será una discusión que atravesará 2026 y que tendrá impacto directo en el diseño de 2027”, resumió Bernatene.

En principio, el radicalismo comparte el proyecto provincial y reivindica su aporte en el ejercicio del gobierno. Sin embargo, puertas adentro saben que la negociación futura dependerá de la fortaleza territorial que logren exhibir.

El caso General Roca

General Roca es un capítulo aparte. A un año de la convocatoria electoral, la ciudad discute con una Carta Orgánica que data de 1986 y que fue ideada por el propio radicalismo. El dato no es menor. La normativa fija 60 días de anticipación para la convocatoria a elecciones, un plazo que condiciona cualquier estrategia con miras al 2027.

En la UCR advierten que no se habla de estos temas con la profundidad necesaria. “No es un año para dejarlo pasar”, repiten. Roca puede convertirse en una vidriera del reposicionamiento o en la confirmación de su debilidad.

La UCR rionegrina se mueve entonces entre la expectativa y la realidad. Sabe que sola no alcanza y que el camino más corto hacia 2027 podría volver a pasar por un entendimiento con Weretilneck. Pero también entiende que sin músculo cualquier acuerdo la dejará en un lugar secundario.

El desafío es doble. Reconstruir identidad y crecer en el territorio. Multiplicar intendencias, concejalías y presencia institucional para sentarse a la mesa de negociación, con fortaleza. Después de 28 años de hegemonía y más de una década de repliegue, el radicalismo busca algo más que sobrevivir.

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