Río Negro: quién es el expolicía que dejó la UCR para ser el primer intendente libertario
Llegó al municipio de Allen de la mano del radicalismo y saltó a La Libertad Avanza en un giro polémico. El lazo evangélico, clave. Su rol en el nuevo partido.
Río Negro: quién es el expolicía que dejó la UCR para ser el primer intendente libertario
La conformación deLa Libertad Avanza en Río Negro trajo consigo el primer salto resonante en la arena doméstica con la oficialización del intendente de Allen, Marcelo Román, como el único representante municipal en las filas del oficialismo nacional. Subido al proyecto libertario, pugna por darle fuerza a la propuesta de Javier Milei al Senado, en un año clave para el presidente.
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Lejos de los inicios de su mandato, en los que comulgaba dentro del “gran acuerdo rionegrino” con el gobernador Alberto Weretilneck, se posicionó en un rol ultracrítico a la gestión de Juntos Somos Río Negro (JSRN).
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De policía a intendente libertario
Román tiene pasado en la Policía, ligado a la seguridad vial. Pasó 24 años al servicio de la fuerza, llegó a comisario y a los 40 años se retiró para fundar una academia de conducir. Ese fue el recorrido previo al salto político, en 2019.
El debut electoral lo encontró como candidato a la presidencia del Concejo Deliberante de Allen, escudando al entonces candidato de la Lista 3 Gustavo Ortiz. Así transcurrió cuatro años en una concejalía, hasta ser convocado para competir por la jefatura municipal.
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“Lo consulté con Dios y accedí”, repite, demostrando ser un dirigente con estrecha ligazón a las iglesias evangélicas. Ese reducto le valió un acercamiento, en su momento, al diputado del PRO Aníbal Tortoriello. Aquella significó una de las causas para romper con la UCR y adherir, casi en premonición del salto, a las denominadas fuerzas del cielo.
Con todo, la expectativa del inicio, siempre acompañado por el comité central boinablanca, se diluyó en la presión de la agenda. El avance de la gestión, las complejidades típicas de un municipio tan diverso como Allen, generaron las condiciones de quiebre con el partido centenario.
Adiós a la UCR
La relación entre Román y la mesa chica radical se volvió insostenible. Las tensiones desde antes de asumir, que alimentaron conflictos, desembocaron en un quiebre total.
En el comité allense todavía recuerdan cómo llegó al poder municipal gracias a la división de Juntos Somos Río Negro (JSRN), fracturado en dos listas en aquella contienda local en 2023. Weretilneck, que se desentendió de esa interna, no visitó la localidad para no perjudicar a propios y ajenos, que competían en el marco del “gran acuerdo”. Ganó Román.
Aquella dispersión del voto lo benefició, pero no enterró rencillas con quienes lo ayudaron a coronar. En el andar de su mandato, dinamitó acuerdos que desencadenaron la expulsión partidaria tras su salto definitivo a LLA.
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En el medio se blanquearon denuncias por abuso de autoridad, las renuncias en el gabinete florecieron y se profundizaron las críticas en su contra por la forma de conducir el municipio.
El arribo al flamante partido se dio por conveniencia y coordinación. Por medio de la diputada Lorena Villaverde, Román se calzó el overol y resistió a los embates externos. Logró hacerse paso eludiendo a su viejo socio, Tortoriello, hasta consagrarse como vicepresidente de la franquicia rionegrina de LLA.
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Antes había recibido a una comitiva de Gendarmería Nacional para que un escuadrón antidisturbios hiciera base en Vaca Muerta. También había justificado sus movimientos con la llegada de la ANSES a la localidad y acercándose a Patricia Bullrich.
Jugado a todo o nada con el escudo del león, el intendente tiene la responsabilidad de darle volumen electoral al partido que representa. Este año tendrá una prueba de fuego.