Empleo y producción en crisis: suben las importaciones, cae la industria y crece el cierre de empresas
El caso FATE expuso más la crisis de la economía real. Pymes y trabajadores sufren. Empleo precario y conflictividad laboral en alza, el lado B del programa.
Javier Milei con los trabajadores de Tierra del Fuego, en plena crisis del empleo y la industria en todo el país
El crecimiento de las importaciones durante 2025 contrastó con una caída de la producción industrial, pérdida de empleo formal y aumento de la conflictividad. Informes oficiales y privados registran cierre de empresas, menor actividad en sectores manufactureros y deterioro salarial. La industria aparece como el sector más afectado en un contexto de apertura comercial.
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La dinámica de las importaciones aparece como uno de los factores centrales detrás del deterioro productivo. Según el informe de PXQ, en 2025 las importaciones crecieron 25% interanual medidas en valor, con aumentos generalizados en todos los rubros, excepto combustibles y energía.
Importaciones en máximos y cambio en la estructura productiva
El nivel actual de cantidades importadas se ubica en valores comparables a los registrados durante la gestión de Mauricio Macri, e incluso en febrero de 2025 el volumen superó el máximo alcanzado en noviembre de 2017. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por bienes de capital y bienes de consumo, que explicaron gran parte de la expansión.
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Desde el área de Estudios Económicos del Banco Provincia señalaron que las importaciones crecieron seis veces más que el PBI durante 2025 y que el avance estuvo liderado por bienes finales y vehículos livianos, con un incremento del 70% interanual, cuya participación ya supera el promedio registrado durante la década del noventa.
Los mayores aumentos nominales se registraron en vehículos y tractores (+61%), máquinas y artefactos mecánicos (+29%) y máquinas y aparatos eléctricos (+28%), subrubros que explican cerca del 45% del total importado, según PXQ.
Producción industrial en retroceso y caída de la actividad
En cuanto a la actividad industrial, el informe de PXQ registra que desde agosto de 2024 las importaciones aumentaron 35%, mientras que el Índice de Producción Industrial (IPI) acumuló una caída del 4%.
El impacto es más visible en sectores industriales intensivos en empleo. En el complejo de prendas de vestir, cuero y calzado, las importaciones crecieron 50% en 2025 y alcanzaron su nivel más alto desde 2016, mientras que la actividad sectorial se contrajo 3,5%, excluyendo los años afectados por la pandemia.
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En paralelo, informes sectoriales advierten que el aumento de bienes finales importados refleja un desplazamiento de producción local. El Observatorio de Importaciones de APYME Santa Fe señala que los bienes finales importados se ubicaron en diciembre de 2025 un 44,4% por encima de enero de 2024, mientras que los bienes intermedios crecieron sólo 8,8%, lo que evidencia que el aumento importador no estuvo vinculado a un proceso de expansión productiva.
El mismo informe registra récords de importaciones en sectores como automotriz, textil, línea blanca, maquinaria agrícola y materiales para la construcción, rubros con alta incidencia en el empleo industrial.
Destrucción de empleo industrial
La consultora Analytica advirtió que "desde 2024, el empleo registrado —excluyendo el monotributo social— acumuló una pérdida neta de 155.035 puestos de trabajo. Principalmente por la caída del empleo asalariado, con 196.693 puestos menos en el sector privado, 80.943 empleos públicos perdidos y una reducción de 21.996 trabajadores en casas particulares".
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Mientras tanto, oficialmente se elige destacar las cifras de empleo informal, que son la otra cara de la moneda. "Estas bajas fueron parcialmente compensadas por la creación de 137.366 nuevos monotributistas y 7231 trabajadores autónomos. A nivel sectorial, el empleo asalariado registrado tuvo crecimiento únicamente en el agro, la pesca, hoteles y restaurantes y los servicios comunitarios, sociales y personales", completó la consultora.
El Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA registró en noviembre de 2025 una caída de 23.400 puestos de trabajo asalariado formal (-0,2%), con pérdidas tanto en el sector privado formal (-13.100) como en el público (-13.000).
Los sectores más afectados fueron comercio (-4.900 puestos), industria (-4.900) y servicios inmobiliarios (-2.600), de acuerdo con el informe.
Modelo para desarmar
La caída del empleo industrial también se observa en sectores específicos. El relevamiento de PXQ muestra que en el complejo textil, cuero y calzado el empleo registrado se redujo en 7229 puestos respecto del segundo trimestre de 2023, en línea con la contracción de la producción.
El deterioro de la actividad tuvo un correlato directo en el entramado empresarial con un constante cierre de empresas a lo largo de todo el país. Según APYME Santa Fe, desde el inicio de la actual gestión nacional cerraron 2341 empresas en la provincia, mientras que el empleo cayó en 10.484 puestos respecto de noviembre de 2023, de los cuales el 48% correspondieron a industrias manufactureras.
Salarios en retroceso y deterioro del poder de compra
El deterioro del mercado laboral se combina con una caída del poder adquisitivo. Según el INDEC, el salario promedio real cayó en diciembre de 2025 un 0,3% mensual en el sector privado y un 1,8% en el sector público, mientras que el salario mínimo perdió 1% de poder de compra en enero de 2026.
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El economista Jorge Gabriel Barreto puso en contexto la discusión y advirtió que el salario real “creció 0% en 13 años y medio”. "En el largo plazo, los salarios reales crecen cuando crece la productividad. Y esta crece cuando aumenta el PBI real per cápita Si el salario real está en el mismo nivel que hace 13 años, no hubo crecimiento sostenido del producto por habitante, ni mejora estructural d la productividad. Ya no es un fenómeno coyuntural sino estructural", resumió.
Según el IIEP, en enero de 2026 el poder de compra del Salario Mínimo, Vital y Móvil cayó un 1% mensual, agravando la situación de los trabajadores en un entorno de alta fragilidad productiva.
Conflictividad laboral en aumento y tensión en la industria
El deterioro del empleo y la producción se refleja también en el aumento de los conflictos laborales. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) contabilizó al menos 717 casos entre enero de 2024 y febrero de 2026.
La industria concentró el 62,1% de los conflictos, principalmente en las ramas textil, alimenticia, metalúrgica y siderúrgica. La principal causa fueron los despidos (63,6%), seguidos por cierres de empresas (12,3%) y suspensiones (10%).
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El relevamiento indica además que las pymes concentraron el 39,1% de los conflictos y que el 71,5% de los casos involucró empresas de capital nacional, reflejando el impacto del deterioro de la actividad sobre el entramado productivo local.
Más empresas importadoras y cambio de incentivos económicos
El Observatorio de Importaciones de APYME señala que diciembre de 2025 registró 13.079 empresas importadoras, el nivel más alto para ese mes en los últimos ocho años. El informe sostiene que la combinación de desregulación comercial, tipo de cambio y costos productivos está modificando los incentivos económicos, llevando a muchas empresas a reemplazar producción local por importaciones.
La apertura argentina ocurre en un contexto global de creciente proteccionismo. Mientras potencias como Estados Unidos, China y la Unión Europea resguardan sus industrias, Argentina acelera su apertura. En este sentido, el economista Christian Buteler fustigó contra el proceso económico libertario que derivó en un escenario donde “(en el Gobierno) terminaron convirtiéndose en empleados públicos, festejando el cierre de empresas y la destrucción del empleo privado”, en referencia a la evolución reciente del mercado laboral y productivo.