Reforma laboral: Javier Milei logró la aprobación y sostuvo el fondo para subsidiar las indemnizaciones
Tuvo apoyo de la UCR, el PRO y los partidos provinciales. No se cayó ninguno de los 26 capítulos. UP quiso bajar la sesión dos veces. Vuelve al Senado.
Karina MIlei y Manuel Adorni, durante la votación de la reforma laboral.
Martín Menem, Sebastián Pareja y Germán Martínez, durante la reforma laboral.
Javier Milei pudo respirar aliviado: luego de marchas y contramarchas, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral, con la eliminación del sistema de licencias médicas que se había anunciado en comisión. Por eso modificación, el texto volverá al Senado. Se sostuvo el fondo de indemnizaciones con plata de la ANSES (FAL), uno de los títulos más cuestionados.
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El proyecto cosechó 135 voluntades y 115 en contra, sin abstenciones. Fueron aprobados los 26 títulos y dos de ellos con lo justo. Uno fue el segundo, que crea el FAL: tuvo 130 votos a favor -uno más que el cuórum- y 117 en contra. El oficialismo juntó votos hasta minutos antes de la sesión para no correr riesgos.
Más difícil aún la tuvo para avalar el capítulo 26, que contempla la eliminación de los estatutos (como el del Periodista) en un año; y deja sin financiamiento del INCAA y RTA en 2028. Se aprobó con 126 votos, 119 rechazos y cuatro abstenciones. Fue la votación más festejada por el bloque violeta.
La aprobación en general de la reforma fue celebrada en con la presencia en los palcos de Karina Milei, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. El diputado Juan Grabois provocó a la secretaria general: cantó y silbó el jingle Alta coimera durante la votación.
SILBANDO EN EL RECINTO, este gerente de la pobreza, mientras el Presidente de la Cámara lleva adelante una votación, no respeta lo que representa una banca, está en un piquete…impresentable @JuanGraboispic.twitter.com/n35ifEefBd
— Juliana Santillán Juárez Brahím (@SantilanJuli223) February 20, 2026
El Gobierno logró respaldo de sus aliados habituales, la UCR, el PRO y los partidos provinciales, que hicieron un juego a Milei con un nado sincronizado para garantizar hasta la última letra del proyecto. El trío de Catamarca fue desicivo con el cuórum y luego votó en contra del proyecto, con discursos encendidos que dejaron perplejos a los referentes del peronismo.
Otras fuerzas locales colaboraron en la votación en general y se coordinaron para asegurar la mayoría de cada título. Fueron los casos de las bancadas de Tucumán, Santa Cruz, Neuquén, San Juan. También Misiones y Salta, que integran Innovación Federal.
"Hicieron un pack con cada uno", se burló al inicio de la sesión el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez. Provincias Unidas hizo su parte. No dio cuórum, a excepción de Sergio Capozzi. Pero en la votación general, apoyaron los ex-PRO Gisela Scaglia y Felipe Núñez; y dos referentes de Córdoba: Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo. Además, está bancada tuvo tres ausencias que facilitaron a votación en particular del Gobierno: Ignacio García Aresca, Alejandra Torres y Juan Schiaretti. Todo un gesto.
La reforma laboral
Como anticipó Letra P, la jefa de LLA en el Senado, Patricia Bullrich, citó a las comisiones de Trabajo y Previsión Social y Presupuesto este viernes para dictaminar. Sólo así es posible abrir el recinto una semana después, el 27, y darle el premio a Milei de tener su reforma laboral antes del inicio de sesiones ordinarias, el 1 de marzo.
La reforma laboral contempla una flexibilización de relaciones laborales, que, según el Gobierno, por su rigidez, generaron que la mayoría de la población económicamente activa no forme parte del mercado de trabajo.
"¿De cuánto sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final del día el régimen previsto no sirve para generar empleo? Tenemos un marco regulatorio que no hace otra cosa que expulsar a las personas de la formalidad", desafió el diputado Lisandro Almirón, de La Libertad Avanza, quien fue miembro informante del oficialismo y recibió duras críticas por leer su discurso.
Si el proyecto se convierte en ley, las convenciones colectivas deberían renegociarse (al terminar la ultraactividad), se habilitarían acuerdos por empresa o región; habría bancos de horas para los empleados, fragmentación de vacaciones, restricción a las huelgas -al ampliar las actividades esenciales- y reducción a los derechos a asamblea.
El proyecto contempla además límites a los juicios laborales, que sólo podrán considerar un salario por año, sin costas extras. La CGT la sacó barata: con las concesiones de Bullrich, mantuvo su cuota sindical compulsiva, con un tope de 2%. Además, el proyecto crea un régimen de trabajo para plataformas, que relación de dependencia.
Intentos de bajar la sesión
El proyecto que ahora tratará el Senado tiene otros temas como el traspaso de la justicia laboral a la Ciudad de Buenos Aires, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), un programa de Promoción del Empleo Registrado (PER) y la reducción de carga tributaria, un capítulo que en su versión original tenía la reducción del impuesto a las Ganancias para sociedades comerciales, eliminado en el Senado por pedido de los gobernadores.
La sesión comenzó a las 14, tuvo 10 horas de debate y dos momentos muy accidentados, con el peronismo intentando bloquear la sesión, con un grupo de diputados abalanzándose en el estrado para pedirle explicaciones a Martín Menem. El primer disturbio fue cuando empezó la sesión y el titular de la cámara quiso garantizarse el método de votación (por títulos) considerando la orden del día rápido, a mano alzada. Se ve que no terminaba de confiar en aliados que le habían dado el cuórum.
Martínez estalló, logró que se reconsidera el tema por tablero electrónico y UP ni siquiera consiguió mayoría simple. La otra maniobra del peronismo para bloquear la sesión fue a las 22: el rionegrino Marcelo Mango pidió una moción para que el proyecto volviera a comisión de Asuntos Constitucionales.
El kirchnerismo interpretó mal el reglamento e intentó tirar la sesión. No funcionó. Están desesperados. Disculpen el exabrupto. Es una jornada difícil. pic.twitter.com/rLuvGnnVUM
Como la mayoría de los oficialistas no estaban en sus bancas, Menem -antes Luis Petri, que estaba a cargo de la sesión- demoraron la votación para no perder. El riojano consideró la moción a mano alzada y la oficialista Silvana Giudici amenazó con anticipar la votación. Luego aceptó retomar los discursos de Unión por la Patria. LLA cumplió el libreto: no habló más nadie, ni siquiera el jefe de bloque, Gabriel Bornoroni. Tampoco brindó su discurso de cierre el jefe del PRO, Cristian Ritondo.
Más y menos opositoras
La oposición dedicó 10 horas a despotricar contra la reforma. La kirchnerista Vanesa Siley fue una de las principales voces en contra. “Va a causar dolor y miseria a los millones de trabajadores argentinos, sobre todo, en los trabajadores de la construcción, los mecánicos y las maestras”. La porteña acusó de “traidores” a los representantes salteños, misioneros y tucumanos que entraron por UP y votaron la reforma.
Miguel Pichetto cuestionó la FAL. Consideró "un riesgo directo para el sistema previsional argentino, porque puede haber una descapitalización de las cuentas previsionales. Existe el riesgo de convertir el fondo en un mecanismo no autosustentado, dependiente de recursos sociales sensibles".
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Martín Menem, Sebastián Pareja y Germán Martínez, durante la sesión por la reforma laboral.
Pocos aliados del Gobierno dieron la cara y varios la pasaron mal. El salteño Pablo Outes defendió la reforma. “Los dueños de las empresas trabajan con sus empleados en pequeños talleres o como pequeños profesionales. La ley actual no tuvo en cuenta a nuestras empresas, las provincias del interior hemos quedadas postergadas”.
El catamarqueño Javier Noguera, quien dio cuórum y votó en contra, cuestionó el proyecto: lo consideró "regresivo a los derechos laborales". "Se vulnera derechos, como el de la justicia social. No sabemos qué pasará con los jubilados con esta norma", dijo.
La neuquina Karina Maureira, que votó a favor, lloró desde su banca para pedir que no se elimine el estatuto del periodista. "Están haciendo lo que quieren y lo están haciendo mal", se quebró. "Esta ley es para que 'Don Chatarrín' -la denominación que le da Milei a Paolo Rocca- sea 'Don Chatarrón', porque va a tener mucho más poder sobre sus empleados y sus empleadas para poder despedirlos o destrozar su salario y el poder adquisitivo del mismo", cerró.