El Tribunal Superior de Justicia de Neuquén define a su presidente.
Antes de que termine el año, el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén (TSJ) elegirá a su próximo presidente. Todo indica que la actual cabeza, Gustavo Mazieres, extenderá su mandato. Mazieres, un peronista impulsado por Omar Gutiérrez, es el último vocal en sumarse a un tribunal que, por ahora, no tiene representantes propuestos por el gobernadorRolando Figueroa.
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En esa provincia de la Patagonia, el presidente del TSJ es seleccionado por el mismo cuerpo por mayoría simple una vez al año. Auqnue no hay fecha prevista, todo indica que esta semana se definirá quién ocupará la principal silla del Poder Judicial a partir de febrero.
El mecanismo busca garantizar la alternancia, pero en el último tiempo se incorporó la posibilidad de una reelección. Después de cada cambio debe haber una rotación completa de vocales para que alguien pueda volver a asumir al frente del máximo tribunal. Por ese sistema, un vocal ya dos veces presidente debe esperar entre 5 y 10 años para volver a encabezar el Tribunal.
Cada vocal se elige mediante una propuesta de parte del gobernador, que se pone a consideración de la legislatura provincial, que debe aprobar el pliego con una mayoría agravada de dos tercios de los votos. Como sucede a nivel nacional, los oficialismo se ve obligado a negociar con los bloques opositores, por lo que muchas veces no suelen proponerse nombres que necesariamente tengan vínculos directos con el gobernador de turno.
Gustavo Mazieres va por otro mandato
El actual presidente del TSJ neuquino es Mazieres, el último vocal en ingresar al máximo tribunal provincial. Lo hizo en 2022, sobre el final del reinado del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Fue representante del peronismo en el Consejo de la Magistratura hasta su postulación al Tribunal de parte del entonces gobernador Omar Gutiérrez, en reemplazo de Oscar Massei, otro peronista.
Gustavo Mazieres asume TSJ
Gustavo Mazieres el día que juró como vocal del TSJ.
El trasfondo de la postulación de Mazieres no es casualidad. Entonces, Gutiérrez eligió a un peronista para lograr un acuerdo con el bloque de Unidad Ciudadana, fuerte en ese momento en la legislatura neuquina, con 9 bancas. Entre las 15 del MPN mas las 9 del peronsimo, el ex gobernador consiguió los votos necesarios para cerrar sus ocho años de gobierno con el tribunal completo.
Esa postulación estuvo marcada por la discusión en torno a una denuncia por lavado de dinero que comprometió a la petrolera OPS, de la que fue director hasta 2011. La empresa quebró en 2018 y Mazieres fue sobreseido en 2021, menos de un año antes de asumir en el TSJ, por falta de pruebas.
El resto de vocales del TSJ de Neuquén
El TSJ empieza a completarse con Soledad Gennari, que juró en el 2015 durante el gobierno de Jorge Sapag. Su última presidencia en el TSJ fue en 2024, el primer año de gestión de Rolando Figueroa, en la que el gobernador avanzó con una serie de leyes que comenzaron a reordenar la provincia. La regionalización , la ley de narcomenudeo y la contención del gasto fueron algunas de esas decisiones políticas que la entonces titular del TSJ vio con buenos ojos .
German Busamia juró en 2018 y fue el primer juez propuesto por Gutiérrez que llegó al TSJ. Durante el año 2022 sus diferencias con Gennari llegaron a tal punto que se impuso una cautelar en 2022 que le prohibió comunicarse con su colega. Todo se desató luego de una discusión en una reunión de acuerdo luego de la que Gennari denunció a Busamia por violencia de género y se impuso una restricción de acercamiento. La denuncia fue tramitada directamente por el mismo tribunal que terminó cerrándola.
Desde entonces, Busamia hace pocas apariciones pública y se abstiene en muchas de las votaciones en las que le toca participar.
Propuesto sobre el final de la era Sapag, Alfredo Elosú Larume llegó al TSJ en el mismo momento en que Gutierrez llegó al gobierno provincial. Su pliego fue votado casi por unanimidad en la Legisaltura, con la sola abstención del FIT. De bajo perfil, fue presidente en 2017. Sin mebargo, su nombre podría volver a sonar al finalizar la rotación que por ahora protagonizan sus compañeros.
TSJ con fiscal y defensora
Alfredo Elosu Larumbe, el fiscal general José Geréz, Soledad Gennari, Evaldo Moya, Vanina Merlo y Gustavo Mazieres.
Evaldo Moya juró en 2012 y tuvo un último paso por la presidencia marcada por dos escándalos que todavía se recuerdan en la Justicia provincial. Uno de ellos generó tensiones con el gremio de judiciales (Sejun) cuando el TSJ contrató para un cargo temporario sin concurso al hijo de Moya. Si bien se alegó que el vocal no había tenido que ver con la designación, el debate cobró un natural protagonismo en la opinión pública provincial.
El otro tuvo que ver con su trunca reelección, que intentó ser la primera y generó rispideces con todos los sectores políticos con un fuerte protagonismo del espacio de Figueroa, que se proyectaba como candidato a la gobernación. en ese entonces prohibida. Moya está próximo a jubilarse y su vacante podría ser la puerta de entrada para que Figueroa pueda promover al primer vocal de su gestión.
La polémica que derivó en la posibilidad de reelección
Hasta 2023 la reelección estaba prohibida. La Constitución provincial dice que la presidencia "se turnará anualmente" y la ley disponía que ninguno podía volver a ocuparla hasta que todos la hayan ejercido.
La Legislatura, a pedido del mismo TSJ, habilitó la reelección consecutiva por un periodo e introdujo una clausula singular: un juez puede manifestar su voluntad en contrario de ser presidente. Gennari estrenó esa reforma y repitió en 2024 en el cargo que había asumido en el 2023.
Previo a la primera reelección, los cinco vocales designaron a Evaldo Moya para que repita su mandato de 2022 en el 2023. La ley, entonces, no lo permitía y el caso desembocó en una fuerte polémica que derivó en cuestionamientos de casi todo el arco político neuquino. Puntualmente, pusieron el grito en el cielo legisladores alineados con Figueroa, peleando la gobernación ya separado del MPN y el gremio de judiciales.
Según se supo, Figueroa prometió avanzar con impulsar el juicio político a los cinco vocales, en caso de concretarse la asunción de Moya. Si bien los números en la Legislatura no lo acompañaban para impulsar el movimiento, la discusión terminó con el Tribunal retrocediendo en sus pasos y la Legislatura modificando la norma.