Natalia de la Sota pisa el freno, no le rompe el bloque a Llaryora, pero pide avanzar con la renovación del PJ
La diputada reelecta dice que consolidará Defendamos Córdoba en Diputados. Baja el tono confrontativo y dice estar abierta al diálogo. Los dos caminos posibles.
Natalia de la Sota durante una jornada de reflexión sobre la Ley de Financiamiento Universitario
Un mes después de las elecciones que le permitieron renovar por otros cuatro años su banca como diputada, Natalia de la Sota parece haber atenuado los discursos críticos que dirigía contra el rumbo que Juan Schiaretti y Martín Llaryora han elegido para el peronismo de Córdoba.
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Aunque repite que su intención inicial será “hacer crecer el proyecto de Defendamos Córdoba”, denominación que lleva su bloque unipersonal en la Cámara de Diputados, la dirigente se expresa abierta al diálogo con otras bancadas, en particular aquellas que coincidan en la necesidad de marcar límites al proyecto libertario de Javier Milei.
Desde esa perspectiva envía otra muestra de voluntad. Bernardo Knipscheer, socio de vida y de proyecto, no rompe con el bloque de Hacemos Unidos por Córdoba en la Legislatura. Desde el delasotismo siguen hablando de un proceso de análisis, que se ha extendido ya por varias semanas, sin movimiento oficial alguno.
Como toda condición, pide a la dirigencia del PJ, entre ellos al gobernador cordobés, que encabecen un necesario proceso de renovación del partido en todo el país.
El enigma Natalia de la Sota
Durante el primer semestre del año, el arco político nacional siguió con atención los movimientos de la exconcejala y exlegisladora provincial, quien debía jugar fuerte para renovar su escaño.
La decisión de impulsar un armado propio respondió tanto a necesidad como estrategia. Sin lugar en la escudería oficial del cordobesismo, apuró una propuesta acentuadamente crítica del Gobierno nacional. Esa misma decisión marcó un quiebre con la representación de un PJ que pudo llegar al gobierno de la provincia gracias a las arriesgadas jugadas de su padre a fines del siglo pasado.
Al cierre de 2025, los interrogantes sobre su destino inmediato son otros. El triunfo libertario en todo el país obliga a todos los sectores del peronismo, ella incluida, a un replanteo de estrategias, ya sea para mantener el poder en Córdoba o para recuperar el poder central.
natalia de la sota y candidatos de Defendamos Córdoba
Voces peronistas como Miguel Ángel Pichetto o Emilio Monzó no terminan de metabolizar la nueva amalgama. No sólo resisten ceder el control de la rosca; sobre todo piensan en una reconstrucción que tenga al PJ como eje y timón indubitable. Esa convicción ubica a De la Sota como target inmediato, en negociaciones que pocos desconocen ya.
Las necesidades de Martín Llaryora
De la Sota no niega la existencia de sondeos. Sí afirma que continuará embanderada en Defendamos Córdoba. Es, dice su entorno, “una cuestión de coherencia y respeto con quienes nos votaron y lo que venimos manteniendo por años”. No obstante, la legisladora reelecta admite una predisposición al diálogo y a la búsqueda de consenso con otros sectores.
Aunque lo defina como algo “lógico y natural” para la política, las palabras retumban en los pasillos de la Unicameral, donde todos intentan adivinar los pasos que seguirá Knipscheer, a quien algunos auguraban una ruptura con el oficialismo.
Bernardo Knipscheer
Natalia de la Sota mantendrá la unidad peronista en la Legislatura de Córdoba
La renovación total del PJ es la cláusula que sostiene el delasotismo para sentarse a la mesa. Se trata de una demanda previa a las elecciones de octubre, renovada tras la cosecha de Schiaretti.
Por razones biológicas, por el peso histórico de la provincia, por la instalación del modelo cordobesista que desde hace años intentan analistas de repercusión porteña, por cualidades propias también, se espera que Llaryora sea uno de los promotores de dicha reforma.
Pero por el momento, el gobernador tiene como meta la renovación de mandato en 2027. Algunos ubican a De la Sota como su potencial compañera de fórmula. Se trataría, entienden, de una rubricación de la reperonización que el sanfrancisqueño ha comenzado a explorar ante las limitaciones demostradas por el Partido Cordobés y frente a crecientes reclamos de conmilitones que temen una dilución de la identidad partidaria. Por si acaso, le recuerdan también que su cosecha del 26-O no resultó como esperaba.
La mirada que excede a Córdoba
Otras voces siguen ubicando a Natalia en un lugar central de la intentona que ensayará Axel Kicillof. Hasta el momento, el gobernador bonaerense ha procurado sigilosos movimientos en estas tierras, aproximándose a dirigencia desencantada con el cordobesismo y militancia deseosa de una alternativa al nunca consolidado kirchnerismo mediterráneo.
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En ese camino hubo charlas y telefonazos con la docente de música. Obligado por la refractariedad a todo lo que suene o evoque la letra K, su entorno ha preferido relativizarlos. Ni siquiera las admisiones de interlocutores de Unión por la Patria movieron a un cambio de partitura. Más rotundas han sido las expresiones de rechazo a la continuidad de Cristina Fernández de Kirchner como figura central del peronismo nacional.
Por el momento, De la Sota sigue tomando con humor las versiones. “Siempre como número dos, nunca encabezando”, desliza a sus próximos, al tiempo que reconoce que ensayará giras nacionales. "Me invitan", suelta.
El chascarrillo anterior apunta al componente machista de la dirigencia política cordobesa, otro de los argumentos con los que ha defendido su propia aventura. Pero también interpela directamente a otro colectivo, el de las mujeres peronistas, hasta hoy un sector bajo incuestionable control de la senadora Alejandra Vigo.