LA POSTA DEL CONGRESO

Llega el Día D de Javier Milei en el Congreso

El Presidente debería tener esta semana sancionadas las leyes que pide para gobernar desde que asumió. Cómo quedarían los textos finales y qué viene después.

Las versiones finales de los proyectos se terminarán de pulir el lunes, en la enésima reunión que el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, tendrá con autoridades de los bloques dialoguistas de Diputados. El martes, el acuerdo se materializará en dictámenes de comisión que el jueves llegarán al recinto, cuando arranque otra sesión larga que, se supone, tendrá un final feliz para Milei.

Los principales cambios realizados en la cámara alta fueron eliminar del paquete fiscal la reforma de Ganancias y la de Bienes Personales. Milei las necesita para que le cierren las cuentas y tenga éxito el blanqueo. Los votos para recuperar esos capítulos, aprobados en Diputados el 30 de abril, estarían garantizados. Más difícil la tiene el Gobierno para rescatar el listado original de las empresas a privatizar, con Aerolíneas Argentinas adentro. El otro desafío de La Libertad Avanza, no menor, es acordar con la oposición dialoguista un sistema de votación que evite la judicialización. No está nada fácil.

En el Senado, con Ganancias ayudó Guillermo Andrada, cercano al gobernador de Catamarca, el peronista Raúl Jalil, quien en la cámara baja, llegado el caso, tiene cuatro votos para aportar. El abril contribuyó apenas con uno, aunque el resto de su tropa se abstuvo para no obstaculizar.

Jalil fue uno de los mandatarios que este jueves visitó a Milei en la Casa Rosada. Catamarqueños y sanjuaninos repetirán la colaboración que hicieron para aprobar el Registro de Incentivos de Grandes Inversiones (RIGI).

En la Casa Rosada ya dejaron de llamar al santiagueño Gerardo Zamora, quien en diciembre y enero ayudó con ausencias en ambas Cámaras del Congreso, pero luego apagó el teléfono, molesto por la parálisis de las obras públicas que Francos promete retomar, al menos en parte. Curiosidad: Zamora será el gobernador más favorecido con la baja de los mínimos imponibles de Ganancias, debido a la distribución de la cooparticipación federal.

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En el bloque de Diputados de la UCR hubo una fuerte catarsis por tener que votar dos veces una suba de impuestos que Milei desconoce como propia. La bancada conducida por Rodrigo De Loredo exige que el Presidente se haga cargo públicamente de ir en contra de su plataforma electoral, por pedido del FMI. Si es posible, quieren que se inmole en las redes sociales.

No les alcanza que Francos admita en entrevistas radiales que la reforma de Ganancias es una cuestión de Estado. Santiago Caputo sabe cómo eclipsar esas palabras en el ecosistema digital, gracias a sus trolls.

Dilema radical

Este viernes, en un comunicado, De Loredo confirmó el voto a favor de la UCR en los dos proyectos. “Los textos están bien, sirven al Gobierno y mejoran las cosas para el país”, destacó el cordobés. Anticipó que Milei deberá cumplir su promesa de eliminar el impuesto País e hizo un último pedido para clarificar los acuerdos de la Nación con el Senado, si es que los hubo.

Francos ya dejó claro que no existieron consensos en la cámara alta, sino concesiones forzadas por la urgencia: aceptó reescrituras para que los proyectos no quedaran congelados. En lo posible, el jefe de Gabinete prefiere que esas reversiones no sean tenidas en cuenta en Diputados.

El bloque UCR del Senado no acepta ese ninguneo. A través de un comunicado, sus miembros pidieron respetar sus correcciones. En los chats internos de la bancada conducida por el correntino Eduardo Vischi -un promotor de los acuerdos que la Rosada desconoce- hubo propuestas de organizar una rebelión si Milei los ignora.

“Alcanza con que nos pongamos creativos”, escribió en el chat uno de los radicales enojados. Saben que al Presidente le duele cualquier iniciativa que implique cualquier gasto. Hay muchos en espera. La víctima de esa reacción, una vez más, sería Victoria Villarruel.

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De la ley ómnibus, el Presidente pidió no tomar en cuenta la exclusión de tres empresas de la lista de privatizaciones que forzó la UCR en la cámara alta, por pedido del fueguino Pablo Blanco. Se trata de Aerolíneas Argentinas, Radio y Televisión Pública y Correo Argentino. Para vender la primera, dice Francos, ya tiene oferentes.

Blanco no tiene respaldo de los gobernadores radicales en su cruzada a favor de la aerolínea de bandera. Los mandatarios la consideran un emblema del kirchnerismo. Es lo que dijo la totalidad del bloque UCR de Diputados en abril. Después, los gremios aeronáuticos metieron presión en los aeropuertos, lograron torcer la historia en el Senado y van por la hazaña en la cámara baja. Ya quebraron algunas voluntades del PRO, como la del fueguino Héctor Stefani. Será una disputa voto a voto.

Milei también quiere recuperar la opción a los emprendedores de no declarar hasta cinco empleados -el Senado la dejó en tres- y busca los votos para eliminar la suba de 3 a 5% en las regalías mineras, restringida a proyectos nuevos.

Este último artículo, incrustado por el bloque de Santa Cruz, no es fácil de borrar, porque en la cámara alta se votó con dos tercios. En el PRO se hicieron cargo del lobby minero y lo intentarán. El bloque amarillo también exigen rescatar la versión original del RIGI, sin que sea acotado a sectores.

¿Cómo se vota?

En la reunión de Rolandi y los dialoguistas se deberá definir un tema no menor: cómo votar. En verdad, nadie lo sabe bien, porque no hay muchas experiencias de un proyecto de tal envergadura revisado por una Cámara.

Por lo general, cuando en algún recinto del Congreso no hay consenso para sancionar un proyecto del Gobierno, se estila el cajoneo. En este caso, en el Senado no se animaron tanto y dejaron todas las puertas abiertas.

En La Libertad Avanza creen que corresponde votar los artículos modificados por el Senado, pero los dialoguistas recomiendan considerar cada capítulo, para no abrir debates innecesarios.

En Unión por la Patria están expectantes del innovador consenso que pueda surgir en el plenario de comisiones del martes, en horario a definir.

Los más conocedores de cuestiones reglamentarias dicen que, en estos casos, se opta por considerar el texto de una Cámara o el de la otra, pero no hay antecedentes de escribir un dictamen con una síntesis de ambos. “Será curioso ver qué hacen y cómo lo justifican”, repiten en el peronismo, donde evitan levantar la bandera de la judicialización.

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Quien sí la enarbola es Andrés Gil Domínguez. El constitucionalista considera que la Carta Magna no permite tratar un capítulo rechazado por la Cámara revisora, como la reforma de Ganancias y la de Bienes Personales.

Futuro dialoguista

En la UCR y Hacemos Coalición Federal refutan a Gil Domínguez con el acta que en 1995 firmaron los entonces presidentes de las Cámaras legislativas para definir cómo se corrigen los proyectos. En esa interpretación, se infiere que rechazar un capítulo es lo mismo que corregirlo y por lo tanto se puede reincorporar en la cámara de origen.

Claro que, con esta lectura, no queda otra que desechar los artículos que no se trataron en el Senado, como el que elimina la moratoria previsional y la reemplaza por una prestación proporcional. El PRO quiere recuperarlo, pero está en minoría. “Si hacemos eso, se nos va a complicar votar Ganancias y Bienes Personales. Es una interpretación u otra. Lo tienen que entender”, le dijo el jueves un dialoguista a Silvana Giudici, una de las voceras de Patricia Bullrich en la bancada amarilla.

En la oposición esperan que termine la novela de la ley ómnibus para medir fuerzas y enterarse de quiénes son realmente después de un semestre de correr detrás de las urgencias del Gobierno.

En el PRO habrá más interna: Mauricio Macri y el jefe de Diputados, Cristian Ritondo, están decididos a marcar diferencias con Milei, con una agenda legislativa para el segundo semestre. Bullrich resiste en minoría. La tensión puede ser el preludio de un enfrentamiento en las elecciones legislativas de 2025.

La UCR se divide entre progresistas sin cargo y gobernadores pintados de violeta, temerosos de la reacción de sus votantes si molestan al Gobierno. Elisa Carrió es la única opositora no peronista que sale a jugar de frente contra el Gobierno. El resto no sabe dónde ubicarse. No es una decisión sencilla.

Guillermo Francos y Martín Menem, a cargo de negociar la reforma fiscal del Gobierno. 
Martín Menem, coordinará el debate de la ley ómnibus que pide Javier Mieli. 

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