Cualquier análisis sobre las posibilidades de incremento de las exportaciones lleva la mirada en primer lugar a China y Brasil –principales socios comerciales del país–; a México, Colombia y otras importantes economías latinoamericanas y a países "de mitad de tabla" que, en muchos casos, son de mayoría musulmana, como Egipto. Todo ese mundo, más que descuidado, es destratado por la ultraderecha gobernante.
Claro, entre los principales socios comerciales de la Argentina se cuenta también a Estados Unidos, pero el potencial no es tan grande en lo inmediato en un mercado que también produce a gran escala, como nuestro país, alimentos, combustibles fósiles y biodiésel –y todo lo demás– y le resulta hostil a una industria mucho menos competitiva.
Otro tanto ocurre con Brasil –país que desprecia por estar goberando por alguien a quien tilda de "comunista y ladrón"– y su Banco de Desarrollo Económico y Social (BNDES), herramienta que Milei y Mondino decidieron dejar sobre la mesa.
Javier Milei y Gustavo Petro: pasos de (tragi)comedia
A las fallas de origen del diseño de la inserción nacional en las relaciones exteriores se suma el problema del carácter del Presidente o, lo que es lo mismo, la concepción errónea de que la furia que le pagó bien en las elecciones para representar a una mayoría social frustrada –y que lo mantiene con buenos índices de popularidad– también funciona a nivel internacional.
Milei afirmó que soy un “ignorante” porque le llamé “facho conservador”.
Está en lo cierto: todavía no comprendo cómo los argentinos, siendo tan inteligentes, votaron por alguien que no está exacto, que desprecia al pueblo y que se atrevió a acusar a su paisano Francisco de ser…
La decisión de Bogotá de expulsar al personal diplomático argentino puso el vínculo al filo de la ruptura, extremo que salió a desmentir Mondino, a quien hay que reconocerle más pericia para detectar las metidas de pata de su jefe –y contener los daños– que las propias.
"Acá lo que hay es un presidente al que no le gusta lo que dice el presidente de otro país", minimizó la ministra sin aclarar cuál de los dos fue el que dijo y cuál el que reaccionó.
"¡De ninguna manera se han roto relaciones! ¡Por favor!", exclamó, a la vez que resaltó el vínculo entre los pueblos y la importancia de un comercio que tiene mucho para crecer.
Gracias Andres Manuel @lopezobrador_ creo que Milei busca destruir, o al menos aplazar el proyecto de la integración latinoamericana. Hoy el pueblo argentino sufre y la pobreza aumenta. La promesa de Milei de repetir el sistema neoliberal de hace 30 años puede ser un fracaso… https://t.co/dHOcE19hUC
Se posterga postulación del pliego de Axel Wahnish como futuro embajador argentino en Israel y se buscarán las firmas en las próximas días, luego de algunos cuestionamientos por parte del presidente de la Unión Cívica Radical y senador, Martín Lousteau. @GugaLusto… pic.twitter.com/GaVgmZsqo3
Wahnish explicó que la sede no se instalaría en la parte oriental de la ciudad, ocupada por Israel en 1967 y cuya soberanía reclama la Autoridad Palestina. El problema es que el Estado judío declaró en 1980 a toda la urbe como su capital "única, eterna e indivisible", por lo que hacer pie en ella, aunque sea en el sector occidental, implica convalidar un statu quo deplorado por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional, incluso de la parte a la que se abraza el Gobierno. Finalmente, para evitarle al jefe de Estado el mal trago de un bochazo a su rabino, Mondino le dio garantías al Senado –lamentablemente, solo verbales y reservadas– de que el traslado de la embajada quedaría congelado.
Los curiosos alineamientos de Javier Milei
Milei ha pergeñado un alineamiento con Estados Unidos, Europa y "el mundo libre". Argentina comparte valores con esas naciones, pero eso no fundamenta la conveniencia de defenestrar otros vínculos valiosos, más cuando Mondino justifica el rumbo en base a consideraciones de comercio e inversión. Si eso fuera cierto, sería una excelente excusa.
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Javier Milei y Joe Biden mantienen una relación de afinidad, pero pesa sobre ese vínculo la sombra de Donald Trump.
Mientras, en España –otro país clave para la Argentina y puerta de acceso a la Unión Europea–, el presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, hace la vista gorda a los arrumacos del argentino con el líder ultraderechista de Vox, Santiago Abascal, que viene de casi incitar a una rebelión contra las autoridades.
Más delicado todavía, si cabe, es lo que el presidente hace con Estados Unidos, su faro. Los ataques de la campaña argentina a Joe Biden afortunadamente han cedido, pero no así su empecinamiento en meter la mano donde no corresponde.
Mientras el demócrata pelea –incluso en desventaja– con el republicano Donald Trump de cara a la elección de noviembre, Milei no deja de orbitar alrededor del republicano. "Él me ama y yo lo amo", ha dicho este.
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Por definición, una política exterior no puede ser una antipolítica. El mundo no debe pensarse dentro de los límites de una baldosa.