La posta del Congreso

Javier Milei arrancó mal con el nuevo parlamento

El Presidente chocó con la realidad. Bullrich fracasó en su primer desafío del Senado. Menem puja por ser primera minoría en Diputados. La agenda que no llega.

No era tan fácil. La victoria del 26 de octubre engrosó las mayorías de La Libertad Avanza y le impide a la oposición manejar los recintos del Congreso. Pero, contra lo que creía Javier Milei y su equipo, conseguir aliados para desplegar una agenda propia será un trabajo diario, con éxitos y fracasos.

Patricia Bullrich tropezó este viernes en el Senado. Encontró problemas para sumar socios y sus choques con Victoria Villarruel empiezan a perjudicarla. En definitiva, la ministra de Seguridad saliente es la nueva jefa del oficialismo en la cámara alta y tiene mucho por perder. La vicepresidenta empieza una nueva etapa, fuera del Gobierno.

Esta situación quedó clara desde el jueves. Ni bien recibió al bloque oficialista en su despacho, Villarruel dijo que no había presupuesto para funcionar, ante la mirada atenta de Bullrich. Un día después, la pelea por los palcos para Karina Milei y la cantidad de familiares que acompañan la jura terminó de tensar la relación entre ambas

Martín Menem, más cauto, juega minuto a minuto a tener más votos que el peronismo en Diputados para blindar las comisiones hasta el fin del mandato de Milei. Está cerca, pero necesita que algunos gobernadores del PJ se animen a sacar los pies del plato.

Los mandatarios que el Presidente tiene en vista como aliados están disconformes por la falta de respuestas a sus reclamos y quieren organizarse en el Congreso para poner condiciones.

Aunque sus gestiones legislativas son caóticas, las recorridas de los gobernadores por Buenos Aires de esta semana deberían ser una alerta para Milei. El fracaso del blindaje a la libertaria Lorena Villaverde, quien no pudo asumir en el Senado y su pliego será debatido en comisión Asuntos Constitucionales, explica que los jefes provinciales no siempre van a tener sus teléfonos encendidos cuando prendan las luces del Congreso.

Los límites que encontró Javier Milei

Bullrich la chocó. Este jueves, por la noche, tuvo que aceptar que no tenía los votos para garantizar la jura de Villaverde, la diputada que es senadora electa impugnada por el PJ por supuestos vínculos con el narcotráfico. La ministra estuvo tres semanas empujando al aire: ni la UCR ni los partidos provinciales estaban dispuestos a salvar a la libertaria. Sólo el PRO ponía las manos en el fuego por su inocencia.

Hubo algunas situaciones preocupantes para el Gobierno, La salteña Flavia Royón, cercana al gobernador Gustavo Sáenz, nunca respondió el teléfono. La dupla de Misiones, que responde a Carlos Rovira, puso límites: explicaron que pagaron el costo de rechazar Ficha limpia, en mayo, y no volverán a quedar expuestos en un tema sensible. Villaverde intentó hablar con todos, pero fue en vano. Después se paseó por el recinto antes de la sesión preparatoria. Fue un desafío.

La UCR nunca prometió ayudar y Bullrich creyó que los llevaría de prepo. Es su estilo. Se convenció de que no sería así luego de una reunión en el bloque radical, en la noche del jueves.

Unos minutos después, Ezequiel Atauche, jefe del bloque de LLA hasta el 10 de diciembre, se tomó la cabeza en la reunión de labor parlamentaria, junto al resto de las autoridades de bancadas. Supo que su sucesora iba a perder en la cancha, sin medir los costos. Tal vez no le quedaba opción.

El jujeño acordó con sus colegas que lo mejor era pasar el debate a comisión. UP aceptó gustoso: en el peronismo tradicional no ven con buenos ojos impedir la jura de un senador electo por su prontuario. No son los códigos históricos de la casa.

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La caída de Villaverde

Villaverde no salía de su asombro: en la última reunión de bloque, Bullrich le había garantizado que estaban los votos para que asumiera.

Atauche y Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, tenían más información, pero dejaron que la ministra tropezara sola. Después del fracaso, armaron un esquema para insistir con el pliego de Villaverde, pero Bullrich deberá ejecutarlo.

Los senadores de LLA que asumieron en 2023 repiten una frase: “Patricia va a necesitar varios tropiezos para saber que ya no habla con cabos de la (Policía) Federal”, bromean.

El otro traspié de la jefa de LLA fue el nombramiento del secretario administrativo del Senado, Eduardo Fitzgerald, un empleado de la casa que el año pasado sufrió ataques de los trolls de Santiago Caputo. Con eso, el asesor le hizo un favor y hasta Unión por la Patria pidió por Fitzgerald, que juró con Bullrich mascullando bronca y Karina Milei mirando desde el palco.

En este contexto, Bullrich debe armar un cronograma de extraordinarias y, una vez más, insiste en avanzar sin mirar a los costados. Se convenció de que lo mejor es iniciar el debate de la reforma laboral en diciembre para que sea aprobada junto a la sanción del Presupuesto 2026.

El análisis de la ministra de Seguridad es que los gobernadores, de todos los colores, van a corregir a gusto la ley de leyes en Diputados e intentarán rematarla en el Senado cuanto antes. En ese momento, Bullrich se imagina extorsionando a los mandatarios, como le gusta.

Menem, más cauto

Menem no está convencido de la hoja de ruta de Bullrich. Considera que la reforma laboral y la tributaria merecen ser debatidas con más tiempo para no enturbiar la negociación por el Presupuesto. Imagina un intercambio de borradores en febrero similar al que él mismo propició para sancionar la ley Bases a mediados de 2024, luego del fracaso a comienzos de ese año.

La ley de leyes sí tiene un cronograma tentativo: dictamen el 11 en Diputados, aprobación el martes 16; y un despacho en el Senado la semana siguiente. Quedaría listo para ser sancionado antes de fin de año, si Milei acepta los cambios que le piden.

karina menem patricia

Los textos de las reformas no están definidos. El Consejo de Mayo cerró el debate de los cambios a la legislación laboral y los borradores que circularon no entusiasman a la oposición.

Los textos que circularon son una réplica de las discusiones que suele haber en las audiencias judiciales entre multinacionales y gremios poderosos. El objetivo no parece ser que el personal no registrado tenga CUIL. La reforma tributaria nunca tomará forma si Milei no acepta revisar los fondos que las provincias reclaman y que él usa para tener superávit.

Los gobernadores, actores decisivos

La creación del bloque Provincias Unidas en Diputados tiene como objetivo pelear por más fondos a las provincias. El inicio no fue bueno: Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) quisieron imponer a Gisela Scaglia como jefa de bloque y chocaron con Miguel Pichetto, que prepara una bancada propia con Nicolás Massot y la dupla de la coalición cívica. Serán los tirapiedras republicanos.

Provincias Unidas tendrá un bloque más chico que el esperado y quizá no sea siquiera la tercera fuerza. Sáenz, si suma a su colega de Catamarca, Raúl Jalil, podría quedarse con ese galardón y pelear poder interno. Ya negocia una vicepresidencia de la cámara y un cargo en la Auditoría General de la Nación.

En cualquier caso, los gobernadores no alineados al peronismo tendrán la llave del cuórum de cada proyecto de Milei. Si se cansan de esperar, podrían acoplarse a UP y empujar otra agenda incómoda para el Gobierno.

gobernadores Provincias Unidas Obras Sanitarias

Es por eso que la derrota de Bullrich en el Senado este viernes debería ser un mensaje para la Casa Rosada: la elección de octubre le permite al oficialismo blindarse ante nuevas derrotas legislativas por un tiempo, pero no necesariamente le garantiza una sucesión de victorias.

La incertidumbre se refleja en que la agenda legislativa para 2026 no está clara. Federico Sturzenegger espera que alguna vez el Congreso no lo cacheteé. El ministro de Desregulación y Transformación no tiene quién lo escuche: a un año de su envío, el proyecto de “hojarascas”, un compendio de simplificaciones reglamentarias pueriles, no fue puesto a consideración.

Nuevo Congreso

El cuadro final del Congreso se definirá esta semana, con la sesión preparatoria de Diputados, del miércoles a las 13. Si para ese día Menem logra que su bloque sea el más numeroso, tendrá herramientas para digitar las comisiones hasta el final del mandato de Milei. Es un montón.

Esto es así porque en un recinto semipolarizado, la primera minoría puede adjudicarse un 45% de las vocalías, con figuras de pura cepa, y darle un 6% a aliados afines en aquellas comisiones más sensibles.

De ahí que la expectativa en un gesto de Jalil para dejar al peronismo como segunda minoría sea tanta. El martes, Germán Martínez reunirá al bloque de UP para contar cuántos son. Suma 97, tres más que LLA. Sabe que el puntano Jorge Fernández puede perder el avión. Si el gobernador catamarqueño aparta sus cuatro bancas, el peronismo sufrirá su primera derrota.

Martínez está tranquilo. Sabe que Jalil prepara un anuncio para el martes, con fugas en Diputados y el Senado, pero confía en que el PJ de Catamarca lo impida: la senadora Lucía Corpacci está a cargo de esa tarea.

El PJ del Senado

En la cámara alta, el jefe de Unión por la Patria, José Mayans desechó la idea de un bloque único. El gobernador Sergio Ziliotto (La Pampa) podría pedir un sello para Pablo Bensusán.

Mayans intenta que sigan ese camino los cuatro de Convicción Federal, la bancada más chica de UP. La integran el catamarqueño Guillermo Andrada, la jujeña Carolina Moisés, el puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal, quien no estaría muy entusiasmado en dejar el PJ. Si se van, el interbloque peronista tendría 24 miembros, menos que el tercio necesario para ser la llave que permita completar la Corte Suprema.

Gerardo Zamora

El esquema de interbloque puede contener al santiagueño Gerardo Zamora, que armó un dúo con Elia Moreno, ambos de origen radical, pero está dispuesto a sostenerse dentro de UP si se lo pwrmiten. José Neder, el otra santiagueño, leal al gobernador, sí estará en el justicialismo.

Zamora tiene una excusa: este esquema lo protege de los cuestionamientos judiciales por sumar los tres senadores en cada elección, dos por la mayoría y uno por la minoría. En Diputados, el gobernador santiagueño prometió tener siete soldados dentro del peronismo para ayudarlo a ser el bloque más grande y complicar a Menem. Es la pelea que se librará desde el lunes. Otro desafío legislativo para Milei.

Juró Patricia Bullrich como senadora.
Martín Menem con Patricia Bullrich y la diputada Verónica Razzini. 

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