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El PJ de Jujuy después de Kicillof: la resurrección de Rivarola, la cruzada de Moisés y un mar de esquirlas

El presidenciable quedó envuelto en la interna entre el diputado provincial y la senadora. La Cámpora y el massismo, ausentes. Apuesta de resultado incierto.

Cuando aterrizó en Jujuy, Axel Kicillof sintió el aroma de la pólvora recién detonada. El gobernador bonaerense llegó justo cuando la interna entre Rubén Rivarola y Carolina Moisés fue reactivada por una decisión judicial. La disputa, que tiene al PJ local como botín, solo parece escalar y dejar a su paso cada vez más heridos.

Lo que reavivó la guerra fue la decisión de la Cámara Nacional Electoral de poner otra vez en carrera por el Partido Justicialista a Rivarola. El tribunal le ordenó al juez federal jujeño que le permita al diputado provincial hacer los cambios necesarios en su lista. Así, podrá sortear las impugnaciones que tenían sus candidatos para una interna que ya lleva años demorada.

La resurrección de Rubén Rivarola

Seguramente por eso, cuando Rivarola subió al escenario del gimnasio del club Altos Hornos Zapla, en Palpalá, dijo que hacía mucho tiempo no era “tan feliz en política”. Kicillof seguía su discurso a pocos metros, esperando su turno. Aunque no hizo mención al tema, su sola presencia lo envolvió en el espeso vaho de la interna del peronismo de esa provincia del Norte Grande.

Cuando, tras años de paralización, asomó la normalización, el diputado provincial se lanzó a tejer con todos. Así, trajo de su lado al exgobernador Eduardo Fellner, al exvicegobernador de Morales Carlos Haquim, al legislador provincial Guillermo Jenefes, al diputado Guillermo Snopek, a varios sindicatos de peso y hasta a la camporista Leila Chaher. Casi todos se encolumnaron detrás suyo.

La cruzada de Carolina Moisés

Sin embargo, no contaba con que el juez federal Esteban Hansen lo dejaría fuera de competencia. El magistrado consideró que había demasiados errores en su nómina. Rivarola intentó todo, hasta denunciar penalmente a la Junta Electoral, pero no pudo evitar que se cayera su lista. Enfrente, festejó Moisés, la rebelde del peronismo que se resistió a negociar con el cacique.

Carolina Moisés en el Senado de la Nación.

Carolina Moisés en el Senado de la Nación.

La senadora no jugaba sola. Detrás suyo aparece una tribu del peronismo con anclaje territorial en el Norte Grande, cuya cúpula está integrada por gobernadores que decidieron no compartir más ni un centímetro de espacio con el kirchnerismo. Allí tributan el salteño Gustavo Sáenz, el catamarqueño Raúl Jalil, el tucumano Osvaldo Jaldo y el misionero Hugo Passalacqua.

Moisés golpeó la mesa sin titubear. Acusó a Rivarola de arreglar con Morales, de poner al Partido Justicialista a su merced y de impedir que el PJ volviera a gobernar su provincia. Con el apoyo de los gobernadores, se transformó en la portavoz del peronismo dialoguista, que acusa a los justicialistas bonaerenses de centralistas, de imponer su agenda y sus problemas a todo el país.

¿Qué gana Axel Kicillof?

Con ese escenario, de un Rivarola fuera de combate y Moisés proclamada ganadora, llegó el fallo de la CNE que devolvió a la vida al diputado. Ya se sabía que Kicillof visitaría la provincia el viernes y que estaría su espacio político detrás de la organización. El entorno de la senadora dejó saber que no habían sido invitados y que, además, consideraban que el gobernador bonaerense se metía en una interna ajena.

Embalado, Rivarola acaparó la visita de Kicillof. Al bonaerense se lo vio sin su marca personal solo cuando visitó a Carlos Sadir. Tras ese paso por la capital jujeña, Kicillof viajó a Palpalá. Allí, en la ciudad que gobierna el hijo de Rivarola, lo esperaba un acto peronista clásico organizado por el cacique junto a sus socios políticos, Jenefes y Haquim. Antes, Kicillof se había visto con Fellner.

El resultado de la apuesta del mandatario bonaerense es incierto. Es verdad que en casi ninguna provincia fue recibido por tantos dirigentes, pero también es cierto que se vio envuelto en la interna y quedó enfrente de Moisés, a la que apoyan gobernadores que necesita en su proyecto presidencial. Más aún, al acto tampoco fueron Snopek, cercano a Sergio Massa, ni la camporista Chaher.

Un mar de esquirlas en Jujuy

A Rivarola poco le importó cuidar las formas. Desde arriba del escenario, dio por sentado que habrá internas en el PJ a pesar de que su lista aún no fue oficializada. “Les vamos a dar el gusto a los afiliados de que vayan y elijan”. “Basta de acomodos, de dedos, de intervenciones, los espero en las urnas”, toreó.

Luego, algo desequilibrado por un grito del público que interrumpió su discurso, apuntó directamente contra Moises: “No te pongas nerviosa, Carolina”. “Se te acabaron los jueces, se te acabó la manija de los tres gobernadores”, agregó, envalentonado. Flaco favor le hizo a Kicillof, que quedó expuesto a las críticas al compartir el escenario.

El entorno de Moisés ya había hecho su movida. Unas horas antes, una de sus asesoras subió un video a sus redes sociales. En él, propuso crear “un Consejo de Ancianos” donde “encerrar a los veteranos del peronismo”. “Que estén ahí debatiendo, pensando ideas, y nosotros vamos a visitarlos una vez por semana o una vez por mes”, chicaneó.

Cuando se conoció el fallo, el último jueves, cerca de la senadora remarcaron que el PJ seguirá intervenido cuando llegue el momento de las definiciones electorales. Ya es una costumbre que el peronismo vaya dividido en Jujuy, pero esta vez pone en juego su condición de primera minoría en la Legislatura. Encima, asoma el fantasma libertario, al acecho de quedarse con ese cetro.

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