Como un papa que quiere mediar en plena guerra, Ricardo Quintela volvió a ser noticia por su intento de reunir a Axel Kicillof y Máximo Kirchner. De fondo, asoma la intención del riojano de contrarrestar la diáspora peronista y que prime la lógica, con el gobernador bonaerense como candidato presidencial, aunque con más opciones sobre la mesa.
La ocasión será un homenaje que el gobierno de La Rioja está organizando el sábado 1 de agosto a medio siglo del fallecimiento de Monseñor Enrique Angelelli Se trata de un obispo que cumplía funciones en esa provincia cordillerana, se enfrentó a la dictadura militar y fue víctima de un atentado que se disfrazó de accidente automovilístico. Por su lucha en pos de los derechos humanos y su trágico final, el papa Francisco anunció su beatificación en 2019.
La apuesta de Ricardo Quintela
La historia no es solo una excusa, sino que sirvió para que Quintela se acercara al líder de La Cámpora. La reivindicación de Angelelli fue una bandera que Néstor Kirchner levantó durante su presidencia, con viajes a La Rioja para asistir a los homenajes y hasta con la afirmación de que había sido asesinado, una verdad que la Justicia confirmó recién en 2014. Así, con una apelación al recuerdo de su padre, Quintela busca convencer a Máximo para que asista al homenaje y, de paso, se encuentre con el resto del ecosistema peronista. Una cumbre que permita calmar las aguas.
Con Kicillof la cuestión es más sencilla. El riojano es uno de los gobernadores más cercanos al mandatario bonaerense, quien ya lo ha visitado en otras oportunidades. Quintela considera que el exministro de Economía es, hoy por hoy, el candidato que mejor mide en el peronismo y, por lo tanto, el que debe ser ungido al frente de la oferta electoral el próximo año. Lo ha dicho en público y lo repite hasta hoy en privado. Por eso, figuras de su entorno se animan a pensarlo en un rol protagónico en un hipotético próximo gobierno con el economista en la Casa Rosada.
Un revival de los 90’
Cuidadoso de las formas, el Gitano no está haciendo una apuesta a ciegas, aunque corre el riesgo de que le pase lo mismo que a Mariel Fernández este domingo en Moreno. En su último viaje a Buenos Aires se vio con Kirchner y le adelantó la jugada. También estuvo reunido con Sergio Massa, otro de los invitados. La idea es que estén todos: los gobernadores, incluso aquellos más lejanos como Gustavo Sáenz o Raúl Jalil; los jefes de bloque en el Congreso; caciques de todas las tribus y quienes quieren ser candidatos. Un revival de los 90’: peronistas peregrinando a La Rioja.
Ricardo Quintela con Axel Kicillof.
Son varios los que ya confirmaron su presencia. Más allá de la decisión de Kirchner, el cristinismo tendrá representación vía Wado de Pedro. También dieron el sí Germán Martínez y José Mayans, jefes de las bancadas en el Congreso. El espacio que lanzaron Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y otras figuras avisó que enviará delegados. El diputado Eduardo Valdés, otro que habla con todos, se hará presente, al igual que el sanjuanino Sergio Uñac. La idea en La Rioja es que la ocasión se transforme en un espacio donde todos se miren a la cara, se pasen las facturas pendientes y comience la construcción de una propuesta peronista.
Juego a la riojana
La movida de Quintela es una consecuencia de su diagnóstico sobre el PJ. Para el riojano, el peronismo está “desorganizado y atomizado”. Con todas las tribus desperdigadas y peleadas entre sí, es imposible cincelar una propuesta que enfrente a Javier Milei. No hay en el Gitano una idea de que el Presidente es invencible, sino la convicción de que su fortaleza política está cimentada en las propias carencias organizativas del peronismo.
De allí surge la segunda convicción riojana: la pelea entre Kicillof y Kirchner es interna bonaerense. Por lo tanto, el peronismo de las provincias no puede continuar paralizado a la espera de que se resuelva una disputa de otro distrito. Sin una referencia que pueda frenar el desorden, como Cristina Fernández de Kirchner en 2019, y con el peligro cierto de que el Gobierno logre aunar voluntades para al menos suspender las PASO, la solución debe salir de la propia dirigencia de las provincias que la miran de afuera, pero que sufren las consecuencias.
Ricardo Quintela con CFK en San José 1111.
A eso apuesta Quintela, incluso poniendo en juego parte de su capital político. El riojano le puso la cara -igual que ahora, ya que dice ser “un vocero de muchos compañeros”- a la resistencia a CFK en la última disputa por el control del PJ. Fue su primera movida nacional de fuste, la que lo entronizó como referente del peronismo no kirchnerista. Sus últimas movidas, como la visita a la expresidenta en San José 1111 o la invitación a Kirchner a La Rioja, ponen en crisis esa identidad.
El peronismo que quiere el riojano
Quintela abraza el rol de mediador. Un mediador que no es neutral, porque considera que Kicillof es el mejor posicionado. Sin embargo, sus mensajes llegan al otro lado del frente de batalla y él aprovecha para traficar de paso sus ideas sobre lo que tiene que ofrecer el peronismo en 2027. “Terminar con Milei, construir un proyecto de país y un modelo en el que la sociedad se sienta cómoda”, dicen a su lado. Parece poco, pero la frase recoge una caricia para CFK -el proyecto de país- y otra para sus rivales -que la sociedad se sienta cómoda-.
Para eso, el Gitano considera que con el peronismo solo no alcanza. Debe haber amplitud “para la centroderecha y la centroizquierda no radicalizadas”, piden en La Rioja. Creen que así se amplía el margen de contención y se complementa el proyecto de país. ¿Qué tan generosa debe ser la amplitud? Un botón de muestra: Nicolás Massot estuvo en la presentación del Plan Quinquenal Minero de La Rioja. El diputado y exjefe de bloque del PRO en la cámara baja también juega políticamente en tándem con Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó.
El anfitrión del PJ
Justamente, la presentación de la política minera de su provincia fue el último capítulo de una serie de eventos organizados por Quintela para mostrarse en su rol de anfitrión de amplio espectro. Aquella vez estuvieron desde el mencionado De Pedro hasta Esmeralda Mitre, heredera de un porcentaje del paquete accionario del diario La Nación. La agenda de presencias fue variopinta: el exministro de Producción Matías Kulfas; la exgobernadora de Tierra del Fuego AIAS Rosana Bertone; y hasta el empresario y streamer industrial Tomás Karagozian asistieron a la charla.
La primera fila de la presentación del Plan Quinquenal Minero de Ricardo Quintela, con Esmeralda Mitre y Wado de Pedro.
Días antes, Quintela había recibido en su despacho al exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey, al exsecretario de Seguridad Juanjo Álvarez y al exministro de Educación Nicolás Trotta, un trío lanzado a la rosca con contactos con CFK y Massa. También el jefe de bloque de UxP en la cámara baja viajó a mostrarse con el Gitano. Soledad Quereilhac, doctora en Letras y pareja de Kicillof, visitó la feria del libro riojana. Hasta Ofelia Fernández, la joven exlegisladora porteña, tuvo su foto con el gobernador cuando visitó la provincia para grabar un documental.
De mochilas y bastones de mariscal
Queda sobre la mesa un solo interrogante: qué quiere para sí mismo Quintela. Cuando le preguntan, el gobernador dice que no lo mueve más que el deseo de que el peronismo le ponga punto final a un período turbulento y pueda sacar a Milei de la Casa Rosada. Es una respuesta sacada del manual del buen mediador. Sin embargo, no descarta la posibilidad de ser “protagonista, partícipe o actor”, pero solo si es necesario en pos de la misión principal de unir al justicialismo.
En su entorno son más directos. “La posibilidad máxima es que Ricardo sea candidato a presidente”, dicen. No por nada el Gitano muestra, cada vez que puede, su “modelo riojano de gestión”. Sin embargo, su equipo reafirma la genuina voluntad acuerdista de Quintela. A pesar de que la opción está sobre la mesa, el quintelismo sabe que Kicillof es el que más mide y no se van a pelear con él. Jefe de campaña y ministro de Interior son roles que aparecen cuando en La Rioja se permiten soñar. Por ahora, solo eso: soñar.