Cuentan los manuales que Hegel terminó La fenomenología del espíritu el 14 de octubre de 1806 en Jena, cuando las tropas de Napoleón entraban a la ciudad. El famoso filósofo alemán escribió luego en una carta: “Vi al espíritu absoluto montado a caballo”. Síntesis brillante del sentido que tenía para las élites la avanzada francesa sobre la Prusia feudal.
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Aunque algunos crean que esta historia sólo fue cuestión de unos pocos, hay que leer el primer capítulo de Guerra y Paz, de Tolstoi, para comprender lo que implicaba la figura de Bonaparte en aquella Europa convulsionada por la razón moderna; una razón que, como señalaba el filósofo, avanzaba en sus contradicciones, como el propio Napoleón comprendería al caer bajo su propio peso en Waterloo, en 1814, y diera inicio a los cien años de paz que permitirían a Occidente dar el salto económico, en lo que el historiador Kenneth Pomeranz llamó La gran divergencia, es decir, el atajo que permitió a la burguesía europea tomar distancia de sus pares asiáticos, como China, Medio Oriente o Japón, que, hasta mediados del siglo XVIII, habían estado a la par en lo que implica a desarrollo y comercio.
El cuento viene a cuento porque nadie puede desconocer que estamos ante otro gran salto histórico. La diferencia es que no necesitamos ingresar a las tertulias burguesas de San Petersburgo descriptas por el narrador ruso, porque podemos seguirlas por las redes sociales como X, YouTube o la recientemente creada por Donald Trump, Truth Social, desde la que este martes lanzó una última advertencia a Irán antes de atacar si no se aviene a sus deseos.
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Donald Trump coloca la bandera estadounidense en Groenlandia, en un montaje publicado por el presidente de Estados Unidos y la Casa Blanca.
Evidentemente el problema es el petróleo, insumo todavía inevitable para sostener cualquier guerra que imaginemos, confirmando aquella famosa sentencia de Perón cuando decía que no hay otra política que la política internacional, a lo que podríamos agregar hoy que no hay más comunicación política que la comunicación política global. Lo saben Trump, Javier Milei, Xi Jinping o Zack Polanski, líder de la izquierda verde británica que lanzó hace menos de una semana un video viral que seguramente envidian muchos dirigentes peronistas.
Este spot del Partido Verde de Gran Bretaña es una maravilla en cuanto a comunicación política. Por algo se ha hecho viral en UK y Europa. Lenguaje simple, vivencias comunes de la mayoritaria clase trabajadora, contradicciones claras y un propósito.
La escala fue siempre la cuestión de fondo, como lo supo ver Marshall McLuhan. Una escala que nos permite intuir la conciencia desgraciada ante la que se enfrenta el poder norteamericano que lucha por recuperar el terreno que perdió ante China en el marco de una globalización que impusieron en el mundo desde el Consenso de Washington.
Paolo Rocca en su laberinto
Algo parecido le pasa a Paolo Rocca, que pierde contra una empresa india apoyada por China en una licitación de tubos sin costura para Vaca Muerta, a pesar de los funcionarios que puso en el gabinete. Menudo problema para el extorsionador serial de la industria nacional en un país que va hacia la desindustrialización de la mano del gobierno del que forma parte.
Todo esto lleva a preguntarme si los tiempos que nos esperan no serán aciagos como aquellos que dieron comienzo con la Primera Guerra Mundial en 1914, cuando finalizó aquella paz de cien años. Más de 80 millones de muertos si le sumamos la segunda. Por las dudas les recuerdo a los optimistas recurrentes que Hegel también dijo que lo único que podemos aprender de la historia es que no aprendemos nada.