El Gobierno está dispuesto a negociar la letra chica de la reforma laboral en la sesión
Javier Milei ahora se muestra dispuesto a hacer correcciones durante el debate del proyecto. No revelan qué cedería. Autocrítica tras el revés del Presupuesto.
El ala política del Gobierno que negocia la reforma laboral.
El gobierno de Javier Milei prepara su estrategia legislativa.
A tan sólo cinco días del inicio del periodo de sesiones extraordinarias, el Gobierno insiste en que no modificará ni un artículo del proyecto de ley de reforma laboral, tal como reclaman desde los gobernadores aliados hasta la cúpula de la CGT. Sin embargo, la mesa política del oficialismo se muestra dispuesta a negociar cambios directamente en el recinto del Congreso, en el caso que la iniciativa deJavier Milei corra riesgo de ser rechazada.
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"El dictamen queda como está, pero si tuviéramos que hacer alguna corrección la haremos directamente en el recinto", coincidieron ante Letra P dos fuentes de primera línea con despacho en la Casa Rosada. Por reglamento, no hay otra forma de hacerlo, pero la frase revela que, por primera vez, el Presidente estaría dispuesto a hacerle modificaciones al proyecto. A modo de prólogo, como contó Letra P, este miércoles Patricia Bullrich se reunirá con referentes de la oposición dialoguista para intentar alcanzar un acuerdo y aprobar el proyecto en febrero.
Al haber dictamen, la letra chica del proyecto debería cambiarse en el mismo recinto, algo que por primera vez desde que arrancó el debate, en la Casa Rosada admiten como una posibilidad. Esta nueva postura del oficialismo es una suerte de plan B en el caso que las negociaciones con los mandatarios provinciales y los bloques dialoguistas, que viene encabezando el ministro Diego Santilli, no salgan como lo tienen previsto. De hecho, en la Casa Rosada todavía recuerdan con amargura el tratamiento del Presupuesto 2026, que si bien se sancionó en general, a último momento se enteraron que no tenían los votos para aprobar el capítulo que buscaba derogar la emergencia en discapacidad y el financiamiento universitario.
Karina Milei, Diego Santilli, Manuel Adorni y Lule Menem, parte de la mesa política del Gobierno.
El Gobierno está dispuesto a modificar la escala del Impuesto a las Ganancias
Si bien en las reuniones de mesa política prima la intransigencia, es decir, no darle algo a cambio a los gobernadores bajo el argumento que la reforma laboral beneficiará a sus provincias en el mediano plazo, hay cierto consenso para editar el Impuesto a las Ganancias. "Las escalas es un tema que podemos charlar", precisó un funcionario mileísta.
Por supuesto, la idea de dejar abierta la posibilidad a cambios en el proyecto responde a una clásica estrategia de La Libertad Avanza para exponer a la oposición en el caso que no le alcancen los votos. "Los gobernadores están de acuerdo con la reforma, si hay algo que no les gusta se verá en el recinto", insisten en el oficialismo, a sabiendas que libertarios, macristas y radicales comparten - en gran medida - el mismo electorado.
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Patricia Bullrich.
De todos modos, el Gobierno continúa su ronda de diálogos con los líderes de la oposición para tener el mayor respaldo posible en la Cámara alta, que podría sesionar por primera vez el próximo 12 de febrero. El periodo de sesiones extraordinarias está pautado entre el 2 y el 27 de ese mismo mes.
En esta tarea está abocada Bullrich: la presidenta del bloque violeta en la cámara alta armó durante el receso legislativo una comisión técnica, a cargo de la abogada Josefina Tajes, para recibir a representantes del sector privado, sindical y políticos interesados en este tema. En Balcarce 50 admitieron, sin embargo, que la comisión no tiene la autorización del Presidente para realizar cambios a los proyectos, por lo que, al menos por ahora, pareciera sólo un gesto simbólico para la oposición más cercana.
Los contactos de Diego Santilli con los gobernadores
En este primer mes del año, Santilli fue el principal interlocutor del mileísmo con la oposición. De hecho, tal como dio cuenta este medio, visitó a Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Gustavo Sáenz (Salta) y Rogelio Friguerio (Entre Ríos), y recibió, incluso, a Alberto Weretilnek (Río Negro), quien, sin embargo, no cuenta con representantes legislativos.
Se menciona que a futuro tampoco da por clausurada la posibilidad de abrir el diálogo con los cuatro caciques del peronismo, Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja) y Ricardo Melella (Tierra del Fuero).
"Los únicos votos asegurados que tenemos son los 92 de Diputados y los 20 del Senado, pero con los demás venimos muy bien", aseguró un hombre fuerte del ámbito legislativo.
Como sea, los gobernadores - sin distinciones políticas - le hicieron saber hace algunas semanas al Ejecutivo su preocupación por el artículo de la reforma laboral que establece una baja del Impuesto a las Ganancias, que afectaría sus ingresos. Incluso, algunos de ellos, como el mandatario de Chaco Leandro Zdero, un aliado electoral de LLA, pidió algún tipo de compensación económica por fuera de la iniciativa. La propuesta fue rechazada por el ala karinista de la mesa política. Por eso, la respuesta fue una posible modificación a mano alzada en el Congreso.