Cristina Fernández de Kirchner suma presión para derogar el DNU que flexibiliza el canje de deuda
Pidió no demorar la eliminación del decreto, que también cambia reglas del FGS. Los escenarios en Diputados y el Senado. Posible fecha para su tratamiento.
Cristina Fernández de Kirchner, con José Mayans y Germán Martínez.
Cristina Fernández de Kirchner y José Mayans.
En su rol de presidenta del Partido Justicialista, que asumirá ante la inhabilitación de la lista del gobernador Ricardo Quintela, Cristina Fernández de Kirchner les pidió a las autoridades legislativas de Unión por la Patria (UP) avanzar en la derogación del DNU que flexibiliza las condiciones para canjear deuda y utilizar el Fondo de Garantías de Sustentabilidad (FGS).
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El encuentro entre la exvicepresidenta y los jefes de bloque de UP, el senador José Mayans y el diputado Germán Martínez, se concretó el pasado jueves en el Instituto Patria. A través de un comunicado, el formoseño informó que uno de los temas de conversación fue el DNU 846, que desde la semana pasada quedó en condiciones de ser tratado en ambos recintos. "Fue uno de los principales asuntos que se trató. Ya no podemos demorarnos más", informaron desde la cámara alta.
Con la legislación actual, el decreto solo puede quedar anulado si fuera rechazado en las dos cámaras del Congreso. Como contó Letra P, cuando el DNU sobre la deuda fue publicado en el Boletín Oficial recibió críticas de otros bloques opositores que, si se sumaran a UP, alcanzarían la mayoría para su derogación.
Tras la reunión con CFK, los líderes legislativos del peronismo se llevaron la tarea de buscar consensos y lograr que el DNU llegue a los recintos antes del 30 de noviembre, día que finaliza el período ordinario.
El DNU 846 modifica el decreto 331/2022, firmado por el exministro de Economía MartínGuzmán, que obligaba a renegociar deuda en la misma moneda. Con este cambio, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, podría recibir bonos en dólares y entregar papeles en pesos, o al revés.
Además, se deja estas operaciones fuera de los límites del artículo 65 de la ley de administración financiera, que restringe las renegociaciones de deuda a que mejoren dos de tres requisitos: menores plazos, intereses o montos. Quirno trató de hacer esa modificación cuando integraba el gobierno de Mauricio Macri, en 2019, pero chocó con la entonces mayoría opositora.
El éxito del blanqueo de octubre despejó los fantasmas de cesación de pagos, pero de todos modos el Gobierno mantuvo firme el decreto, que además establece cambios en el uso de los activos del Fondo de Garantías de Sustentabilidad: permite tener hasta 70% de su cartera en títulos públicos, cuenten o no con garantías. Hasta ahora, ese límite era del 50%. Fue una de las disposiciones que tenía la ley ómnibus, con la intención de liquidar el fondo soberano que controla ANSES, pero no pasó el filtro del Congreso.
Pasados diez días hábiles del arribo de un DNU, no se requiere un dictamen para tratarlo en el recinto. El plazo se cumplió hace dos semanas, pero nadie llamó a una sesión. Cristina Kirchner pide acelerar el trámite antes de fin de mes porque, de lo contrario, habría que esperar hasta marzo.
Las realidades en los recintos no son iguales. En Diputados, Martínez inició una negociación sigilosa con el resto de la oposición para reunir una mayoría y tratar el DNU cuanto antes. Podría ser en una sesión especial convocada para el miércoles 13, en la que también se trate el dictamen que restringe el uso de decretos.
En Encuentro Federal, el variopinto bloque conducido por Miguel Ángel Pichetto, hay quienes prefieren que la reforma de DNU sea debatida junto al Presupuesto 2025, que el oficialismo quiere llevar al recinto el miércoles 20. Habrá una discusión interna en una reunión de bloque, este martes.
Cundo se publicó, el DNU también fue cuestionado por Alejandro Cacace, secretario parlamentario del bloque UCR, que hace diez días se partió con la salida de 12 miembros, referenciados en Facundo Manes y Martín Lousteau. Está nueva bancada está dispuesta a ir al recinto a votar contra los intereses de Toto Caputo.
En el Senado el panorama es más sombrío para acelerar los tiempos: el reglamento es sinuoso y permite a Victoria Villarruel demorar la citación a un pedido de sesión especial. De todos modos, se la pedirán.