LETRA PEPE

CFK, Máximo Kirchner y la teoría de la acumulación

El hijo de la expresidenta sale de gira para ganar fuerza en la negociación con Kicillof. La predicción de Cristina sobre Brasil. Instrucciones para la interna.

La expresidenta no dijo nada. La última vez que se pronunció en público sobre cuestiones políticas fue el 29 de julio, cuando anunció que recurriría a Naciones Unidas para solicitar una cautelar que revierta su inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos. Habló del “costo democrático de la politización de la Justicia”. Este viernes, cuando se conoció el fallo sobre la ley de Tierras, en su entorno sintieron que su planteo había sido legitimado por los propios cortesanos. “Queda claro que son una vergüenza”, apuntaron.

Cristina espera para fines de octubre o principios de noviembre la resolución del organismo de la ONU. No dirá nada hasta entonces. Mientras, Máximo Kirchner, que actúa como su representante en el territorio, mandó a los suyos a bajar cualquier confrontación pública con Axel Kicillof. La decisión política del cristinismo es, por ahora, desactivar la interna pública con el gobernador, a pesar de que la tensión volvió a agitarse sobre el fin de esta semana.

“Si hubo momentos de mayor tensión, eso no va a volver a pasar. Es una decisión política nuestra”, dicen los que tienen línea directa con San José 1111. ¿Qué marcó el cambio? Hay explicaciones simples, de sentido común. “La gente la está pasando mal y nosotros parecemos unos tarados”, sintetiza una voz siempre en línea con la expresidenta.

También hay otros motivos, más relacionadas con la estrategia política. CFK y Máximo entienden que el calendario electoral “ya está activado”. Quedan diez meses para inscribir una fórmula electoral y 12 para la elección. El reloj de arena ya se dio vuelta. Para el cristinismo, “es tiempo de acumulación” para cuando llegue la hora de sentarse a negociar con Kicillof. “Si Máximo no se mueve, Cristina queda afuera de la conversación”, apunta un dirigente que compartió recorridas con el hijo de la expresidenta en las últimas semanas.

Máximo Kirchner, a la cancha

Kirchner prepara una nueva incursión territorial para los próximos días. Irá a Chaco el 17 de octubre, Día de la Lealtad, donde será recibido por el senador Jorge Capitanich. El chaqueño es uno de los pocos que todavía puede hacer equilibrio entre Kicillof y el cristinismo. Trata de acercar a las partes y aboga para que el peronismo pueda encontrar un cauce institucional de discusión. El gobernador bonaerense estuvo en Resistencia a mediados de agosto. Ahora le toca al hijo de la expresidenta, que en los últimos meses estuvo en Santa Fe, Entre Ríos, La Rioja y San Juan. Antes de fin de año visitará otra provincia.

En San Juan, Máximo se mostró junto al senador Sergio Uñac, que ya avisó que quiere ser candidato a presidente, también está de recorrida por el país y en las próximas semanas tiene previsto ir a La Rioja. Junto a ambos estuvieron, entre otros, las diputadas Florencia Carignano, Gabriela Estévez y Julia Strada; y los diputados José Glinski y Mario Manrique; las senadoras nacionales Juliana Di Tullio y Celeste Giménez; y el senador provincial Sergio Berni. Se reunieron con productores, hablaron de economías regionales y participaron de una charla en el Partido Justicialista local.

Kirchner volvió a proclamar la candidatura presidencial de Cristina, pero le tiró un guiño a Uñac y dijo que los sanjuaninos deben sentirse “orgullosos” de que su exgobernador tenga voluntad de competir. También habló de las peleas internas. Dijo que los problemas reales de la gente son otros.

Fue win-win para ambos. Uñac mostró convocatoria propia y posicionamiento. Desde marzo viene reclamando que el peronismo discuta un mecanismo para resolver su interna y elegir a su candidato presidencial. “Demos una noticia política nosotros, parecemos comentaristas del Gobierno”, dice. Está convencido de que Milei conseguirá los votos para eliminar o suspender las PASO mientras el peronismo se enreda en discusiones propias inexplicables. Su mirada todavía no tuvo eco.

Máximo encontró en las recorridas por las provincias la forma de salir de la interna bonaerense y de mostrarse como “un vehículo” para llegar a Cristina. En silencio, la expresidenta crece en su imagen positiva. Antes de su desembarco, Uñac le compartió a Kirchner encuestas que muestran cómo Cristina había pasado de 25 a 38 puntos de imagen positiva en San Juan capital en los últimos meses. Se trata del distrito más antikirchnerista de la provincia.

Máximo Kirchner y el espejo de Brasil

El hijo de la expresidenta también se prepara para dar más entrevistas. Quedó conforme con su última aparición en Infobae y quiere sumar más millas en los medios. Pero en su entorno dicen que no busca convertirse en un delegado electoral de Cristina, como sucedió con Flávio Bolsonaro, en Brasil. “Eso no pasa por la cabeza de nadie. Transpolar situaciones de otros países puede servir para hacer un análisis, pero no tiene ningún asidero en la realidad”, dicen en el cristinismo.

A propósito de Brasil, a Cristina no le sorprendió el resultado de las elecciones, en las que Bolsonaro derrotó a Luiz Inácio Lula da Silva. La expresidenta había comentado entre los suyos que veía al presidente brasileño lanzar medidas de último momento que daban cuenta de las dificultades electorales y que esas decisiones serían ineficaces para seducir al electorado “Ojalá me equivoque, pero pierde”, vaticinó la semana anterior a las elecciones. No le erró.

Ahora, la exmandataria pronostica una derrota estrepitosa de Donald Trump para las elecciones norteamericanas de medio término, el 3 de noviembre. Un resultado semejante tendría un impacto político negativo en el gobierno de Milei, justo al mismo tiempo en que el cristinismo espera que el Comité de Derechos Humanos de la ONU se expida sobre la situación judicial de la expresidenta. La decisión se conocerá entre fines de octubre y principios de noviembre.

En San José 1111 se espera una resolución favorable, que podría caer como una bomba política, más allá de lo que resuelva luego la Justicia argentina. El cristinismo cree que profundizará la crisis de legitimidad de la Corte Suprema, ya dañada públicamente por el accionar de los supremos respecto de la ley de tierras.

Peronismo: consenso o dispersión

La interna entre el cristinismo y el kicillofismo tuvo un nuevo capítulo subido de tono sobre el fin de esta semana que se generó a partir de que un sector del entorno del gobernador llamó a voltear el acuerdo por el cual, en febrero, Kicillof se quedó con la presidencia del PJ bonaerense y Máximo, con la titularidad del Congreso partidario. A eso se sumaron las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, que dijo que un dictamen de la ONU “no es vinculante para la Justicia argentina” y puso en duda su alineamiento con una eventual candidatura de Cristina en caso de que logre vencer su inhibición electoral.

“¡Basta!”, intentó poner orden en Twitter la senadora provincial Teresa García, que integra el círculo más íntimo de Cristina. Un llamado al orden cuasi maternal para terminar con las peleas públicas. El resto del cristinismo masculló bronca en privado. Los más leales dicen que CFK “no está discutiendo con Axel, está discutiendo con la Corte, con la democracia”. Por eso enervan esas declaraciones, más allá de que, finalmente, ella no logre ser candidata.

El viernes hubo llamados en privado y acuerdo para bajar la espuma. Una reunión entre diferentes sectores del peronismo bonaerense, que estaba prevista para el viernes pasado, se pasó para la semana entrante. Será un encuentro para empezar a organizar el congreso partidario del 12 de noviembre.

Mientras Kicillof sigue con su construcción, Máximo aprovecha los lugares que deja libres el gobernador, abona su relación con dirigentes provinciales y con Sergio Massa, que está mucho más enfrentado a Kicillof de lo que insinúa. El exministro busca acumular para llegar con mayor fortaleza a la discusión con el gobernador, que mantiene su posicionamiento como contrafigura de Milei en las encuestas.

En ese contexto, dirigentes con llegada a San José 1111 especularon sobre los motivos que llevaron a los últimos movimientos hostiles del kicillofismo. “O Axel no conduce a los propios o quiere romper”, dijeron. La hipótesis de la ruptura da vueltas por la cabeza de varios. Se habla de un escenario de “consenso o dispersión”.

Esto último abriría la puerta a que el peronismo compita en las elecciones dividido en dos listas, una chance que crece cada vez que Patricia Bullrich amenaza con competir por fuera del oficialismo. Dicho de otra forma: si se rompe La Libertad Avanza (LLA), también se puede romper el peronismo y competir con listas separadas que luego se unan en el Congreso y abonen a la misma opción en el balotaje.

Nota al margen, esta semana hubo sorpresa en la elección de los representantes de los jueces en el Consejo de la Magistratura. La tradicional lista Bordó, respaldada por figuras de peso en Comodoro Py, pensaba renovar tres bancas, pero se quedó con una. La agrupación Celeste, ligada al peronismo, que fue dividida en dos listas, dio el batacazo y se quedaría con dos representantes. Es un cambio histórico entre los judiciales. El 20 de octubre serán las elecciones de los abogados. El peronismo también va dividido.

De vuelta en el escenario nacional, los más optimistas aseguran que habrá tensión hasta el final, pero que se llegará a un acuerdo, como pasó en el dramático cierre de listas de 2025. “Cristina quiere que gane el peronismo y va a hacer todo para que suceda”, dicen los que pasan por San José 1111. La negociación, dicen, recién se verá en mayo de 2027.

Axel Kicillof se mira en el espejo de Brasil: polarización y oficialismos en baja
Javier MIlei con los gobernadores que lo acompañaron. No hablaron de las elecciones. 

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