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La interna boinablanca

Arrancó la pelea por la conducción de la UCR de Córdoba y asoman tres nombres para manejar la lapicera en 2027

Luis Quiroga y Martín Lucas se anotan por la oposición. Ramón Mestre pide consenso. Matías Gvozdenovich empieza la campaña por el deloredismo.

La oposición a la conducción que encabezan el exdiputado Rodrigo de Loredo y el presidente de la UCR de Córdoba, Marcos Ferrer, interpreta como un triunfo el desenlace del Congreso partidario. El oficialismo no consiguió los votos necesarios para aprobar la prórroga del mandato de las autoridades y quedó obligado a negociar o hacer la interna.

Los dirigentes de los núcleos que levantaron la mano contra la moción de prórroga tienen en claro que, aún unidos, representan una minoría en términos de representatividad. De hecho, sólo reunieron 41 votos sobre los 117 congresales presentes en la reunión realizada por videollamada. Los 75 restantes se inclinaron por la postura impulsada por Generación X, el núcleo que lidera el intendente de Río Tercero, a cargo del partido.

Sin embargo, aquellas mismas voces retadoras entienden que han logrado el principal cometido que permitían sus fuerzas: abrir instancias de negociación con un deloredismo reacio a discutir el camino que debe seguir el radicalismo hacia 2027.

Con ese mismo impulso, los sectores disidentes ya barajan alternativas para presentar en las internas que deben hacerse un mes antes del 30 de septiembre, día que vencen los mandatos.

Desde el interior de Córdoba

Luis Quiroga, intendente de Mina Clavero, ratificó sus intenciones de encabezar una lista que aglutine a los sectores refractarios al deloredismo.

Lanzado a ello desde hace meses, Quiroga encabeza una confluencia de dirigentes que desde hace años ya rechazan cualquier posibilidad de convergencia con Javier Milei, destino que augura una importante porción del partido.

Entre ellos destacan los legisladores provinciales Carlos Briner, Dante Rossi y Sebastián Peralta. Los últimos dos, integrantes del bloque Construyendo Córdoba, parte del interbloque de Juntos por el Cambio, pero con autonomía respecto del bloque de la UCR.

También abrevan allí dirigentes del interior provincial, como Juan Jure, exlegislador y exintendente de Río Cuarto, quien aporta al espacio denominado La Tercera Vía.

Ese dato amerita doble lectura. Es el mismo sello que tuviese como referente a Juan Carlos Gait, quien renunciara al partido hace cuatro meses, advirtiendo que el radicalismo está profundizando un camino antagónico a sus principios y cada vez más cercano a la ultraderecha.

La cercanía de Gait con la vicegobernadora radical Myrian Prunotto, quienes intentaron participar en la interna boinablanca de hace dos años, sirve como combustible para las versiones que hablan de una jugada rupturista diseñada por el peronismo de Martín Llaryora. Como en 2024, ven en dicho núcleo la denominación formal de “un caballo de Troya” en la Casa Radical.

“Pedimos que se convoque a elecciones para elegir autoridades para la conducción del partido. Pedimos simplemente lo que establece la Carta Orgánica. Hay que respetar la institucionalidad, sin posturas hegemónicas. No puede un grupo arrogarse la representatividad del partido a partir de la prolongación de sus mandatos”, explicó Quiroga en diálogo con Canal 10 de Córdoba.

Acaso considerando la dificultad de imponerse en la compulsa ante un deloredismo que maneja “los fierros”, el dirigente de Traslasierra remarcó que “el resultado político es secundario". Y agregó: "Si nos toca perder seremos orgánicos y acataremos la decisión que tome el Congreso partidario sobre posibles alianzas”.

La identidad de la UCR

La disquisición puede servir como cobijo si, a futuro, la nueva conducción partidaria inclina definitivamente el trayecto hacia una convergencia con el proyecto libertario, tal como ocurre en otras jurisdicciones.

Menos transigente se presenta el sector de Identidad Radical, cuyo referente es Carlos Becerra, que sigue considerando a La Libertad Avanza como el límite de cualquier acuerdo. “Una creciente minoría ha resistido a hacer alianzas con Milei, y con ello echar por tierra la construcción centenaria basada en ideas, valores y principios, que nada tienen que ver con la crueldad de un gobierno que somete a los más vulnerables de la sociedad”, expresaron a la salida del Congreso.

Desde ese núcleo, que también vociferó su rechazo a cualquier injerencia del peronismo, reconocen estar analizando una postulación con nombres propios llegada la instancia comicial. El elegido podría ser Martín Lucas, un dirigente capitalino que se ha desempeñado como secretario general de la UCR de Córdoba.

Hace poco menos de un año, el también abogado fue candidato a diputado por la lista que encabezara Ramón Mestre y que obtuviera una magra cosecha de tres puntos.

La espera de Ramón Mestre

Muchos miran con detenimiento el recorrido que realiza el exintendente de la capital provincial, histórico rival del deloredismo en la interna rojiblanca. Esos mismos testigos describen un cuidadoso juego en las últimas semanas, aunque difieren en la intencionalidad que le atribuyen.

Las movidas de sus congresales -ya por los votos, ya con la rosca- fueron decisivas para truncar el ímpetu de los delegados de Generación X. Incluso, piden que se les reconozca la preminencia dentro del grupo que convergiera como Más Radicalismo en disputas anteriores.

Pasados dos días, siguen defendiendo su rechazo a la prórroga del mandato de una conducción que “no ha sido buena”.

Ramón Mestre y Marcos Ferrer, enfrentados por el futuro de la UCR de Córdoba

“Ha habido un vaciamiento del partido. No ha habido discusión partidaria, no ha habido acción política, no ha habido posturas claras en contra del gobierno nacional, tampoco contra el gobierno provincial. En 2026 sólo hubo dos reuniones del Comité provincial, ambas por zoom. Esta es una buena oportunidad para reconstruir el radicalismo en base a los valores que representa”, afirmó Diego Mestre, convencional nacional del partido.

El mismo dirigente remarca que la UCR debe presentar un candidato a la gobernación en 2027, aunque duda de que De Loredo sea la opción más popular.

Pese a tales posturas, el sector reniega de cualquier especulación en torno a nombres para la disputa interna. Antes que ello, prefieren hablar de la necesidad de definiciones por consenso, con el acuerdo como prioridad por encima de las elecciones.

Las dudas de Rodrigo de Loredo

La cautela expresada por el mestrismo genera suspicacias al interior de la Casa Radical. Mientras los correligionarios que coincidían en Más Radicalismo le adjudican reuniones con Generación X, desde el oficialismo partidario aseguran que hubo negociaciones hasta minutos antes de votar.

Confiados en poder prescindir de pactos “forzados” a la hora de acudir a las urnas, las espadas del tándem Ferrer–De Loredo no abandonan aún la cautela en sus proyecciones.

Otros tiempos: Rodrigo de Loredo, Matías Gvozdenovich y Dante Rossi. Fuente: Facebook.

En ellas el nombre de Matías Gvozdenovich reúne el mayor caudal de tildes. El legislador provincial, presidente del bloque, no habla como candidato, pero ya ha reconocido su interés en la tarea.

Por encima de las palabras, en los meses precedentes ha recorrido las distintas seccionales de la ciudad, siempre acompañado por dirigencia territorial que se identifica con el expresidente del bloque de la UCR en Diputados. Al regreso de sus vacaciones, retomará la campaña territorial para convertirse en el sucesor de Ferrer.

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