SEMANA SANTA FE

Un asado y dos cafés para ganar

El gobernador Omar Perotti organizó tres encuentros claves a fines de 2022 para que el peronismo pueda ser competitivo este año. ¿Un plan con vuelta en 2027?

SANTA FE (Corresponsalía) Se suele decir que el gobernador Omar Perotti delega en su mesa chica casi todo lo que tiene que ver con la rosca electoral. Se muestra enfocado en la gestión y en la pública jamás habla de candidaturas. Sin embargo, antes de fin de año organizó un asado y dos cafés para ordenar el panorama de cara al hervidero electoral que será 2023. El peronista, con 62 años, no tiene posibilidad de ser reelecto para un mandato inmediato, pero tiene planes a futuro. Quiere quedarse en la provincia, validar la gestión, empoderar al perottismo paladar negro, conducir la Cámara de Diputados, convertirse en quien ordene de arriba hacia abajo al peronismo y, por qué no, volver a la gobernación en 2027.

 

Esos tres encuentros que mantuvo en el último tramo de 2022 muestran el diagrama que tiene en su cabeza. El primero de ellos le permitió, entre otras cosas, cerrar el año con la ley de Presupuesto aprobado. Fue un asado, a mediados de septiembre con los 12 senadores peronistas, los seis del bloque Lealtad y la otra media docena, los del Nuevo Espacio Santafesino (NES), con quienes, tras años de enfrentamientos durísimos, selló la paz.  Dos temas fueron centrales para esa conciliación: que se aquietaran las aguas en torno a Marcelo Sain, en una investigación que escaló pero sin tocar al gobernador ni salpicar a los costados, y, ya en clave electoral, cuentan quienes estuvieron en esa comida de incipiente primavera, la promesa de no avanzar en armados políticos para enfrentarlos. Dicho más simple: que cada senador pueda mantener la conducción de su departamento. El acuerdo dio frutos casi inmediatos y encaminó el vínculo. Como yapa, significó el retorno progresivo de la vicegobernadora Alejandra Rodenas que, tras alinearse con Agustín Rossi en la interna de 2021, estaba en cuarteles de invierno.

 

Luego, Perotti agendó un café con María Eugenia Bielsa. En una conversación uno a uno, le preguntó si ella tenía intenciones de ser candidata. La exvicegobernadora le contestó que era pronto para esas definiciones, pero él la alentó. Le dijo que si pretende avanzar en ese sentido, no solo no encontrará oposición de su parte, sino que, además, considera que podría ser beneficioso para enriquecer la oferta electoral del peronismo. Entre ambos hay buena sintonía y entendimiento, tan así que el gabinete ejecutivo se armó con un gran componente bielsista que se sostuvo.

 

En el segundo café hubo más gente, pero el diálogo fue con el senador nacional Marcelo Lewandoski. El rosarino le planteó al gobernador su intención de ser candidato a reemplazarlo. La conversación fue y vino y, después de un rato, el rafaelino le dio a entender que considera al experiodista deportivo más a tiro de la intendencia de Rosario. La conversación quedó inconclusa y, días después, el senador sumó reuniones con el massismo santafesino, una alternativa posible si finalmente Lewandoski no se sintiera contenido por el perottismo. Por ahora, no hay definiciones y nada se descarta.

 

En el entorno del gobernador, que maneja los plazos para el cierre de listas, evalúan que aún hay tiempo y quieren ir con el plan de la candidatura del diputado Roberto Mirabella hasta el final. La hipótesis de trabajo es armarle una estructura fuerte alrededor: candidatos a senadores consolidados en sus departamentos, una figura potente para competir por la intendencia de Rosario y con el propio Perotti como candidato a primer diputado. Creen que si el peronismo se organiza, puede ser competitivo. La lectura del peronismo rosarino es que el escenario no es tan sencillo. Creen que en el centro norte de la provincia la gestión está mejor evaluada que en el sur.

 

¿Y las mujeres? La próxima fórmula a gobernador debe ser paritaria. La estrategia es, además, tener representación territorial cruzada. En las últimas semanas se vio mucho a Mirabella, con imagen más alta de Santa Fe hacia el norte, codo a codo con la ministra de Salud, Sonia Martorano, que tras la pandemia quedó con una imagen muy positiva en Rosario y altos índice de conocimiento. Mientras que si el acuerdo con Lewandoski avanzara, quien suena para acompañarlo en la fórmula es la ministra de Gobierno y mano derecha de Perotti, la santafesina Celia Arena.

 

Mientras tanto, todo el PJ mira de cerca los movimientos de la oposición y se entusiasma la indecisión de Carolina Losada. Al mismo tiempo, Perotti intenta despegarse de la coyuntura nacional: siente que la gestión de Alberto Fernández es una mochila pesada. Tanto así que no fue a las reuniones por coparticipación y mucho menos se mete en la avanzada contra la Corte. Para el rafaelino, las amistades con Horacio Rosatti y su coterraneo Ricardo Lorenzetti son fuertes. Cuentan también, fuentes de la Casa Gris que, apenas arrancó el año, convocó a cada uno de sus ministros y ministras para analizar qué proyectos de gestión tienen en marcha y exigió todos los resultados para el primer semestre. Es que ahí termina todo.

 

La presidenta del socialismo a nivel nacional, la diputada Mónica Fein, una de las articuladoras del partido con la oposición.

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