21|11|2022

Macri juega al filo en Córdoba y pausa el mito de un pacto con Schiaretti

24 de agosto de 2022

24 de agosto de 2022

El expresidente va a Marcos Juárez, donde JxC corre de atrás en las encuestas. En gira (casi) ecuménica, empoderará en la provincia a Juez, De Loredo y Santos.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Con una gira de casi dos días por la provincia, el expresidente Mauricio Macri se propone dejar varios mensajes políticos para la tribuna mediterránea de Juntos por el Cambio (JxC) y también para el palco nacional de la alianza. Este jueves, desembarcará a media mañana en Marcos Juárez para respaldar a la candidata amarilla Sara Majorel y al intendente Pedro Dellarossa, que corren por detrás de la oferta que apadrina el gobernador Juan Schiaretti para las elecciones municipales del 11 de septiembre próximo, según indican las encuestas.

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En el círculo chico del fundador del PRO se meditó la conveniencia de la escala en el “kilómetro cero del cambio”. Es que la posibilidad de una derrota toca fibras sensibles. 

 

Macri no desea que su imagen quede “pegada” a una dupla en desventaja estadística, en especial cuando recién comienza a cerrarse la herida por la caída de sus auspiciados en las PASO 2021, Mario Negri y Gustavo Santos. Las dudas encierran un reproche, porque varios de los conflictos internos que rodearon la campaña de JxC en la pampa gringa del sudeste cordobés se explican por mala praxis política de su intendente. Esto incluye la salida de Verónica Crescente del gabinete municipal y su refugio en el escaparate central de la boleta de Hacemos por Córdoba (HxC); y la ruptura de la alianza, tras la salida de la Coalición Cívica por el “olvido” de un lilito en la confección de la lista de concejales.

 

“Macri no quiere que le facturen una derrota”, resumía a Letra P un alto operador amarillo, con oficina en Buenos Aires.

 

Pese a las especulaciones, que también hace el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que postergó semana tras semana la visita, la decisión final de Macri fue mostrarse magnánimo, como un líder que está presente en las buenas y en las malas. Responderá de manera defensiva el patrullaje permanente de Schiaretti en un bastión simbólico y lo hará en compañía de los tres precandidatos de la entente a la gobernación: Luis Juez, Rodrigo de Loredo y Santos.

 

Mayo. Macri con de Loredo en sus oficinas de Olivos

El auspicio del ramillete de aspirantes a conquistar el Panal potencia el mensaje para el oficialismo provincial que los líderes de la coalición expresan en sus visitas: esta vez, el proyecto provincial de JxC es algo serio. Los popes de la coalición tienen escaso margen para alimentar las rupturas, como sí lo hicieron en 2019, o en turnos electorales previos cuando Macri y Schiaretti recordaban el pasado en común en el mundo de la industria automotriz y se llamaban “amigos”.

 

Una digresión: es probable que el aliancismo quede conforme tras el paso de Macri al mostrarse comprometido con el fortalecimiento de la alianza y dispuesto a enmendar desatinos del pasado con apoyos excluyentes, más allá de las afinidades inocultables que mantiene con Santos o la falta de piel con Juez. Sin embargo, esta actitud no puede asumirse como algo permanente. Macri empodera a su tropa y despeja el mito de un acuerdo con el peronismo republicano cordobés, al menos mientras dure la campaña municipal de Marcos Juárez. Es una pausa necesaria, estratégica, que de ninguna manera puede homologarse con un rompimiento de relaciones. No hay que olvidar que el macrismo local cuida las formas con el PJ, incluso en momentos de debilidad del oficialismo por las muertes evitables de más de cinco bebés en el Hospital Neonatal provincial.

 

En el equipo que organiza la gira de Macri descartaban un encuentro con Schiaretti (al menos con foto oficial y parte público) y se esmeraban en remarcar que es momento de fortalecer la tropa. Supuestamente, habrá que esperar para ver si Schiaretti logra sumar a tanques del PRO a la colección fotográfica que, por ahora, se compone de radicales.

 

Larreta es otro amarillo que pretende concentrase en los recursos de la coalición, en especial en el senador Juez. Un encuentro con el jefe de HxC metería ruido en esa incipiente construcción que despoja a su rival interna, Patricia Bullrich, de un recurso valioso en el principal distrito electoral del interior del país. A este medio, operadores de Uspallata aseguraban que la gira del alcalde prevista para el 1 y 2 de septiembre en Córdoba no registraba una visita al Panal, al menos que surgiera una actividad oficial como una firma de convenio. El paraguas de la gestión que todo lo cubre, pero que no evitará un escándalo si sucediera.

 

La otra foto

Esta dualidad amarilla con el peronismo cordobés obliga a leer sus movimientos políticos en el corto plazo. Macri juega con las ambigüedades y no será la excepción en este viaje. Al día siguiente del paseo de precandidatos por Marcos Juárez, el exjefe de Estado repetirá la salida con dos de ellos. Los elegidos son su favorito, Santos, y el radical De Loredo.

 

En vísperas electorales, Macri parece determinado a tomar distancia del peronismo con cuyo acuerdo logró gobernabilidad durante 2015-2019 y que, en esta oportunidad, está dispuesto a arrebatarle un municipio de alto valor simbólico para los cambiemistas. Con todo, la foto paralela agitará los temores de Juez, sólido en las encuestas, pero amenazado por el perfil provincial del expresidente de ARSAT y el clamor internista que eleva a Santos, el alfil del expresidente y actual miembro de la Organización Mundial de Turismo.

 

La interna o el empoderamiento de candidatos desvela a Juez, quien repite que esta es su última oportunidad para gobernar la provincia. Macri lo abrazará en Marcos Juárez, pero le recordará también al escurridizo jefe del Frente Cívico su poder de daño.

 

Por otro lado, Macri participará de los almuerzos de coyuntura de la Bolsa de Comercio de Córdoba y se mostrará rodeado de vecinos en las actividades al aire libre que su comitiva organiza. No pasará desapercibido el regreso a la línea del fuego del gerenciador del club de básquet Atenas, Felipe Lábaque, quien se mostrará escoltando nuevamente a su mentor en política.