GUERRA A LA INFLACIÓN

Crisis del gasoil: la industria del biocombustible le suma presión al Gobierno

El sector se ofrece como solución al desabastecimiento, pero amenaza con dejar de producir si no suben sus precios. Reuniones infructuosas y cartas a Fernández.

Con un escenario energético delicado que en los últimos días empieza a presentar dificultades en el abastecimiento de gasoil, las empresas de biocombustibles apuran para que el Gobierno les convalide una suba de precios. Saben que el nivel de las reservas, el alza de los commodities y la escasez de combustible pusieron en jaque al Ejecutivo y entienden que los carburantes en base a maíz, soja y caña de azúcar son la solución. Sin embargo, para ello la Casa Rosada debe dar el brazo a torcer y firmar el aumento de los precios de los productos del sector.

 

Desde hace dos semanas, la industria del biocombustible espera una respuesta del secretario de Energía, Darío Martínez, al pedido de suba de precios. Hasta el momento, no hubo respuestas y del diálogo se pasó a la tensión. Esta semana, la Cámara de Bioetanol de Maíz le envió una carta al presidente Alberto Fernández solicitando el aumento. De lo contrario, dejarán de producir.

 

“Las empresas elaboradoras de bioetanol de maíz se verán obligadas a dejar de producir y comercializar por la falta de respuesta a nuestro urgente pedido de recomposición del precio”, sostuvo la Cámara en la carta. El reclamo de los precios por parte de las empresas de biodiésel y bioetanol refiere en gran medida al aumento de la materia prima. Los precios de los commodities se dispararon y, por lo tanto, los costos para la industria.

 

Tanto la Cámara de bioetanol como la de biodiésel fueron recibidas en la Secretaría de Energía. En ese momento, la autoridad de aplicación de la ley de biocombustibles señaló que iba a estudiar la situación. En la industria vieron con buenos ojos la respuesta, confiados en que se iba a efectivizar el aumento. Todavía no sucedió. Además, la Cámara de Biodiésel fue por un reclamo más y habló de aumentar el corte al 10%, valor obligatorio con la ley anterior y que con la norma vigente se ubica en la mitad.

 

El principal argumento que presentan es que los biocombustibles permiten sustituir las importaciones de combustibles fósiles y ahorrar dólares, cuestión que el Gobierno sigue de cerca. En la industria están convencidos de que, aunque el precio sea similar al del combustible fósil, sigue conviniendo abastecerse con producción local porque no se gastan dólares.

 

Contra las cuerdas

Las empresas de bioetanol, que en su mayoría son cordobesas, pusieron el ultimátum. “Sin bioetanol de maíz, Argentina sufrirá la falta del 6 % de naftas para abastecer la demanda en las estaciones de servicio, o se verá obligada a reemplazarlo por la importación”, señalaron.

 

Un dato a remarcar es que este sector se encuentra trabajando al máximo de su capacidad instalada. “Un precio realista para el litro de bioetanol de maíz rondaría entre los 96 y 100 pesos”, señalaron. Hoy se paga $65,42. En cuanto al impacto en la nafta, una fuente cercana a la industria señaló a Letra P que con esta realidad la suba de las naftas fósiles es inevitable.

 

Por su parte, el sector del biodiésel es optimista respecto de lograr una suba temporal del corte. El presidente de la Cámara Santafesina de Energías Renovables, Juan Facciano, dijo a Letra P que la medida redundaría en un beneficio adicional, dado que ya que licua los costos de la industria. Este medio buscó la mirada oficial ante estos reclamos, pero no hubo respuestas.

 

Pasar el invierno

Mientras se desarrolla este episodio de la larga novela de los biocombustibles, en la industria transmitieron una gran preocupación por el abastecimiento de gas. También se sumó el reclamo de los transportistas de cargas, que señalaron que en determinados puntos del país hay faltantes de combustible, no hay entregas o se realizan racionada por cupos.

 

La Federación Argentina de Expendedores de Nafta del Interior también habló de límites en las estaciones de servicios y advirtió que en unos 20 días habrá faltantes cuando llegue el pico de la cosecha y el traslado de los granos al puerto. “Hay que salir a importar y las petroleras no compran a no ser que el Estado compense el precio", sostuvo el presidente de la federación, Alberto Boz, a LT8.

 

Julie Kozack, vocera del FMI
Facturas de luz y gas

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