05|2|2023

Cambio de época: tras 18 años de hegemonía, Caló perdió la UOM con un K

22 de marzo de 2022

22 de marzo de 2022

Molestas por el rumbo del gremio, las seccionales consagraron a Abel Furlán como capo metalúrgico. Músculo kirchnerista y bomba de profundidad para los Gordos.

El mito sobre una directiva de Néstor Kirchner para que su militancia no armase espacios propios dentro de los principales gremios del país parece llegar a su fin. La rebelión del secretariado general de las principales regionales de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en gran parte alineada con el kirchnerismo, marcó este martes un cambio de época con el desplazamiento del histórico Antonio Caló de la cúpula metalúrgica y la entronización del exdiputado nacional Abel Furlán. La renovación de uno de los principales sindicatos de producción podría ser el primer movimiento de un efecto dominó hacia otros sectores y configura una bomba de profundidad para el sector de los Gordos de la CGT.

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Los resultados de las elecciones en 54 seccionales a principios de marzo dieron vuelta el reloj de arena y agrietaron los acuerdos que sostenían a Caló desde hace 18 años al frente de la UOM. El malestar interno se fue acumulando durante los últimos años: la zigzagueante relación con el macrismo en plena retracción de la industria, los recortes de ingresos durante la pandemia, el atraso salarial y el desembarco o ratificación de dirigentes díscolos al frente de seccionales determinantes, completaron el panorama que llevará a Furlán a la cima del sindicato metalúrgico cuando finalice en la tarde de este martes el congreso que elegirá a su nueva conducción por los próximos 4 años.

 

La llegada de Furlán además representa otra novedad: por primera vez en su historia la UOM no estará conducida por un dirigente de la seccional Capital. Furlán es secretario general de la seccional Zárate-Campana, con fuerte influencia en el cordón industrial bonaerense y santafesino, distrito por el que fue diputado nacional por el Frente para la Victoria y presidente del Partido Justicialista local.

 

El proceso que le puso fin al mandato de Caló se aceleró con los cambios de rumbo en seccionales estratégicas del sindicato. La ratificación de Daniel Daporta al frente de la seccional Avellaneda, donde reemplazó a Armando Leyes, fallecido por Covid, marcó un primer paso. Es la jurisdicción que históricamente coloca al secretario Adjunto por su volumen de afiliaciones y que calentó la previa de los comicios con una movilización a la sede central de gremio denunciando irregularidades. Luego, a la reelección de Furlán en su seccional se sumó el ascenso del kirchnerista Adrián Pérez en la regional de Quilmes, Varela y Berazategui, quien destronó al veterano Francisco "Barba" Gutiérrez luego de 38 años. Como si fuera poco, el despegue de las seccionales San Martín y San Miguel se convirtieron en una tormenta perfecta para Caló.

 

El cambio de cúpula en el sindicato metalúrgico pega de lleno además en el corazón de los equilibrios internos de la CGT, transcurridos ya cinco meses de la renovación de Consejo Directivo. Los cambios en la UOM podrían profundizar los matices y diferencias entre los sectores alineados con el presidente Alberto Fernández y el moyanismo, que agita un eventual enfrentamiento si prosperan las políticas de ajuste exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

De hecho, como publicó Letra P, el cosecretario General de la central obrera Pablo Moyano pegó el faltazo al Plenario de las comisiones de Finanzas, y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, a las que sus pares Héctor Daer y Carlos Acuña fueron a defender el pacto con el organismo multilateral.

 

En los últimos días, Caló había sido el vocero designado de la central obrera para expresar el alineamiento con el albertismo y criticar, solapadamente, a la vicepresidenta Cristina Kirchner. En los pasillos de la rosca sindical, ya hay quienes hacen cuentas e interpretan que la salida del metalúrgico es el costo tercerizado de la caída de la imagen presidencial.

 

Con todo, la salida de Caló envía también otras señales para la principal central obrera. La primera es una advertencia clara para los popes sindicales acostumbrados a no dudar de su capacidad de resiliencia y continuidad: si el cambio de época alcanzó a la UOM, bien puede alcanzar a otros liderazgos históricos, especialmente a aquellos que como Roberto Fernández (UTA) y Armando Cavalieri (Comercio) deben refrendar su poder este año y ven con preocupación el crecimiento de espacios opositores fogueados por el moyanismo que podrían sacudir otra vez el tablero sindical.