13|5|2022

El cierre porteño de JxC, entre escondidas y una mancha venenosa

08 de septiembre de 2021

08 de septiembre de 2021

Mientras administra el impacto de la mudanza de Vidal, el larretismo debió apagar a Iglesias en el tramo final y sufre a Nieto, el secretario de Macri.

En este año pandémico la campaña porteña de Juntos por el Cambio (JxC), que este miércoles tendrá finalmente su cierre en la Rural y no en Parque Thays debido al mal tiempo, es vivida como una de las más complejas e inusuales. El cambio de domicilio de la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal es, a la vista, el desafío más difícil. No es el único. La maquinaria electoral del larretismo también administra las internas contenidas desde el cierre de listas, pero en el trajín proselitista cotidiano algunas costuras comenzaron a quedar al desnudo al calor de errores no forzados. 

 

La misión de ordenar a todas las tribus de JxC detrás de la figura de Vidal fue cumplida hace 45 días, pero los costos todavía siguen siendo desconocidos. El más notorio arreció poco antes del cierre de listas, cuando el diputado nacional Fernando Iglesias reclamó el cuarto lugar en la nómina con la advertencia de romper si no se lo daban. Su condicionamiento público fue la antesala de una relación tirante con Vidal, que empeoró con el correr de la campaña.

 

La tensión aumentó cuando el diputado, ya confirmado en el cuarto puesto para pelear otro mandato, quedó enredado en sus propias declaraciones y lo acusaron de misógino y maltratador. El legislador no se retractó y se mantuvo en su posición a pesar de las críticas que le llovieron. Siguió inmutable hasta fines de agosto. Vidal presentó sus primeras 23 propuestas e Iglesias cobró notoriedad porque protagonizó un desafortunado momento que sus compañeros de lista le siguen facturando. Ninguno de los consultados justifica que haya tenido la ocurrencia de rascarse una parte íntima por debajo del pantalón cuando estaba en el momento de mayor atención de ese acto. "No. Me operé de hernia este año en el Hospital Británico. ¿Por?", respondió en su cuenta de Twitter ante una consulta al respecto. Han pasado diez días desde entonces y el diputado no aparece en el radar de la campaña.

 

El efecto mancha venenosa también se vive en la lista para la Legislatura porteña que lidera el vidalista Emmanuel Ferrario. Su escudería también fue repujada por el alcalde Horacio Rodríguez Larreta al calor de un complejo acuerdo con radicales, las huestes de Elisa Carrió y también con el expresidente Mauricio Macri, que exigió incluir a su secretario personal, Darío Nieto, quien ocupa el noveno lugar en la boleta que encabeza el joven delegado de Vidal. 

 

Desde que firmó la planilla para formalizar su postulación, Nieto pasó de ser un enigma a transformarse en un "estorbo" para la campaña. Estuvo involucrado en la causa judicial que investiga la red de espionaje ilegal que reportó a Macri durante su gobierno. Siguen procesados por el juez federal Juan Pablo Augé el extitular de la AFI Gustavo Arribas y su subdirectora Silvia Majdalani. A Nieto le dictó la falta de mérito, pero la decisión fue apelada por los querellantes y la Cámara Federal de La Plata todavía no se expidió al respecto. 

 

La investigación avanza y cada vez se filtran más datos del expediente sobre el celular de Nieto. Las revelaciones por goteo dejan un sendero que termina en el precandidato y su pasado al lado de Macri. En las entrañas del larretismo no quieren opinar sobre el futuro judicial del joven aspirante, pero admiten que cada vez que aparece es cautivo de su derrotero procesal y los periodistas le preguntan inevitablemente sobre el caso. Así empezó su exposición pública, con una entrevista donde expuso su autodefensa. El tono sigue igual. 

 

Nieto se cuida en sus apariciones. Casi no se muestra con el resto de quienes integran la lista. Aparece flanqueando a Ferrario, como si fuera el segundo precandidato y no el noveno. Para equilibrar esas desventajas, su jefe lo cuida. Cada vez que Macri decidió mostrarse en la capital para respaldar a Vidal, sumó a su hombre de confianza como un gesto inequívoco de respaldo que inquieta a los demás socios del espacio.

 

A los silencios y cuidadas omisiones del cierre de campaña se sumó otro ruido inesperado. La titular del PRO, Patricia Bullrich, pasó un mal momento la semana pasada en Tierra del Fuego, a donde llegó como parte de la gira nacional que inició desde que debió resignar su postulación en la Ciudad. La exministra fue repudiada por excombatientes de Malvinas durante su visita para respaldar al dirigente Hector Stefani, precandidato a senador nacional. Bullrich hizo responsable al dirigente de Quebracho Fernando Esteche, pero según supo este portal también se quejó dentro de la coalición porque la dejaron sola. 

 

El incidente revivió el impacto negativo que tuvieron las declaraciones de Bullrich. "Las Islas Malvinas se las podríamos haber dado", dijo a fines de abril en una entrevista concedida al canal La Nación + para sostener que se podrían canjear por vacunas. La exministra tuvo que retractarse. Poco después, la precandidata Sabrina Ajmechet, amadrinada por la exministra en la nómina porteña, fue repudiada por las declaraciones que había publicado en Twitter años atrás.

 

"La creencia en que las Malvinas son argentinas es irracional, es sentimental. Los datos históricos no ayudan a creer eso. Las Malvinas no existen. Las falkland islands son de los kelpers” escribió la doctora en Historia que se ganó el repudio del radicalismo, al punto de que un grupo de senadores y senadoras presentó un proyecto de ley para impedir que quienes se postulen para cargos públicos y nieguen la soberanía argentina de Malvinas no puedan ejercer en caso de resultar electos.