17|1|2022

05 de agosto de 2021

05 de agosto de 2021

Condenado por violento y misógino a ambos lados de la grieta, provoca tensiones en el bloque de Juntos por el Cambio y expone diferencias en el Frente de Todos.

El diputado macrista Fernando Iglesias arrancó la campaña por su reelección en medio de un nuevo escándalo que incomoda a su propio espacio y que revela diferencias dentro del bloque oficialista sobre la forma de abordarlo. El legislador tuiteó expresiones misóginas contra la actriz Florencia Peña y un grupo de 15 diputadas del Frente de Todos presentaron un pedido de sanción para que sea expulsado del cuerpo. También fue repudiado por el bloque oficialista del Senado. El rechazo a las expresiones del legislador tuvo eco en algunas voces de Juntos por el Cambio (JxC), que sin embargo intentaron poner el acento en el incumplimiento de las restricciones en la Quinta Olivos durante la pandemia, para llevar el eje del debate en plena campaña electoral a un terreno más propicio para la oposición. Denunciado penalmente por la actriz, con el patrocinio del abogado mediático Fernando Burlando, en el oficialismo y la oposición tienen dudas sobre la posibilidad de que prosperen los pedidos de sanciones contra el legislador. 

 

La querella pide investigarlo por el "delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público por haber cometido graves hechos de violencia psicológica, simbólica, mediática e institucional contra la mujer". En el texto al que accedió este portal, Burlando sostiene que "la denunciante visitó al presidente (Alberto Fernández) en Olivos con el único propósito de que realice gestiones tendientes a desarrollar estrategias para mejorar la industria audiovisual". Luego detalla que el 27 de julio, Iglesias escribió "un tuit que tenía fotografías de mujeres que realizaron visitas a la quinta presidencial por razones laborales, en las que se encontraba" Peña . "Para mí la señorita iba a ayudarlo a encontrar la perilla que enciende la economía para poner a la Argentina de pie", repiten los demandantes. Consideraron que lo hizo "en un claro contexto de ironía con una grave connotación sexual a lo que el diputado Walter Wolff contestó: "Pero era de rodillas, no?"

 

Cerca de Iglesias fueron precisos y vehementes para defender a su jefe. Consideraron que tanto Peña como la diputada Gabriela Cerruti (que lideró el pedido de expulsión) mienten, porque en ningún momento le dijo "puta" ni "petera" a la actriz. Basados en ese argumento, también niegan que Iglesias sea misógino porque contesta en forma violenta e irrespetuosa a todas y todos por igual, tanto hombres como mujeres. Al parecer el diputado tampoco registra la virulencia que despliega en el recinto. 

 

En la querella recuerdan que en el canal TN habló de "escándalos sexuales en Olivos" hasta que uno de los conductores, posiblemente alertado por sus productores, lo frenó y le recordó que no habían hablado de escándalos de ese tipo. Luego buscó ampliar y volvió a enlodarse en su propio fango discursivo. "Nunca dije que Peña fuera petera del Presidente. Sí dije que ella, (Úrsula) Vargues y (Sofía) Pacchi no son personal de trabajo y era un abuso que visitaran al Presidente mientras no se podía ni despedir a agonizantes. Y que los escándalos sexuales en Olivos son exclusividad peronista", bramó el diputado que busca un nuevo mandato en el cuarto lugar de la lista de precandidatos que encabeza la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal

 

Esas últimas palabras que utilizó Iglesias en su nueva autodefensa pública es lo que más le achacan sus pares dentro del bloque del PRO, que encabeza Cristian Ritondo, y de JxC, que conduce el radical Mario Negri. Todas las fuentes consultadas mascullan bronca porque Iglesias "trajo la pelota para este lado cuando el Gobierno estaba preocupado por justificar las razones de esas visitas en medio de la pandemia, cuando nadie podía visitar a nadie". En esa línea se pronunciaron públicamente las mujeres del PRO: "Rechazamos el uso de comentarios sexistas y denigrantes, pero no desviemos el tema, también queremos explicaciones por el abuso de poder".

 

Otra fuente del partido amarillo, que comparte banca con Iglesias, consideró que el legislador "va a renovar su banca desde la cuenta de Twitter y esta vez le salió tan mal que nadie lo defiende".

 

El pedido de expulsión que lideró Cerruti contó con el respaldo de otras 14 colegas de su bancada. Fue por su actitud "violenta contra las mujeres" y sus dichos "misóginos" hacia Peña. La cantidad de firmantes revela que dentro del FdT no hay una posición común. Cerca de la conducción del bloque oficialista, que lideran Máximo Kirchner y Cecilia Moreau, compararon la situación de Iglesias con el caso del exdiputado Pablo Ameri, que participó de una sesión virtual mientras le besaba los pechos a su pareja. "En ese caso nuestro bloque le pidió la renuncia y lo hizo, pero no ha sucedido nada parecido en JxC. Está claro que no le van a pedir la renuncia", contestó la fuente.

 

El pronunciamiento silencioso contrasta con el planteo del Senado. Este miércoles, el bloque que preside el formoseño José Mayans difundió un comunicado con el título "otra vez la violencia machista" donde rechazaron y repudiaron a Iglesias y a Wolff porque realizaron "exteriorizaciones misóginas, machistas" que "configuran violencia de género". En Diputados no hubo un pronunciamiento de este tipo y, al parecer, no lo habrá porque en el Gobierno no hay interés en profundizar el tema, ya que detrás de las palabras de Iglesias está la controversia sobre quiénes y por qué ingresaron a Olivos. 

 

El pedido de expulsión que lideró Cerruti debe ser analizado por la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside el pampeano Hernán Pérez Araujo (FdT), cuyos integrantes definirán su pertinencia, mientras que la denuncia que presentó Burlando fue acompañada por una notificación a la Cámara baja para que tenga presente el inicio de la causa penal para el pedido de desafuero. Sin embargo, para activar el mecanismo de desafuero es necesario que un juez de primera instancia realice el pedido y sólo puede prosperar si lo aprueban dos tercios de los presentes.