22|10|2021

Tolosa Paz-Santoro, la apuesta que marcará el 2T de Alberto Fernández

11 de septiembre de 2021

11 de septiembre de 2021

El Frente de Todos libra las dos batallas estelares con figuras del riñón del Presidente. Confianza en el triunfo. Gabinete en alerta. ¿Hay 2023?

Caras nuevas, que se referenciaran en Alberto Fernández, sintetizaran el espíritu frentetodista y tuvieran capacidad de dar el debate público fue el criterio con el que la Casa Rosada empujó las precandidaturas de Victoria Tolosa Paz en la provincia de Buenos Aires y Leandro Santoro en la Ciudad, las apuestas personales con las que el Presidente buscará robustecerse a partir del domingo en la interna del Frente de Todos.

 

Fernández está confiado. Después del golpe que le provocó el cumplegate al comienzo de la campaña, les hizo saber a sus dirigentes de mayor confianza que recuperó la calma. Ordenó y preparó sus últimos discursos, se ocupó de mejorar su imagen y se cortó el pelo, retomó las caminatas por Olivos para ponerse en forma y recuperó la centralidad política.

 

El Presidente y su entorno creen que el FdT ganará las elecciones en la provincia de Buenos Aires y logrará un buen resultado en la Ciudad y que eso robustecerá su figura y lo hará recuperar el capital que saben que Fernández perdió durante este año y medio de gobierno, ya sea por la tragedia de la pandemia como por los errores propios.

 

“Está demostrado que Victoria y Santoro fueron una muy buen elección. Fueron frescos, novedosos, empáticos, no tienen contradicciones ni prontuario. Fueron la apuesta de Alberto y salió muy bien”, dicen en la Casa Rosada. Un funcionario de trato cotidiano con Fernández les agrega, entre las virtudes, que hayan sabido ponerle el cuerpo y la cara al escándalo de Olivos, del que salieron con pocas heridas pese a todo.

 

En el kirchnerismo también cosecharon elogios. “Fueron muy buenos candidatos. Tienen mucha potencia, son muy buenos en los medios y también en las actividades territoriales”, dicen cerca de Cristina Fernández de Kirchner, donde señalan, sin embargo, que la selección de las postulaciones no fue una imposición del Presidente sino “una decisión de todo el FdT”. “Nunca hubo un cuestionamiento a los nombres. Fue un debate sobre el perfil de las candidaturas, si tenían que ser frentetodistas, apostar a la marca o a los nombres fuertes”, apuntan. 

 

La previa a la selección de las cabezas de lista no fue sencilla. El Presidente jugó sus fichas a mediados de julio, cuando todavía faltaban diez días para el cierre, a contramano de lo que indica el manual kirchnerista de las sorpresas de último momento y también de la voluntad tanto del Instituto Patria como del massismo, que impulsaban al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, como candidato en la provincia de Buenos Aires.

 

Detrás, estaba la ya conocida crítica de esos sectores a los principales colaboradores del Presidente. Fernández resistió todas las jugadas para mover a Cafiero y lo sostuvo como su mano derecha, al tiempo que filtró su decisión inamovible de llevar en la boleta bonaerense a Tolosa Paz y ratificó a Santoro, vía un chat con el consultor político Raúl Timerman.

 

Fue una jugada novedosa que no tuvo marcha atrás y cerró con la lectura que indicaba que el Presidente había salido fortalecido y airoso del cierre electoral al haber logrado varios objetivos a la vez: imponer sus alfiles en el AMBA, frenar la embestida contra Cafiero y retenerlo y hasta generar, por el armado de las listas, un nuevo hueco en el gabinete para otro albertista pura cepa con volumen político propio, el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta.

 

Pero el subidón presidencial duró hasta que la publicación de una foto del cumpleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez, en plena cuarentena, en julio de 2020, provocó un escándalo de proporciones. Fernández quedó golpeado y el FdT, con Cristina a la cabeza, tuvo que correr en su auxilio.

 

Mientras Fernández pedía disculpas y ministros y ministras ponían la cara en los medios para dar explicaciones, Tolosa Paz y Santoro se vieron en la obligación de desviar la agenda. Sergio Massa, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y la vicepresidenta salieron al rescate público. El Presidente quedó “muy golpeado” en lo personal. Se especuló con cambios que no llegaron. Tras unos días de calma, integrantes del gabinete salieron a darle sobrevida al Presidente con el operativo reelección “Alberto 2023”. El primero fue el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, un hombre de diálogo permanente con la vicepresidenta.

 

En el FdT señalan que, vista a la distancia, la reacción política fue lo más positivo que quedó del escándalo. “Salimos con política” es la frase que acuñan en las distintas patas del oficialismo para explicar la salida del episodio más amargo de la gestión.

 

Sobre el tramo final, la campaña volvió a encarrilarse. El sacudón inicial en la imagen presidencial que mostraron los sondeos no se reflejó en la caída en las encuestas del FdT, Fernández volvió a encontrar el eje discursivo y el oficialismo logró imponer el debate sobre los dos modelos de país en juego.

 

Juntos por el Cambio también ayudó con errores propios. La alarma que generó la aparición de candidatos como Javier Milei y José Luis Espert corrió a los candidatos de Horacio Rodríguez Larreta tan a la derecha que hasta el jefe de Gobierno porteño terminó anunciando que impulsa el recorte de los derechos laborales. “Mientras nosotros mostramos un modelo de país, recuperación económica y gestión, ellos no le encuentran la vuelta al discurso”, dice un ministro nacional. “La sociedad termina valorando la unidad del FdT, la marca, el equipo”, apunta un operador del sector albertista, optimista sobre el resultado electoral.

 

Las especulaciones florecen con la evaluación de los posibles escenarios del lunes. Si los resultados acompañan, apuntan en la Rosada, el Presidente saldrá fortalecido y tendrá que saber “capitalizar” el éxito. Sería un triunfo a pesar de la pandemia tras 16 años de derrotas del peronismo en elecciones legislativas. Los cambios de gabinete, por ahora, no están en agenda, aunque el Presidente podría resolver una renovación de caras para darle aire al Gobierno tras la pandemia. Sería un relanzamiento a toda pompa de la gestión con la mirada puesta en 2023, con cambios consensuados con los socios de la coalición. Borrón y cuenta nueva.   

 

La historia cambiaría si los resultados fueran adversos. Cafiero tiene claro que será el primer apuntado, pero las miradas difieren sobre la conveniencia de las posibles líneas de acción: acusar recibo de una derrota con un recambio total, hacer un giro brusco o abroquelarse en el equipo y apostar a la gestión y a la recuperación económica que, entienden, habrá en el tramo que queda hasta las elecciones generales. Para quienes colaboran a diario con el Presidente, el escenario parece alejado.

 

“Alberto no va a ser la cara de la derrota. La disputa va a ser por el éxito”, confían en la Casa Rosada, donde admiten que se abrirán tensiones posteriores de cara a 2023. El Presidente, mientras, piensa en la gestión de la política del día después. Después de las PASO podría compartir una actividad con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en una señal de acercamiento en pleno cierre de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de apertura al diálogo, en línea con el perfil de líder regional y de interlocutor moderado que pretende construir. La carta que lo llevó a ser la cara de la fórmula presidencial y al triunfo en 2019.