04|10|2021

Ferraresi y un no plan fríamente calculado: ojo, Alberto juega

24 de agosto de 2021

24 de agosto de 2021

Es el primer ministro que habla de la reelección del Presidente. Señal a Todos y dique de contención que suma una pieza más al contraataque tras el cumple-gate.

En medio de la campaña electoral y tras la crisis política que generó el cumpleaños de Fabiola Yáñez en Olivos tras la difusión de fotos y videos del festejo realizado en julio de 2020, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, muy cercano a Cristina Fernández de Kirchner, fue el primer miembro del Gabinete en empezar a pavimentarle en público a Alberto Fernández el camino a la reelección, en 2023.

 

“Los procesos de la Argentina son de ocho años, así que ese será nuestro proceso, ocho años de Alberto (Fernández) y ocho años de Axel (Kicillof) en la provincia de Buenos Aires”, dijo Ferraresi este martes en diálogo con radio La Red. Así, el ministro blanquéo por primera vez en público la idea que desde hace meses viene predicando en privado y que suscribe la enorme mayoría del Frente de Todos.

 

Ferraresi fue el primero en decirlo en los medios y lo hizo, según dicen en su entorno, por iniciativa propia. Las declaraciones del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat sorprendieron al resto del gabinete, que asegura que, aunque no fue una jugada coordinada ni respondió a un pedido del Presidente, lo que dijo Ferraresi es, en realidad, “lo que piensa toda la política” del Frente de Todos.

 

 “Si Alberto endereza el barco, se ganan las elecciones y los números dan bien, lo lógico sería pensar en un proceso de ocho años”, apuntan desde otro ministerio identificado con el Presidente en la interna del Frente de Todos. 

 

Más allá de las preferencias personales, en el oficialismo las distintas tribus coinciden en el diagnóstico: si no hay 2023 para Fernández, no hay 2023 “para nadie”. La coalición está atada a la suerte presidencial y trabaja por la supervivencia del proyecto colectivo. El éxito en las próximas elecciones es vital para Todos. Los nombres se discutirán más adelante, de ser necesario.

 

Si puertas adentro la “lógica” y el movimiento natural de la política apuntaban a la doble reelección, Fernández en la Nación y Kicillof en la provincia, la crisis del cumple-gate había acallado los clamores y puesto signos de interrogación. La Casa Rosada empezó a mirar mucho más el corto plazo y a concentrarse en el desafío de la elección que tiene a las puertas. 

 

En ese contexto, las palabras de Ferraresi fueron interpretadas como la voluntad del ministro de armarle al Presidente “un dique de contención” tras la crisis. La proyección de futuro fortalece hacia afuera y también marca límites hacia adentro. Al menos durante la campaña y con el río revuelto.  

 

Que Ferraresi sea, además, un ministro ligado a Cristina también generó un efecto positivo en la tropa albertista, que lo leyó como una línea de operación que comenzó con el tuit de apoyo de La Cámpora, siguió con el discurso de la vicepresidenta y tuvo un nuevo capítulo este martes, con las declaraciones del segundo en la línea de autoridades del Instituto Patria. 

 

Aunque en la Casa Rosada aseguran que “no hubo ninguna bajada de línea” sobre el proyecto de reelección del Presidente, el movimiento de Ferraresi también se inscribe en la lógica del pedido que les trasladó el viernes Fernández en el Museo del Bicentenario, donde dio instrucciones a los ministros y ministras de que salgan a defender al Gobierno y al Frente de Todos. 

 

Con todo, el "operativo reelección" no llegó al corazón de la campaña, donde la línea se mantiene como hasta ahora, centrada en la recuperación de la economía y en la promesa de futuro sin hacer ninguna alusión al proyecto a largo plazo del Frente de Todos. 

 

Como contó Letra P, la reelección del Presidente estaba en la mesa de discusión del Frente de Todos desde hace meses, aunque funcionarias y funcionarias insistían en señalar que, antes de hablar de 2023, había que asegurarse el triunfo en las elecciones de este año. El sacudón que generó la crisis de Olivos puso en valor la prudencia.