09|10|2021

El PJ correntino, hundido en Ríos de votos radicales y en la bronca con la Rosada

29 de agosto de 2021

29 de agosto de 2021

La paliza de Valdés fue peor de la esperada. Sin respaldo nacional, la dirigencia provincial se sintió abandonada. Panorama oscuro para septiembre/noviembre.

“Llegamos muy tarde”. Faltaban cuatro días para las elecciones cuando un funcionario nacional vaticinó una derrota dolorosa del Frente de Todos en Corrientes y se lamentó ante Letra P por los meses que la Casa Rosada demoró en atender los pedidos de auxilio del peronismo correntino, huérfano de conducción, mientras Gustavo Valdés salía a buscar su reelección.

 

Todos solos. Sin refuerzos de Buenos Aires en el búnker peronista.

Los números fueron aún peores cuando, este domingo por la noche, comenzó el recuento de votos. El viernes, el Frente de Todos proyectaba una diferencia de 25 puntos y se esperanzaba con achicarla a 20. La carga de los primeros resultados marcó 50: una catástrofe electoral provincial en la primera elección ejecutiva del año y la previa de las primarias nacionales.

 

 “Es tema totalmente local”, minimizó un funcionario de confianza del presidente Alberto Fernández cuando ya circulaban los números oficiales. En la Casa Rosada coincidían en la mirada. El triunfo contundente de Valdés estaba cantado desde hacía meses. El radical tiene “una muy buena gestión”, según reconocen en el seno del Gobierno, donde insisten en no nacionalizar el resultado, en contraste con la fiesta nacional que montó la UCR colgada del resultado provincial. La derrota, sin embargo, fue más dura de lo esperada.

 

A 900 kilómetros, la dirigencia del Frente de Todos correntino masticaba bronca mirando los votos del espacio en su piso histórico. Lejos quedaron las peleas cuerpo a cuerpo de Camau Espínola contra Ricardo Colombi y el propio Valdés, en 2013 y 2017, en la provincia que el radicalismo domina por las urnas desde 2001.

 

La bronca se extendía a la Casa Rosada ante lo que, entienden en Corrientes, fue un “abandono” del Gobierno nacional al peronismo local, que atravesó un largo proceso de internas y recién eligió a Fabián Ríos como candidato a gobernador a principios de julio, cuando faltaba poco menos de un mes para las elecciones.

 

Parte de los reproches apuntaban al tiempo que el Partido Justicialista (PJ) tardó en definir el nombre del normalizador partidario de Corrientes. La dirigencia correntina peregrinó por la Casa Rosada en varias oportunidades hasta que consiguió que, a fines de mayo, el presidente Fernández, como titular del PJ, designara al actual ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta. El anterior, Julio Sotelo, había renunciado en marzo y la dirigencia local advertía desde entonces sobre la cercanía de las elecciones a gobernador. En el Gobierno nacional admiten que la reacción fue tardía.

 

Zabaleta desembarcó rápido en la provincia y puso manos a la obra. En pocas semanas, el Frente de Todos correntino anunció la incorporación de nuevos partidos, el pase estrella del vicegobernador Gustavo Canteros y parte de su armado político y el cierre de la unidad con toda la dirigencia de primera línea incluida. La designación de Ríos fue tardía, a sabiendas de que el candidato encabezaría una boleta perdedora y que Valdés conseguiría la reelección. El exintendente de Corrientes puso su cara en la boleta con plena conciencia de que enfrentaría una derrota. El objetivo trazado era pelear para obtener el mejor resultado posible y ganar territorialidad, con la mirada puesta en la elección de 2025.

 

La plana mayor del Frente de Todos tampoco jugó a pleno. Los candidatos no consiguieron fotos con el presidente Fernández ni con Cristina Fernández de Kirchner - recuerdan que, como presidenta, tampoco pisaba Corrientes durante las campañas electorales locales - y fueron pocos los ministros nacionales que desembarcaron en territorio correntino. Dos semanas antes de la elección estuvieron Jorge Ferraresi (Desarrollo Territorial y Hábital), Nicolás Trotta (Educación) y Luis Basterra (Agricultura). No hubo mucho más. 

 

Ríos había dado a entender la distancia en la entrevista que le concedió al enviado especial de Letra P a Corrientes. “No queríamos mostrar un alineamiento directo de Nación y provincia. Eso hizo el gobierno provincial hace cuatro años y de ahí salieron peores índices de pobreza, mayor precarización del empleo y caída en sus exportaciones. Entonces, queríamos que el ciudadano supiera que le proponemos un modelo correntino que después se puede complementar con uno nacional como el de Alberto Fernández”, dijo cuando le preguntaron si había recibido el apoyo esperado del Gobierno nacional.

 

“El peronismo se activó a partir de mayo, a tres meses de la relección. Hubo un combo de las dos cosas. Hay que hacer un análisis profundo, hablar también de la falta de propuestas. No echar culpas”, apunta un vocero que conoce de cerca el escenario correntino.

 

Con el resultado puesto, en la provincia, la dirigencia peronista salió temprano a felicitar a Valdés por su triunfo y a tratar de dar vuelta la página, de cara a las elecciones nacionales. “Lo nuestro es luchar, vencer, caerse, levantarse. A partir de mañana vamos a estar recorriendo de nuevo los barrios para darles la mayor cantidad de legisladores a Alberto y a Cristina”, dijo el diputado nacional Pitín Ruiz Aragón.

 

En dos semanas, el electorado correntino volverá a concurrir a las urnas para elegir representantes para las dos cámaras del Congreso. En la previa, el Frente de Todos se había ilusionado con que la película fuera parecida a la de 2019, cuando el oficialismo de Encuentro por Corrientes (ECO), liderado por Valdés, ganó las elecciones locales pero el peronismo se impuso después en las nacionales, con Fernández como candidato a presidente. La contundencia de la derrota aleja ahora más es escenario y abre la posibilidad de que el Frente de Todos pierda en el Senado una de las bancas que hoy ocupan Espínola y Ana Almirón.