27|11|2021

El plan federal del subcomandante Máximo

05 de febrero de 2021

05 de febrero de 2021

La Cámpora conduce el PJ en Mendoza y Tierra del Fuego y va por el bonaerense y el porteño. Otros distritos en la mira. Efecto dominó y alerta en el pejotismo.

En línea con la campaña de Máximo Kirchner para presidir el Partido Justicialista (PJ) de la provincia de Buenos Aires, La Cámpora también avanza en el control partidario en las provincias. A las conducciones de Tierra del Fuego y Mendoza se sumará en breve la Ciudad de Buenos Aires, que quedará en manos del senador Mariano Recalde, y la organización también puja por Corrientes, entre otros distritos.

 

El acuerdo por la Ciudad está cerrado y es parte de un rompecabezas mayor, que incluye la distribución de cargos partidarios como plataforma para la discusión del armado de las listas de diputados nacionales. Recalde, senador nacional, estará acompañado en la conducción por María Rosa Muiños, vicepresidenta segunda de la Legislatura porteña y también esposa de Juan Manuel Olmos, jefe de asesores del presidente Alberto Fernández, y hacedor del acuerdo junto a Kirchner y al actual presidente del PJ, Víctor Santa María.

 

Olmos y Kirchner pusieron sus delegados en el PJ porteño, y negociaron con Santa María que acompañará a Fernández en el Consejo del PJ nacional, una vez que asuma la nueva conducción. En la Ciudad, el partido fijó fecha de elecciones para el 28 de marzo. El plazo para presentar listas vence el 15 de febrero.

 

La fecha casi coincide con la prevista para las elecciones del PJ nacional, que la junta electoral agendó finalmente para el 21 de marzo, después de varias postergaciones. La entronización de Fernández al frente del PJ se reprogramó tres veces durante 2020 debido a la pandemia. En paralelo, Kirchner avanzó con las negociaciones en la provincia de Buenos Aires y su consagración en el PJ bonaerense sería en la misma fecha.  

 

Otra apuesta de la organización también está en Corrientes. El PJ provincial está intervenido desde agosto de 2019, por decisión de las actuales autoridades nacionales, representadas por José Luis Gioja y Gildo Insfrán. La intervención, encabezada por el chaqueño Julio René Sotelo, se extendió en principio hasta el 13 de agosto de 2021. Pero el peronismo provincial espera una pronta normalización. Y La Cámpora clama por su lugar.

 

Desfasada del cronograma nacional, Corrientes elegirá este año gobernador, además de las tres bancas del Senado y tres en Diputados. La puja por la gobernación será ante el radical Gustavo Valdés, que va por la reelección. A priori, los anotados para dar pelea dentro del peronismo son el senador Carlos “Camau” Espínola, que fue candidato en 2013 y 2017 y perdió en ambas oportunidades, y el camporista José “Pitín” Ruiz Aragón, que encarna la renovación.

 

En el peronismo provincial y en la Casa Rosada son conscientes de que la disputa no será fácil. Valdés ostenta un alto nivel de adhesión en la provincia y los números lo favorecen ampliamente. Quien se anime a enfrentarlo en las urnas sabe que tiene pocas chances de ganar. En ese contexto, Ruiz Aragón ya hizo saber sus aspiraciones: está dispuesto a ponerle el cuerpo a la elección, pero quiere la presidencia del PJ provincial. Las conversaciones están en marcha.

 

Los movimientos en el peronismo bonaerense, la Ciudad de Buenos Aires y Corrientes van en línea con la conquista de la conducción partidaria que La Cámpora ya selló a mediados de noviembre en Tierra del Fuego, de la mano del intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, y en diciembre, en Mendoza, con la senadora Anabel Fernández Sagasti.

 

En La Cámpora explican que el avance en las estructuras partidarias es un fenómeno “natural”, producto de los años de construcción y militancia. Vuoto ya fue electo dos veces intendente de Ushuaia y quiere competir por la gobernación en 2023. La Cámpora gobierna las dos ciudades grandes de la isla, Ushuaia y Río Grande, y tiene senadores nacionales. Fernández Sagasti ganó en 2019 la interna del peronismo y se quedó con la candidatura a la gobernación.

 

“Nosotros ya no lo vemos en términos de ‘orga’. Estamos todos dentro del peronismo”, explica un vocero de la organización. Si bien los referentes del camporismo nunca renegaron de la pertenencia al PJ, la relación con el partido se movió en diferentes direcciones, según la estrategia que marcó Cristina Fernández de Kirchner.

 

En 2016, cuando tras la derrota electoral de Daniel Scioli en las presidenciales asumió la conducción encabezada por Gioja, La Cámpora le hizo el vacío al nuevo PJ, después de que la plana mayor del partido le ofreciera, casi de compromiso, ocupar la Secretaría de la Juventud. Muestra de la guerra desatada entre caciques territoriales y Cristina, la agrupación encabezada por Kirchner rechazó todo y se mantuvo afuera de la estructura. Sin embargo, mantuvo un lugar clave en el PJ bonaerense que obtuvo en 2014, en pleno crecimiento de la organización de la mano de la expresidenta, la firma de Eduardo “Wado” de Pedro, como apoderado.

 

Ya con el peronismo reconfigurado y el rol de CFK revalorizado, tras el triunfo de 2019 llegó la decisión de copar las estructuras partidarias. “Queremos un partido movilizado, con una vida orgánica activa, dinámico”, le explicó a Letra P un referente provincial de la agrupación. La regla para el avance es clara: en los distritos en los que manda el peronismo, el PJ lo encabeza quien esté a cargo de la gobernación o la intendencia. Los demás espacios se pelean.

 

Si se consuma la conquista del PJ bonaerense en manos de Kirchner, referentes del pejotismo tradicional adivinan un efecto dominó. En Entre Ríos, por ejemplo, donde los mandatos de las actuales autoridades, encabezadas por el gobernador Gustavo Bordet, están vencidos, se avizora una disputa por más lugares en la conducción. La renovación tiene fecha para mayo. En el peronismo tradicional admiten con pesar que la organización ostenta características de las que otros sectores carecen: un plan de despliegue y disciplina y orden para conseguirlo.  

 

Aunque desde la agrupación lo relativizan, el sello partidario tiene peso propio a la hora de confeccionar las listas nacionales y provinciales y en la dirigencia hay acuerdo en decir que el cierre de listas saldrá de acuerdos entre el presidente Fernández, Cristina, Máximo Kirchner, Sergio Massa, gobernadores e intendentes, según el distrito que corresponda. “Es ocupar lugares, pero no quiere decir que vayamos a copar todas las listas. Vamos a mantener siempre la representación de todos los sectores, como hicimos hasta ahora”, afirma un referente nacional.