Para Pullaro, la reelección; para Santa Fe, el fin de un statu quo
El gobernador podrá buscar otro mandato si lo desea, pero el calado de la reforma lo excede. Cambian relaciones de fuerza. El fin del pato rengo a los dos años.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, en su rol de convencional.
Santa Fe dejó de ser, desde este jueves, una de las dos únicas provincias que inhabilitaba la reelección para quien ocupa la gobernación. Podrá usufructuarlo, si quiere, el mandatario radical Maximiliano Pullaro, pero el retoque en la reforma constitucional modifica de fondo las relaciones de poder en la Bota. Cambian las reglas de juego para el sistema y el centro de gravitación santafesino.
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Hasta esta madrugada, el gobernador de Santa Fe gozaba formalmente de un mandato de cuatro años, pero a la mitad de la gestión, a tan sólo dos años de haber asumido, arrancaba una guerra sangrienta por la sucesión. Ese proceso se iniciaba en la oposición, pero también en el seno del oficialismo de turno. Al cumplir el día 730 al frente de la Casa Gris, históricamente el gobernador empezaba a perder poder en la provincia y terminaba su mandato con olor a funcionario administrativo.
El statu quo hasta el momento en Santa Fe
Con el esquema actual era muy difícil tomar algunas decisiones de largo plazo, transformaciones de fondo. Ahora, con la cláusula transitoria de reelección, se trastoca todo en el sistema del poder provincial. Porque habrá un gobernador, al menos hasta que Pullaro desista de intentar continuar en el cargo, que tiene otro horizonte, que goza de más instrumentos para vincularse de otro modo con el poder santafesino. Ese beneficio se extenderá en el futuro para quienes se sienten en el sillón principal de la Casa Gris.
Hoy en Santa Fe estamos dando un enorme paso adelante. Estamos llevando a cabo profundas transformaciones en el Poder Ejecutivo y Legislativo que quedarán plasmadas en la nueva Constitución. pic.twitter.com/wFC4o7LIdN
Hasta la sesión iniciada el miércoles y que culminó en la madrugada del jueves, regía –sobre todo en la ciudad capital, con amplificación a toda la provincia– un ecosistema, una suerte de poder in pectore que le tomaba el pulso a la política. La Corte Suprema de Justicia, el Senado en su conjunto, sindicatos, medios de comunicación con ramificaciones en todo el mundo privado y la Iglesia imponían su mirada. La política no molestaba ahí. El gobernador era sólo un invitado circunstancial a la mesa del poder. Hasta medio mandato, eso sí. Dos años. Después valía mucho menos.
Cambia entonces el statu quo de Santa Fe. No lo revierte Pullaro. Lo revierte la política provincial que le dio 45 votos a la posibilidad de reelección del actual mandatario. Más de la mitad del peronismo acompañó la decisión, al igual que la mitad del bloque que conduce el senador Marcelo Lewandowski. Ahora el gobernador de la tercera provincia del país podrá proyectar, planificar gestión y política al menos a cuatro años vista y no va a ser convidado de piedra de las determinaciones de otros.
“El poder te lo dan dos cosas: la posibilidad de permanencia en el tiempo y los intereses que defendés”, proclama uno de los alfiles de Unidos en la Convención. Pullaro, por su caso, arrancó desde el vamos con un proceso de reformas profundas. Se enfrentó a la Corte y presionó a los jueces mayores de 75 años. Doblegó a los sindicatos y los presionó para que abandonaran la medida de fuerza del paro como herramienta para la protesta. Al Senado ya le había ganado el día de su victoria electoral en 2023, cuando Unidos logró una mayoría histórica en la cámara alta.
Cambian las reglas de juego en Santa Fe
La puesta en marcha de la Boleta Única de Papel en 2011 fue, según otro actor del oficialismo, el último ápice que cambió las reglas de juego a grosso modo en la provincia. Rompió con un viejo sistema y arrojó modificaciones de peso en términos de transparencia. La política debió recalcular y acostumbrarse al nuevo tiempo.
Ahora quizás suceda lo mismo, pero no sólo para la política. El sistema de poder en Santa Fe debería cambiar su equilibrio de fuerzas. Pullaro ha demostrado ambición y voracidad a la hora de avanzar en reformas. Quizás sus maneras contribuyan a que el proceso se acelere.
Los naipes de Maximiliano Pullaro
Como contó dás atrás Letra P, el mandatario radical tiene dos cartas en la mano para 2027. Desde este miércoles, tiene la chance de continuar hasta 2031 en la Casa Gris. O, si así lo prefiere, puede ocupar un lugar central en el armado nacional de Provincias Unidas. Si elige la primera opción, hay una oposición que todavía está en veremos. El peronismo no tiene candidato posicionado y no queda claro si la diputada Romina Diez, líder de La Libertad Avanza en Santa Fe, tiene el hambre suficiente para ser gobernadora.