17|1|2022

#10D El Congreso que viene: una pelea banca a banca con final abierto

13 de noviembre de 2021

13 de noviembre de 2021

JxC hizo campaña para doblegar la superioridad oficialista en el Parlamento. El resultado de las PASO preanuncia un equilibrio inestable. El peso de los chicos.

Las elecciones de este domingo podrían cambiar o confirmar el pantallazo que dejaron las primarias del 12 de septiembre. Si la foto se repite, persistirá el delicado equilibrio inestable entre oficialismo y oposición en la Cámara de Diputados, porque el interbloque de Juntos por el Cambio (JxC) llegaría a tener 117 escaños, dos más de los 115 que posee actualmente y tres por debajo del objetivo que se planteó en el último tramo de la campaña para llegar a 120 bancas, el total que actualmente tiene el Frente de Todos y podría reducirse a 118 el 10 de diciembre.

 

Lejos de la paridad que el oficialismo podría afrontar en Diputados, en el Senado el escenario aparece más sombrío. Las primarias ya marcaron una vara compleja para el bloque del Frente de Todos, que preside el formoseño José Mayans. Podría perder seis bancas, es decir, quedarse sin la amplia mayoría de 41 votos que tiene desde 2019. Esa posible composición futura es la mayor ilusión de JxC, porque el FdT quedaría con 35 bancas, a dos votos del cuórum de 37, es decir, a merced de dos alianzas clave: Magdalena Solari Quintana, del Frente de la Concordia, el provincialismo que comanda Carlos Rovira y gobierna Misiones desde hace 20 años, y el rionegrino Alberto Weretilneck. El exgobernador patagónico mantiene una relación inestable con el oficialismo y en diciembre quedaría en un lugar estratégico para la Casa Rosada.

 

El FdT pone en juego 15 de los 41 escaños que posee y JxC hace lo propio con nueve de los 26 que controla. Los números de las PASO dejaron a la alianza opositora en condiciones de contar con 31 senadores a partir del 10 de diciembre. La cifra podría crecer a 34 gracias a la alianza con tres figuras del interbloque Parlamentario Federal: la riojana Clara Vega, la neuquina Lucila Crexell y el salteño Juan Carlos Romero.

 

En Diputados, la incógnita gira en torno a la performance que tenga JxC para llegar a los 120 escaños que se propuso en campaña. Pondrá en juego 60 de las 115 bancas que tiene el interbloque. La escudería que lidera el radical Mario Negri reúne a 53 bancas del PRO, 46 de la UCR y 14 de la Coalición Cívica. A esos 113 escaños se suman Julieta Marcolli, del Frente Cívico y Social de Catamarca (en reemplazo del fallecido Eduardo Brizuela del Moral), y el sanjuanino Marcelo Orrego, del monobloque Producción y Trabajo.

 

El Frente de Todos hace cálculos para ver qué provincia puede equilibrar una posible debacle, pero, a diferencia de JxC, arriesga 52 bancas de las 120 que tiene actualmente con la inclusión del Eduardo Bucca, que dejó el interbloque lavagnista y se pasó al FdT.

 

El conglomerado que lideran Máximo Kirchner y Cecilia Moreau se muestra cauteloso sobre la posibilidad de aumentar la composición luego de la derrota de las PASO, pero advierte que, si se revierten los resultados en algunas provincias como La Pampa o San Luis, donde se eligen tres bancas por distrito, el oficialismo podría sumar dos escaños más y llegar a los 117, dejando atrás a JxC con 116.

 

Las estimaciones, siempre hipotéticas, reflejan el nivel de las especulaciones que se cocinan antes de los comicios. El foco está puesto en la provincia de Buenos Aires, donde la coalición opositora quedó cerca de meter 16 diputados y el Frente de Todos alcanzaría 14, con una ecuación que volvería a fortalecer al oficialismo, que quedaría a 11 votos del cuórum propio.

 

Con estas incógnitas a cuestas, el peso de los bloques más pequeños recupera centralidad. El lavagnismo, de acuerdo a las PASO, quedaría con ocho escaños, es decir, dos menos que los diez que tiene actualmente.

 

El interbloque que conduce el mendocino José Luis Ramón hasta el 10 de diciembre podría perder la mitad de sus seis bancas, mientras que JxC afronta dos cuestiones clave. La primera es la posible partida del riojano Felipe Álvarez, del bloque Acción Federal, que se postula para diputado provincial y dejará su banca en Buenos Aires si resultara electo. Hasta el año pasado, formó parte del interbloque de JxC. Luego de la votación del presupuesto 2021, se mostró prescindente, pero no abandonó su interlocución con el espacio. La continuará su reemplazante, Carlos Laciar, secretario general del Sindicato de Trabajadores Públicos de la provincia de La Rioja y otro voto que JxC contará como propio.

 

Con ese cambio, el interbloque opositor no pierde un aliado. También podría sumar otros cuatro a partir de la posibilidad del ingreso a la Cámara de los aspirantes de ultraderecha Javier Milei José Luis Espert, que podrían engrosar un bloque de cuatro escaños. Ese número es muy atractivo para JxC y preanuncia las negociaciones que mantendrán ambos espacios para votar contra el oficialismo a partir del 10 de diciembre.