01|12|2021

El oficialismo inoculó el virus del diálogo y reavivó la grieta interna en JxC

20 de octubre de 2021

20 de octubre de 2021

El ala dura del PRO no quiere que Larreta tome el guante que propone Massa. Entre las sospechas de un gambito electoral y las chances del pacto real.

Los ánimos dialoguistas de Horacio Rodríguez Larreta con el oficialismo comenzaron a diluirse este martes, pero reflejan que Juntos por el Cambio (JxC) está en estado deliberativo ante la iniciativa que impulsa el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, para convocarlos después de las elecciones del 14 de noviembre. El alcalde porteño le bajó el precio en una conferencia de prensa. Según supo este portal, fue en respuesta a las protestas que recibió desde su propio espacio por enviar guiños a favor de la propuesta de diez puntos sin haberlo consensuado con los demás socios de la alianza. 

 

Mientras el alcalde se despegaba, forzado por la ebullición interna del ala más dura, Emilio Monzó concedió una entrevista al diario La Nación y respaldó a Massa en dos aspectos. Dijo que no está de acuerdo con reclamar la presidencia de la Cámara si la alianza opositora gana la primera minoría después del 14-N y consideró que "la oposición debe predisponerse al diálogo, no eludirlo, porque el país está en una situación muy crítica. Pero es el Gobierno el que va a tener que dar el primer paso porque va a quedar en minoría en el Congreso", disparó el antecesor de Massa en la jefatura de la Cámara baja.

 

Al parecer, Monzó no está solo en su planteo. Le adjudican coincidencias con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, que tampoco acuerda con el operativo de reclamar la presidencia del cuerpo y guarda silencio sobre una negociación posterior a los comicios, pero no desautorizó la iniciativa en público. Este martes por la noche, María Eugenia Vidal también tomó distancia de reclamar la presidencia del cuerpo. En declaraciones televisivas, dijo que eso no "había sido analizado por el interbloque", aunque hace dos semanas se había sumado al amague.

 

Las palabras de Monzó, que abandonó el PRO pero sigue dentro de JxC como aliado de la UCR, son parte del debate interno de la coalición desde la semana pasada. Rodríguez Larreta aumentó el volumen de esa controversia cuando habló en el coloquio de IDEA y sustentó sus aspiraciones presidenciales: "Tenemos que consensuar una visión común que nunca va a ser unánime, pero que debemos acordar con dos tercios o el 70% del sistema político, para que podamos sostener un camino que luego mantenga sea quien sea presidente", expuso. 

 

Desde entonces, el sector más duro del PRO le salió al cruce en forma privada. La titular del partido, Patricia Bullrich, fue una de las que le reclamó organicidad dentro del partido. Según cuentan, no fue la única. También recibió las advertencias del titular de la UCR, Alfredo Cornejo, y de otras figuras de la dirigencia radical que no coinciden con tomar el guante del diálogo a un mes de las generales. 

 

Otros también leen que detrás del guiño de Rodríguez Larreta a Massa se escribe otro capítulo de la disputa por el liderazgo de la alianza opositora. En el PRO apuntan que la eventual convocatoria a una mesa para negociar un acuerdo de coincidencias básicas necesita, como mínimo, que esté Bullrich como titular del partido. "Horacio se siente una especie de dueño de la oposición para la que no ha pedido todos los permisos que tiene que pedir", resumieron en el equipo de un importante dirigente del macrismo. "Armó un pack ganador, pero no compró todo. Hizo una jugada que hasta ahora le salió bien, pero todavía le queda resolver su convivencia con Patricia, con Martín Lousteau y con Vidal, que dijo que quiere recorrer el país, no la Ciudad", disparó la fuente consultada para reflejar los desacuerdos que hay con la movida del alcalde por comprar en público una lugar en la mesa del diálogo luego de los comicios. Los voceros del alcalde porteño no contestaron las consultas de este medio al respecto. 

 

Los tironeos se incrementaron este miércoles ante las versiones periodísticas de un posible acuerdo político en torno a la renegociación de la deuda con el FMI. Para arribar a esas coincidencias, JxC reclamaría que fuera anunciada por el presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y Massa. "No han llamado a nadie, puentes siempre hay, Rodríguez Larreta habla todas las semanas con Massa, pero acá la convocatoria tiene que ser formal, con los titulares de los partidos, aunque los que deberían sentarse son Cristina y Macri, todos los demás somos emisarios", insistieron desde el macrismo. 

 

A las críticas internas que retumbaron en los oídos de Rodriguez Larreta se sumaron los mensajes públicos de los socios del PRO. "La gente quiere dirigentes decentes, que no pacten con el kirchnerismo. JxC se tiene que comprometer a no traicionar al electorado. No se puede traicionar la última esperanza de la Nación", sentenció la fundadora de la Coalición Cívica, Elisa Carrió. Su amigo, Mario Negri, titular del interbloque de la coalición en Diputados, también le puso un freno y opinó que "llamar al diálogo no es una puesta en escena". "El ámbito de discusión de políticas públicas debe ser el Congreso, que tendrá la representación que dispongan las urnas", consideró. Sin embargo, deslizó algunas precondiciones. “En todo caso, el Gobierno debe tener un plan, porque lo que hay hoy es un no plan. Tendrá que mandar al Congreso un paquete de leyes, ése es el ámbito de discusión que tendrá la representación que reflejen las urnas el 14 de noviembre", lanzó. 

 

A diferencia de Morales, que mantiene silencio al respecto, Cornejo dejó muy poco espacio pero no lo enterró. "El Gobierno no tiene autoridad moral para hacer un gran acuerdo. La Argentina necesita un gran acuerdo para hacer las reformas que permitan mejorar la economía y las condiciones sociales, pero tiene que ser explícito y no con las generalidades que menciona Massa", consideró el exgobernador mendocino.