23|11|2021

Larreta con traje (y camisa) presidencial promete un gobierno del 70%

13 de octubre de 2021

13 de octubre de 2021

Sin su remera fetiche, el alcalde relanzó su discurso electoral 2023. Propuesta de pacto con tres requisitos. Gradualismo con reforma laboral. Guiño a Massa.

El jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta aprovechó su participación en el coloquio de IDEA para transmitir en público el mismo mensaje que repitió en privado durante su reciente viaje a Estados Unidos. Con buena parte del establishment local reunido en forma presencial, ratificó su aspiración presidencial para 2023 con la propuesta de acordar con "dos tercios o el 70% del sistema" una agenda de desarrollo para los próximos 20 años con políticas de Estado que sean respetadas por presidentes de distinto signo.

 

"Cada presidente en Argentina, más que un presidente es un fundador que empieza de cero y no hay chance de que salgamos adelante con esa actitud", arengó el alcalde cuando promediaba la mitad de una charla de diez minutos en la que buscó mostrarse descontracturado y locuaz. Sin corbata, con camisa blanca, saco y pantalón negro, Rodríguez Larreta exhibió una oratoria mucho más clara que en otros momentos de su carrera política. "Tenemos que consensuar una visión común que nunca va a ser unánime, pero que debemos acordar con dos tercios o el 70% del sistema político, para que podamos sostener un camino que luego mantenga sea quien sea presidente", detalló el alcalde, que poco antes había anunciado el calendario escolar para el año próximo con su dress code habitual: una remera negra.

 

La mención elíptica a un "Pacto de la Moncloa", como el que firmó todo el arco político español luego de la dictadura de Francisco Franco, no es una novedad en el discurso del alcalde porteño. Se trata de una iniciativa que repite desde hace años, pero que ahora relanzó en su nuevo rol de gran elector de la alianza opositora luego de la derrota de Mauricio Macri cuando buscó su reelección en las elecciones de 2019. Desde entonces, profundiza la disputa de liderazgo del espacio con el expresidente en un duelo que se agudizó este año. Ahora transita una tregua electoral hasta que terminen las elecciones.

 

La idea del acuerdo, dijo Rodríguez Larreta, "no implica llegar al 70% de los votos, porque eso tampoco es bueno para el equilibrio democrático. Lo que hay que tener, si llegamos al 23, es convocar al resto que represente el 70% del sistema. Es la única forma de sostener un plan a largo plazo incluso sosteniendo la alternancia. Como pasó en Chile y España para la salida de la dictadura y el franquismo", sostuvo el alcalde ante el auditorio empresarial invitado. Hacia allí dirigió un mensaje directo: "Es la única forma de promover el desarrollo y la inversión. Nadie va a invertir en la Argentina si además de reglas de juego claras no van a tener la certeza de que esas reglas se van a mantener en el tiempo si no tienen previsibilidad en el tiempo. Yo lo digo y suena muy bien, pero no es fácil".

 

El acuerdo político es una de las tres precondiciones que Rodríguez Larreta enumeró en el coloquio de IDEA. La segunda es un acuerdo de estabilidad macroeconómica que implicaría una posible reforma laboral. Afilado para lanzar propuestas, se las ingenió para no decir esas dos palabras. "Necesitamos un marco monetario, pero lo más importante es que haya confianza en ese marco y solo lo va a dar la estabilidad política", expresó. Llegar a ese punto "requiere una cantidad de transformaciones de fondo que garanticen un sendero de equidad fiscal, un fuerte aumento de las exportaciones, una baja en la carga impositiva para sumar empleos. Esto se tiene que traducir en medidas específicas para quien agarre el nuevo gobierno del 23, pero eso no lo sabemos". 

 

La tercera precondición es "la necesidad de incluir a quienes están afuera de todo el sistema que, según algunos estudios, es el 20% e la población". Lo consideró "un imperativo moral", pero además opinó que "no hay posibilidad de un plan políticamente sustentable con el 20% de la gente afuera".

 

Fue la antesala para hacerle un primer guiño político al oficialismo y el segundo que le dedicó a su amigo personal, el titular de la Cámara baja Sergio Massa. El tigrense también habló de un acuerdo político entre oficialismo y oposición, pero para después de las elecciones y la semana pasada anunció la presentación de un proyecto de ley para transformar los planes sociales en empleo registrado. "Hay que ser muy audaces para transformar los planes en trabajo", reivindicó el alcalde, y agregó que "hay que avanzar en la integración de los barrios más vulnerables pero con un esfuerzo conjunto con los vecinos de cada barrio. No hay progreso si no llega a todos", lanzó en clave electoral. 

 

En el corto plazo consideró que hay un desafío urgente. "Tenemos que sanar las heridas que nos dejó la pandemia", prometió para reivindicar su política de mantener las escuelas abiertas, una medida que le generó réditos electorales y le permitió diferenciarse del Gobierno. La mención que hizo ante el empresariado criollo anticipa que será uno de los ejes de una eventual campaña para 2023. 

 

"Los chicos van a terminar con 191 días de clases y eso es porque defendimos la presencialidad y le sumamos mas días a los 180 obligatorios. En la provincia de Buenos Aires perdieron tres meses de clase y eso profundiza la desigualdad. Tenemos que llegar a un acuerdo de nunca más las escuelas cerradas. Pasaron seis meses y los casos evolucionaron igual a los dos lados de la General Paz", insistió Larreta para defender una de las controversias más agudas que tuvo con la Casa Rosada durante la pandemia. La apuesta que hizo es ahora casi una plataforma electoral. "Sin libertad y sin trabajo no hay desarrollo. (Juan Bautista) Alberdi decía que gobernar es poblar y yo digo que gobernar es educar", arengó el alcalde y le arrancó un aplauso al establishment.