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Presupuesto Larreta 2021: macro símil Guzmán y rediseño por tijeretazo

Planchará obras e inversiones y habrá ministerios que deberán “aguantar”. Puentes con Olivos para mantener transferencias por fuera de la coparticipación.

Por 29/09/2020 17:51

Misma previsión macroeconómica que el presupuesto nacional que presentó Martín Guzmán, una reducción marcada en la obra pública y un flujo de fondos "intocable" para garantizar los servicios esenciales, como salud, educación, desarrollo social y seguridad. Esas son las tres bases en las que se asentará el Presupuesto 2021 para la Ciudad de Buenos Aires. Cargado de incertidumbre y especulaciones, el proyecto de ley no llegará a la Legislatura porteña a la fecha establecida: Horacio Rodríguez Larreta decidió estirar la presentación oficial, pactada para el 30 de septiembre, a la espera de la resolución del recorte de la coparticipación que recibe su administración.

Hay dos elementos que produjeron la demora y, hasta el cierre de esta nota, vaticinan que el expediente se retrasará varias semanas. En primer lugar, la decisión de Alberto Fernández de reducir 1,18% la masa de recursos coparticipables que gira la Nación a la Ciudad, llevando ese índice a 2,32%. También, el proyecto de ley del oficialismo que fija en $24.500 millones el costo del traspaso de la Policía Federal que costea la Casa Rosada y que podría aprobarse este jueves en el Senado, donde Juntos por el Cambio (JxC) no tiene la gravitación necesaria para frenar ese avance. Este combo llevaría a $64.000 millones la poda estimada para el año próximo.

 

 

Esta merma en los recursos de la Ciudad impactó en el armado del Presupuesto 2021. A la misma hora en que Fernández anunciaba el decreto, Felipe Miguel (jefe de Gabinete) y el ministro Martín Mura (Hacienda) convencían a Rodríguez Larreta de mantener la facultad de reasignación de partidas que habilita la emergencia económica bajo la que opera el Gobierno desde marzo con luz verde de la Legislatura. Fue un acto-reflejo para paliar el bache, en horas en que en Uspallata 3160 cundía el nerviosismo y la ansiedad. Ahora, a más de 15 días del anuncio de Fernández, esa normativa se convirtió en un aspecto central del ejercicio fiscal para el año próximo: Rodríguez Larreta atravesará 2021, exageran en el gobierno porteño, en emergencia, con un presupuesto acotado a los servicios esenciales y un flujo de caja inestable por la caída de la recaudación, golpeada por una mora del orden del 50% en ABL y patentes.

A nivel macroeconómico, la Ciudad presentará el mismo esquema que su par Guzmán: inflación del 29%, dólar a $102,4 y un crecimiento del PBI que rondará entre el 5% y el 6%. La expectativa en la Ciudad es, también, en torno al aumento del ABL que fijará el ejercicio fiscal para 2021. Se repetirá el esquema vigente: el reajuste será mensual y no se fijará un porcentaje anual. Por ley, el incremento de ese tributo debe estar por debajo del 40%.

"Vamos a tener que vivir de lo que hicimos, no hay más", es el diagnóstico/lamento que bajó el gobernador más rico del país a su gabinete. Es una lectura presupuestaria, pero fundamentalmente política, porque el jefe de Gobierno admite que ese escenario reducirá su deseo de sumar avatares nuevos de la gestión como vidriera para disputar los comicios de medio término.

Rodríguez Larreta se malacostumbró. Durante los años de Mauricio Macri en la Casa Rosada, gozó de un vínculo predilecto con el Gobierno, a diferencia de otros mandatarios provinciales. Aunque durante la gestión Cambiemos el oficialismo porteño se quejaba del esquema de coparticipación, el expresidente llevó de 1,4% a 3,75% (luego quedó en 3,5%) el índice de recursos que recibía la Ciudad. Lo hizo bajo la excusa del traspaso de la Policía Federal, que ahora denuncia el peronismo y sobre el que pide investigar un “excedente”. Con ese marco teórico, Fernández avanzó con el recorte por la doble vía: decreto y el proyecto de ley que Cristina Fernández de Kirchner pondrá en discusión este jueves en la Cámara alta.

 

 

Al mismo tiempo, contó con al apoyo de una Casa Rosada permeable a los pedidos de gobernadores para acceder al crédito internacional, un mecanismo vedado por el kirchnerismo que el macrismo explotó al máximo y, salvo excepciones como la propia Ciudad, trajo dolores de cabeza a los mandatarios endeudados. Con el triunfo del peronismo confirmado y la crisis económica heredada desde 2018, el panorama lucía diferente: el Presupuesto 2020 ya contemplaba ajuste en obras de infraestructura y en el de 2021, con la pandemia por coronavirus y el recorte de la coparticipación encima, será aún más notorio.

En el cálculo de gastos e inversiones de la Ciudad, la obra pública será el área más damnificada y volverá a su promedio histórico del 16% del total del presupuesto. Durante 2019, año en que Rodríguez Larreta compitió por la reelección, tuvo un pico de 24%. El gobierno porteño limitará su inversión en obras de bajo alcance, catalogadas como "barriales". La reducción se sentirá en las áreas de Desarrollo Urbano, Desarrollo Económico y Cultura, mientras que las carteras de Salud, Educación, Desarrollo Social y Seguridad serán las más beneficiadas. Ante ese panorama, los "sabuesos" del oficialismo porteño auditarán contratos y gastos corrientes. "Van a tener que ajustarse a la realidad", dramatizan en el oficialismo. Este y otros temas de agenda discutían Rodríguez Larreta y sus ministros en el Centro Cultural Recoleta durante un retiro político que culminaría cerca de las 20 de este martes.

 


 

BILATERAL. El gobierno porteño planchará obras e inversiones por el recorte de recursos, pero mantiene canales de diálogo con la Casa Rosada para que le garantice transferencias corrientes estipuladas: en el Presupuesto 2021 que comunicó la Casa Rosada, están previstas partidas para la Ciudad. Desde transferencias para obras de infraestructura hasta programas nacionales con impacto en la Ciudad, como los relacionados a las áreas de educación y desarrollo social: construcción de jardines maternales y centros de primera infancia, por ejemplo.

Según se detalla en el Anexo del Presupuesto, Fernández habilitó al Ministerio de Transporte a continuar la extensión del Ferrocarril Belgrano Sur hacia Constitución -ahora termina en Parque Patricios. Es una negociación que, como informó Letra P, comenzó en el verano y que será posible de acuerdo a la sinergia entre el larretismo y el peronismo, porque la administración nacional coordina y ejecuta la licitación. Además, hay partidas asignadas a trabajos de urbanización en la Villa 21-24 de Barracas. Se trata de transferencias de recursos que, como hace con todas las provincias, la Nación tiene previsto destinar a la Ciudad de Buenos Aires.

En este inciso hay que discriminar el gasto de capital de inversión directa y el destinado a dependencias del Gobierno establecidas en la Ciudad. En el primero están englobados los fondos que irán para obras, algunas heredades de la gestión de Mauricio Macri, que capitalizará Rodríguez Larreta y el resto son inversiones que no pasarán por el Tesoro porteño.