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Tranquilizar la economía, la prioridad del Presupuesto marca Guzmán

Objetivos alcanzables, pero atados a una condición: que el dólar esté bajo control. ¿Por dónde vendrá el efecto alivio en el año electoral? El rol del Fondo.

Por 15/09/2020 14:02

Salvo por el incremento del precio internacional de la soja, el contexto no luce para el año próximo como el más favorable para la economía argentina. La pandemia demuestra en el hemisferio norte que su destino es volver una y otra vez y la vacuna que permitiría normalizar la actividad es una promesa que acaso sea esquiva, al menos para un suministro masivo, hasta el final del primer trimestre. Asimismo, la tracción de la economía internacional será relativa y, ya en lo interno, el país arrastrará las consecuencias de un 2020 espantoso, que se sumarán a una recesión que abarcó tres de los cuatro años precedentes. Así las cosas, el cambio de ciclo que se espera muestra limitaciones que se expresan en el proyecto de Presupuesto que el Gobierno enviará este martes al Congreso. Números aparte, la iniciativa tiene una impronta excluyente: la fase dos del mantra del ministro Martín Guzmán de “tranquilizar la economía”.

La primera fase de esa estrategia fue la renegociación de la deuda emitida bajo ley extranjera, cuyas bases se trasladaron luego a la lanzada bajo legislación nacional, todo –unos 108.000 millones de dólares– con una adhesión casi unánime. Ahora, con las tratativas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en marcha para regularizar compromisos por 44.000 millones más, llega el turno de domesticar una macroeconomía encabritada. Esa es la fase dos del sosiego buscado.

 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. 

 

De acuerdo con lo que ha trascendido, Guzmán proyecta para el año que viene un déficit fiscal primario –antes del pago de deudas– del 4,5%, contra una previsión de entre 6,5 y 8 por ciento en 2020, de acuerdo con consultores privados. Asimismo, el derrumbe de la economía que se cifra entre 10 y 12 por ciento se convertiría en un rebote del 5,5%. La inflación, que finalizaría este año en alrededor del 37%, caería a un entorno del 28% y el dólar cotizaría en diciembre de 2021 a $101, lo que implicaría una evolución en línea con la inflación esperada para evitar un atraso que complique al sector exportador.

Cuando esas proyecciones y otras, así como las diferentes partidas de gasto y las previsiones de recaudación, sean oficializadas, ya no podrá hablarse, como hasta ahora, de la falta de un plan económico. Podrá gustar o no, pero plan habrá y será el eje en torno al que gire la negociación con el FMI.

La impresión general es que las metas que trascendieron hasta ahora resultan alcanzables, aunque con una condición clave: que el dólar no se le vaya de las manos al Banco Central y que sus reservas netas no se debiliten más.

 

 

En diálogo con Letra P, Ricardo Delgado, director de la consultora Analytica, dijo que su “escenario base para 2021 es bastante parecido a lo que trascendió del Presupuesto. Sin embargo, lo determinante para lo que ocurra de acá a fin de año y en 2021 es que el Gobierno logre domar la brecha cambiaria, lo que llamamos ‘saltar el muro del dólar’, algo que no va a ser fácil pero para lo que tiene herramientas. En ese caso, las proyecciones podrían concretarse”.

Si el Banco Central jugara desde este mismo mes, empezara a mostrar los bonos que tiene en cartera (por unos 14.000 millones de dólares después del canje) y lograra reducir la brecha cambiaria, sumando política monetaria y tolerando alguna suba de la tasa de interés para darle a la gente la opción de permanecer en pesos, el país podría ir hacia una inflación similar a la que plantea el Presupuesto. Seguiría siendo alta, del orden del 30%, pero menor que la de este año”, agregó.

Federico Furiase, director de Eco Go y profesor en la Maestría de Finanzas en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), señaló, también en diálogo con este medio, que “los números de dólar, crecimiento e inflación, de acuerdo con lo que ha trascendido del Presupuesto 2021, suponen que habrá una estabilización macroeconómica que implique una baja del riesgo país y de la brecha cambiaria, lo que les permitiría al Gobierno y al Banco Central estabilizar las variables nominales y controlar el tipo de cambio”.

 

Fuente: Rava Bursátil.

 

“Sin embargo, para que eso suceda en un contexto como el actual, de déficit fiscal, emisión monetaria, brecha cambiaria y riesgo país en niveles altos, que dejan al Central perdiendo reservas y con reservas netas por debajo de los 6.000 millones de dólares, el Gobierno tendría que dar un shock de confianza con un programa de consolidación fiscal hacia 2023, además, en el marco de un nuevo acuerdo con el Fondo y con la política acompañando”, aclaró.

En lo que respecta a la reducción del déficit fiscal, Delgado estimó que la meta “es cumplible, pero hay que ver cómo plantean el financiamiento”.

 

“Al mercado le gustaría un déficit fiscal más bajo, pero la clave será convencerlo de que se busca alcanzar el equilibrio en 2023 en el marco de un nuevo acuerdo con el Fondo”, dijo Federico Furiase.

 

Furiase, en tanto, indicó que “el número que trascendió es razonable dado el contexto de pandemia, que dejará como punto de partida un desequilibrio de 6,5 a 7 por ciento este año”.

“Es obvio que al mercado le habría cerrado un déficit más bajo y quizás eso habría sido mejor en términos de inflación futura. De cualquier forma, la clave será convencerlo de que se busca alcanzar el equilibrio en 2023 en el marco de un nuevo acuerdo con el Fondo, de modo que ese déficit se financie principalmente en el mercado local de capitales y con los bancos y menos con emisión monetaria”, sumó el economista de Eco Go.

Respecto del crecimiento económico, el director de Analytica indicó que “la actividad va a tener un rebote de aproximadamente la mitad de la caída de este año. Así, no volvería a los niveles de 2019 sino hasta 2024. Es lo que en Analytica llamamos downsizing”.

“El repunte de la actividad va a ser estadístico, un rebote. En diciembre se va a ver un crecimiento grande en la comparación mensual que va a dejar un arrastre para el año siguiente, cuando se va a comparar con bases muy bajas de 2020”, afirmó.

La razón de eso es que la recuperación de los ingresos de la población sería limitada. “Lo previsible es que se frene la caída de este año, pero no hay capacidad de recuperar los niveles previos a la pandemia”, dijo Delgado.

¿Será suficiente eso para que la población sienta alivio en el año electoral? “Lo habrá en caso de que el Gobierno logre mantener la inflación en 2 a 2,5 por ciento por mes, como este año, y de que saque al dólar de la tapa de los diarios”, respondió Delgado.