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Posse vs. Abad: choque de perfiles para una UCR bonaerense de cara a 2023

Uno va con la bendición de Salvador, pero con promesa de más protagonismo. Otro se apoya en Lousteau, históricos y críticos del rol del partido en JxC.

Por 12/09/2020 2:51

Hace seis años, en septiembre de 2014, fue la última vez que la UCR bonaerense eligiò su conducción en una compulsa interna. Ricardo Alfonsín se imponía a Daniel Salvador y buscaba erigir al Comité Provincia de Buenos Aires en un bastión de resistencia contra la avanzada sanzista tendiente a una sociedad con el PRO. Lo que vino después es historia conocida: Gualeguaychú erosionó la estructura alfonsinista, Salvador se transformó en vice de María Eugenia Vidal y, sobre ese plafón, construyó un armado centralizado en su figura como nexo clave entre las necesidades de los intendentes boinablanca y las respuestas de la gobernadora PRO. Ese as de espadas le habilitó dos periodos seguidos al frente del radicalismo provincial.

Pero fuera del poder y sin posibilidad de una re-re salvadorista, la UCR bonaerense vuelve a ofrecer una contienda interna, según se confirma con el cierre de listas de este viernes, de cara a la elección que, con la posibilidad de ser postergada ante el contexto pandémico, está fijada para el 11 de octubre. Chocarán el diputado Maximiliano Abad y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, quienes en 2016 se mostraban juntos en un mismo esquema desde el cual discutieron la lista de unidad con el entonces vicegobernador.
 


Con el correr del gobierno de Cambiemos, los posicionamientos fueron reordenándose hasta un presente donde Abad encabeza la propuesta bendecida por la saliente conducción. Su compañera de fórmula será Erica Revilla, la única intendenta que tiene el radicalismo bonaerense. La alquimia de la propuesta oficialista, con un dirigente de la Quinta y otra de la Cuarta sección, muestra un armado robusto en el interior bonaerense que desde el minuto uno buscó ratificarse territorialmente a partir del respaldo mayoritario de autoridades municipales y referentes de la Legislatura.

En una elección seguida de cerca por la masa societaria de Juntos por el Cambio, la candidatura de Abad exhibe una estrecha articulación con el vidalismo, heredada de la sintonía que mantuvo el Comité Provincia con el PRO en los años de gobierno y catapultó al marplatense como jefe de bloque de Juntos por el Cambio en la Cámara baja bonaerense.

Sin embargo, dentro de este armado se esfuerzan por marcar la necesidad de construir liderazgos propios, por fuera de la figura aún taquillera de Vidal. Construir una impronta diferente al rol secundario que aceptó Salvador en la convivencia con el socio PRO es uno de los apuntes primordiales de los que también toman nota dentro del mismo oficialismo partidario, sin dejar de tributar al vuelo nacional de la imagen de MEV.
 


"El radicalismo bonaerense tiene que tener protagonismo, no depender de la figura de María Eugenia Vidal solamente; debe generar nuevas figuras", expresó a Letra P meses atrás el presidente de la UCR nacional, Alfredo Cornejo, para jugar su carta: "Figuras de la generación de Maxi Abad nos permiten proyectar nuestra construcción política". En diálogo con este medio, Revilla coincidió: “El radicalismo necesita tener sus propios líderes”.

Además del respaldo de espacios internos recientes como el de “Radicales Buenos Aires”, donde conviven jefes comunales, exintendentes y figuras de la dirigencia seccional, Abad también explora ascendencia en su sector de origen, el universitario, como en el ala de la Juventud Radical que hoy ostenta la conducción.

EL RETADOR. Del otro lado, Posse apuntala su candidatura sobre la promesa de un partido “sin servilismos ni seguidismos ciegos”, en un claro posicionamiento crítico de los cuatro años de Salvador al frente del Comité. Con la escena bonaerense siempre en mente y sin posibilidades de ir por la reelección en su distrito, la decisión de Posse de competir por la conducción provincial del partido ya se dejaba entrever desde la derrota electoral de Juntos por el Cambio en 2019, cuando empezó a instalar públicamente la necesidad de “renovar el partido” y “dotarlo de protagonismo”.
 


La materialización del armado dispuesto a la disputa de poder interno -en el radicalismo y en JxC- se dio con la conformación del bloque de Cambio Federal en la Cámara baja bonaerense, junto con el ala monzoista, que también tracciona simpatías para la contienda.

Pero uno de los pilares centrales de la incursión del sanisidrense es Evolución Radical, el espacio referenciado en Martín Lousteau, que, en medio de la pandemia, puso en marcha su maquinaria bonaerense con fuerte raigambre en el conurbano, bastión poco explorado por el salvadorismo y donde la familia Nosiglia comenzó a extender lazos en el inicio de 2020. En Evolución reporta la compañera de fórmula de Posse, Danya Tavella, vicerrectora de la Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (UNNOBA).

Bajo la arenga de mayor protagonismo radical dentro de la alianza opositora como lema central para diferenciarse del oficialismo partidario, Posse ya sube a Lousteau al ring nacional. "Es el candidato más fuerte y con mayor atractivo dentro de la UCR y Juntos por el Cambio", lo vende. 
 


Además, la corriente de opinión crítica del rol del radicalismo en Cambiemos también se acopló a este armado. Allí, confluyen sectores referenciados en históricos como Juan Manuel Casella y Federico Storani, que militan activamente en los últimos tiempos con encuentros virtuales impulsados desde las fundaciones Ricardo Rojas y Sergio Karakachoff, respectivamente. El sanisidrense logró, también, apoyos de algunos intendentes del interior. Así, fragmentó voluntades en un foro que el salvadorismo siempre se empeñó por sacar a relucir como reservorio uniforme de su autoridad.

El descontento con el perfil del Comité Provincia fue evidente en varios dirigentes cercanos a la figura de Ricardo Alfonsín que en 2019 jugaron bajo el sello de Consenso acusando proscripción de listas desde la conducción partidaria. La avanzada de Salvador por desafiliar a quienes no apoyaron a JxC el año pasado tuvo su revés en la Justicia, por lo que una porción de la masa de 750 afiliados y afiliadas que estaban en la mira participarán activamente de la interna desde la vereda possista. El guiño extraoficial del alfonsinismo a la candidatura de Posse es un aspecto que flota en numerosos distritos del interior bonaerense.