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El directorio plantea relanzar la firma en 2021 con capitales argentinos una vez que el concurso se encamine. Trabajo fino para recuperar una confianza perdida.

Por 16/11/2020 18:47

Vicentin intenta poner un mojón de partida y dejar atrás el intenso año en que acaparó la controversia del sector agroexportador y la agenda mediática y política nacional. Plantea reconstruirse en 2021 y levantar el gigantesco default que en pocas semanas cumplirá un año. Pero no parece ser tan sencillo como un borrón y cuenta nueva, con la confianza destrozada a cuestas y todo un mercado por recuperar. En este marco, quiere relanzarse como la nueva Vicentin, con la incorporación de socios estratégicos mayoritariamente locales y los acreedores, y así lograr lo que su dueños llaman una “expresión renovada del capital nacional”.

El cambio de directorio, fuera del cual quedaron los familiares y dio lugar a un triunvirato, intenta ser la señal para oxigenar la imagen desgastada aprovechando que el componente político de mediados de año ya no es tal. Sumaron a Diego Guelar, el diplomático exembajador de Brasil, China y Estados Unidos que, además de darle una mirada global, los asesora en el perfil para el rediseño. Letra P mantuvo una entrevista con ellos.

“Creemos que el país crecerá y en ese contexto la transformación de Vicentin es un capítulo muy importante de lo que esperamos a nivel argentino. Pensamos la recuperación como una empresa privada y nacional porque la hoja de ruta del directorio es que, más allá de los aportes extranjeros que pueda haber, tenga una mayoría nacional”, sostuvo Guelar. 

Con aceitados contactos sembrados durante décadas como diplomático, aseguró que hay mucho interés de empresas extranjeras de tomar posición en la agroexportadora con intenciones mayoritarias. “Pero creemos que hay que darle la oportunidad a que la comunidad de productores, banqueros, acreedores, trabajadores, etc., puedan participar y la nueva Vicentin sea una expresión renovada de ese espacio nacional”.

 


Vicentin pondera sus activos y desmiente el desguace.

 

“Recordemos que el presidente dijo que la cerealera era el instrumento central y estratégico de un programa de soberanía alimenticia, que era una empresa testigo y líder en línea de las multinacionales”, dijo al referirse a los argumentos de Alberto Fernández cuando pretendió expropiar la firma. “El gobierno nacional, provincial y, sobre todo, el Banco Nación no pueden reaccionar ante un esquema de recuperación privada y nacional”. 

Pero el borrón y cuenta nueva no les cabe a todos los acreedores después de una deuda de 100.000 millones de pesos que aún no se sabe cuándo cobrarán y a qué valor. Por eso son lógicas las resistencias que, asegura el directorio, deben “romper”.

“Necesitamos mostrarles, explicarles e invitar a todas las personas que no le hemos cumplido, porque sin ellos no hay una salida.” (Estanislao Bougain, director Vicentin)

Ya dialogaron con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), con la Bolsa de Comercio de Santa Fe y con la Sociedad Gremial de Acopiadores de Granos. En medio del despegue que pretenden se chocaron con operaciones comerciales subterráneas y hasta con un sumario interno de la Bolsa de Comercio de Rosario ante el cúmulo de denuncias penales de la cerealera, lo que motivó su renuncia de la entidad.

HOJA DE RUTA. El directorio espera a fines de diciembre la cristalización de los acreedores, esto es que el juez de Reconquista a cargo del concurso, Fabián Lorenzini, defina quién es acreedor, por cuánto y por qué título, y eso, afirman, les permitirá un panorama claro para iniciar rondas con socios estratégicos y acreedores que quieran capitalizar.  

Ese es el punto inicial para “co-construir una solución que permitan el nacimiento de una nueva Vicentin: sólida, capitalizada, con accionistas fuertes que son parcialmente los actuales y sustancialmente los que pueden incorporarse”, explicó uno de los tres directores, Estanislao Bougain, abogado porteño especializado en derecho corporativo.  

 

 

Además, aclara que no se trata de un concurso clásico, donde se coloca a la empresa en el medio para hacer una oferta y los acreedores toman su plata, sino que se busca fortalecer y relanzar la cerealera. Pero, al margen de las proyecciones sobre la firma, lo cierto es que deben pagar sus pasivos. La fecha máxima para presentar la oferta es en septiembre de 2021. 

“No tenemos propuesta por ahora. Iremos llenando la hoja entre todos. Estamos invitando a los acreedores a que escriban su línea y con lo que se proponga irán surgiendo las soluciones que esperemos que terminen el año que viene en un acuerdo general en el marco del concurso. Y que sea satisfactorio para todos porque buscamos que todos sufran lo menos posible”, aclaró Bougain.

El director Daniel Foschiatti desalentó la teoría de desguace que desde varios sectores, como el Banco Nación, señalan como una estrategia de la cerealera. Afirmó que los activos “son muy valiosos y productivos”. “Los fierros están marchando por los fasones asegurados. Así se mantienen y la gente labura y cobra”, dijo el empresario que ha asesorado sobre infraestructura en las últimas décadas a la agroexportadora.

Bougain agregó: “Si no tenemos la confianza de los acreedores, esos activos tienen una valía menor porque la compañía tiene sentido en marcha”. Según apuntaron, los contratos de fasones están garantizados para el funcionamiento de todo 2021.