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La cerealera denuncia que la entidad se sumó a un "fantasioso" lobby judicial y mediático, y que directivos tienen un fin comercial. Guerra de titanes.

Por 10/11/2020 12:58

La cerealera Vicentin pegó un portazo en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) al renunciar como socia dejando un tendal de acusaciones contra los directivos. Cree que la institución terminó tomando una posición contra la firma a partir de la presión de grupos de poder, y que ya no corre más por el andarivel de sólo velar por el cobro de los acreedores sino que da margen a intereses internos en el destino comercial de la cerealera. 

No es menor el ruido que generó la partida como socio activo después de décadas de formar parte de la estructura e incluso presidiendo la institución a través de Alberto Padoán. Luego del escandaloso default no hubo indicios de un enfrentamiento abierto, algo que se podía llegar a entender por la magnitud de la situación. Recién hace unos meses la relación entre los directivos de la Bolsa y la firma concursada empezó a tensionarse. Todo explotó con la decisión de la entidad de iniciar un sumario interno “a fin de investigar su comportamiento comercial, profesional y ético, y la posible comisión de conductas reprochables estatutaria o legalmente”.

Ese fue el punto de inflexión del que se agarró la cerealera para romper. Interpretan que ese movimiento terminó de alinear a la histórica institución con un frente local empresario, jurídico y mediático. Por eso explicaron en un comunicado que tiene la firma de su apoderado Santiago Ramos que no pueden formar parte de una institución donde sus directivos se sumen a una avanzada judicial en su contra. 

 

 

“Lo que no conocen y hubiera sido deseable que investigaran en forma previa a esta apresurada decisión, son los cuestionables intereses que guían a multitud de fantasiosos denunciantes que, con mayor repercusión en medios periodísticos antes que judiciales, claramente buscan sin disimulo obtener privilegios particulares que la ley les niega en el marco de la igualdad de acreedores que debe regir el concurso preventivo”.

También abona a la idea de que existen intereses comerciales en la jugada más que un reclamo crediticio o concursal. “No podemos dejar de destacar que muchos de los integrantes de aquél órgano ejecutivo reflejan un evidente conflicto de interés en el caso (...) ello es así, en razón de erigirse dichos directivos en accionistas de empresas que resultan ser acreedoras e igualmente tener la intención de asumir el rol de acusadores en los procesos penales en trámite”, explica el comunicado para denunciar falta de objetividad del directorio de la Bolsa. 

Sin mencionarla, hablan de la corredora Grassi SA, que ocupa la vicepresidencia de la Bolsa y es una de las mayores acreedoras a través de Commodities SA. El mes pasado hizo una denuncia por estafa contra los ex directores de Vicentin, en línea con las hechas anteriormente por la banca extranjera y el Banco Nación. De esta manera, los grandes grupos acreedores (excepto ACA) se alinearon en la justicia y entienden que la Bolsa lo replica con el sumario interno.

La iniciación de dicho sumario claramente marcó un antes y un después. Por parte de Vicentin creen que es una condena previa que no se ata al mandato histórico de la institución de ser equidistante y no tener ningún tipo de injerencia, excepto desde la Cámara Arbitral en un conflicto comercial. El propio presidente de la institución, Daniel Nasini, repitió al principio de la novela el deber de “ser respetuosos y cautelosos a la hora de actuar e intervenir solo en las situaciones en que sus estatutos y reglamentos la habilitan para ello”. Vicentin cree que esta vez no lo fue.