CARRIO & LARRETA

Una vocera filosa para la moderación

Alejada de Macri, Lilita refuerza su alianza con Larreta y dice lo que el jefe de Gobierno piensa pero calla. Conexión Uspallata-Exaltación de la Cruz. ¿Plan V?

Fue más que una foto. La tarde que, entre té y galletitas bajo el sol de Exaltación de Cruz, pasaron Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta fue la confirmación de una alianza que fundieron, al calor de marchas y contramarchas, durante los últimos años. La líder de la Coalición Cívica y el jefe de Gobierno porteño hablan seguido por teléfono, pero se debían un mano a mano. Eligieron verse y hacer público el encuentro horas después del desaire de Carrió a Mauricio Macri, líder PRO en el ¿exilio? que acababa de pedir que no haya “ parricidio” en Juntos por el Cambio (JxC). Al sumar a María Eugenia Vidal, la instantánea cobró un significado político aún mayor. ¿Por qué hacerla en ese momento? En el caso particular del pliego de Daniel Rafecas, quedó demostrado que Carrió dice –casi- todo lo que piensa -pero prefiere callar- Rodríguez Larreta.

 

La decisión de hacer pública la reunión transcurrió por dos andariveles para el alcalde. En primer lugar, reforzar su relación con Carrió y abonar su estrategia ante, en ese entonces, una resistencia a ultranza de Macri a acompañar al jefe de los fiscales que propuso Alberto Fernández. Al mismo tiempo, al mostrarse con Carrió hizo suyos los planteos de la exdiputada sobre la ley de Ministerio Público Fiscal y el candidato del oficialismo, que hegemonizaron la agenda de esa semana. Ocurre lo mismo con el rol de Macri: aunque en otro tono, Rodríguez Larreta también necesita una renovación de liderazgos en el PRO y en toda la coalición opositora para despejar su camino presidencial. El expresidente y su sucesor en la Ciudad hablan recurrentemente, pero ambos saben que se dirigen hacia un choque en cámara lenta y empiezan a acomodar sus tropas. En lo que va de 2020, acumulan diferencias en varios frentes, pero, fundamentalmente, en cómo pararse como oposición al Gobierno y la -consecuente- estrategia electoral. El caso Rafecas fue una prueba más, aunque Macri, como contó Letra P, luego rebobinó y cambió su postura para amoldarse a la estrategia de congelar el tema y no avivar –un poco más- la interna opositora después del fuego cruzado.

 

El jefe de Gobierno encuentra en Carrió una vocera de lujo para emitir señales que él no puede o no quiere dar. Los casos testigo son el posicionamiento sobre la postulación de Rafecas y su enfrentamiento interno con Macri, cristalizado con la foto en Exaltación de la Cruz, que también le trajo cortocircuitos con los popes del radicalismo. El alcalde porteño pasó buena parte de ese fin de semana prendido al celular para recomponer el vínculo con radicales como Ernesto Sanz y Alfredo Cornejo, furiosos por la forma en que Carrió les marcó la cancha.

 

Con su verborragia y su intransigencia, la líder de la Coalición Cívica rompe el silencio y sacude la agenda. Cuando unifican discurso, esos raptos de prime time de Carrió le vienen al dedillo a Rodríguez Larreta, que preserva el silencio y esquiva definiciones rutilantes para no abandonar el perfil moderado que busca construir. La ecuación se explica también por la falta -voluntaria- de voceros en su gabinete, a excepción del vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, que se corre de los límites de la Ciudad y se inmiscuye públicamente en la agenda nacional.

 

Este juego de roles vuelve a ocurrir con el consenso fiscal que la Casa Rosada negocia con las provincias desde hace semanas. Carrió salió a escena para completar la visión de Rodríguez Larreta, que sostiene que la propuesta del oficialismo es “infirmable” porque anula el endeudamiento e insta a las provincias a congelar los juicios contra el Estado vinculados a la coparticipación.

 

 

 

La cláusula sobre los reclamos judiciales no puede sorprender a la Ciudad ni a ninguna otra jurisdicción, ya que lo mismo firmaron en 2017 con Macri. En aquel entonces, el punto sobre "Procesos judiciales" exigía a las provincias abstenerse de iniciar procesos judiciales por coparticipación, desistir de los ya iniciados y, en particular, frenar la judicialización del reclamo por el fondo del conurbano bonaerense. El texto 2020 propone lo mismo, pero el contexto es distinto: la Ciudad rompió filas con la Casa Rosada ante el recorte de la coparticipación y llevó la pelea al máximo tribunal. Bajo esa lógica, razonan en el larretismo, aceptar esa condición sería abandonar la resistencia a calificar de "inconstitucional" la quita de fondos.

 

“Negar una transferencia de recursos automática y someter a la Ciudad a una constante negociación por los fondos que le corresponden al aportar el 22% de recursos totales no solo es inconstitucional, sino extorsión”, cuestionó la exdiputada.

 

La alianza entre Lilita y el jefe de Gobierno tiene como celestinos a Maximiliano Ferraro y Santilli, jefes de campaña de la elección legislativa 2017, en la que Carrió arrasó con el 51% en la Ciudad de Buenos Aires y dejó en tercer lugar a Martín Lousteau. Hoy, el PRO, la UCR y la Coalición Cívica confluyen bajo el mismo paraguas en territorio porteño.

 

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A 2023. Carrió apuesta y se mueve en tándem con Rodríguez Larreta porque está mirando las elecciones próximas presidenciales. Considera que el Gobierno, específicamente, lo eligió como "adversario" y, por eso, pide cerrar filas y "defenderlo". Sin embargo, deja la puerta abierta a que la candidata "sea una mujer" y todas las miradas se posan en Vidal.

 

Marcha por Loan Peña en Corrientes.
El gobernador Maximiliano Pullaro se esfuerza por seguir desde lejos el debate de la reforma constitucional.

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