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El expresidente volverá a la actividad en febrero. Encontrará a la UCR definiendo liderazgos y posiciones internas, un Larreta dialoguista y el ala dura activa y bajo su mando. Las dudas legislativas.
Por 14/01/2020 18:24

El expresidente Mauricio Macri cumplió 35 días de silencio y bajo perfil, refugiado entre la quinta familiar de Los Abrojos, de Malvinas Argentinas, y la lujosa cabaña del Cumelén Country Club de Villa La Angostura. Así se moverá hasta que viaje en febrero hacia España junto a su esposa Juliana Awada. El ritmo disipado y distante es aceptado con verticalidad dentro del PRO. Pero las demandas internas respecto al nuevo rol opositor que tiene el partido, tanto en el Congreso, como en la Legislatura bonaerense, impulsaron a su entorno a dar señales públicas de vida y deslizar en los medios un regreso a la arena política a partir del mes próximo, antes del inicio del período de sesiones ordinarias del Congreso del 1 de marzo.

En ese lapso de tiempo, según confió a Letra P un integrante de la conducción partidaria, el magnate comenzará a “ejercer un rol de supervisión y referencia, pero desde la informalidad”. Lo hará “muy recostado en los propios para fortalecer al PRO, donde sigue siendo una referencia ineludible”, confió el macrista de paladar negro. Esa definición refleja los parapetos tácticos que elegirá para conducir su partido pero sin ejercer la presidencia, con el objetivo de ordenar un rompecabezas interno que desde el 10 de diciembre comenzó a evidenciar una nueva geografía.

 

 

EL ROMPECABEZAS MULTIPLE. Cerca de Macri vaticinan dos escenarios internos que deberá afrontar en el futuro inmediato. El primero está circunscripto a Juntos por el Cambio, donde aguardan impugnaciones a su liderazgo por parte del radicalismo, y especialmente de su presidente, Alfredo Cornejo, que ya anticipó que la alianza no puede tener una sola jefatura indiscutida. La primera señal de ese reagrupamiento comenzará a ordenarse el miércoles 22 de enero, con la primera reunión del año del Comité Nacional de la UCR, que servirá para limar asperezas internas y consensuar posiciones comunes. También para marcar la cancha sobre la convivencia que esperan tener de ahora adelante con macristas y lilitos dentro de Juntos por el Cambio y sin la omnipresencia de Elisa Carrió, que renunció en diciembre a la jefatura de la Coalición Cívica y en marzo dejará su banca en Diputados. El sistema de conducción de la alianza no tiene fecha prevista para reunir a su mesa nacional, ni para convocar a un plenario. Por ahora, la mayor prenda de unidad consiste en confrontar con el Gobierno en temas que no abran fisuras internas

 

 

El segundo escenario está concentrado en diseñar el futuro del PRO hasta las elecciones de medio término de 2021, donde se buscará ordenar la convivencia en Cambiemos mediante primarias. Macri cuenta con un panorama de las internas que atraviesan a su partido desde mediados de diciembre, cuando habilitó que sus fieles salieran con los tapones de punta contra los tres diputados que abandonaron el bloque PRO en la Cámara de Diputados. No lo hizo personalmente, sino mediante la ex ministra Patricia Bullrich y el flamante titular del bloque, Cristian Ritondo. Ambos les exigieron devolver la banca, en una señal que buscó evitar un efecto dominó sobre la decena de diputados del interior que reclamaban constituir un bloque propio que les permitiera reivindicar su identidad federal dentro del macrismo. “No hubo acuerdo. No hay interbloques dentro del PRO. Tampoco lo habrá en el futuro, porque la decisión es fortalecer al PRO puro: para eso está Patricia al frente. Macri llamará a la unidad de todos detrás de su liderazgo y ella se encargará de ordenar a la tropa”, confió otro integrante del PRO.

 

 

LA FRONTERA BONAERENSE. Las directivas de Macri encontraron su primer techo en la provincia de Buenos Aires, donde el líder del PRO tiene menos riendas para controlar el partido. La ex gobernadora María Eugenia Vidal ya deslizó que no coincide con la presidencia partidaria de Bullrich, mientras Macri impulsó a su primo, el intendente de Vicente López, Jorge Macri que buscó posicionarse como el principal interlocutor opositor del gobernador Axel Kicillof.

En medio de esos tironeos, el bloque de diputados bonaerenses del PRO tuvo la escisión que Bullrich y Ritondo se encargaron de evitar en el Congreso. Impulsados por el expresidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, una decena de legisladores constituyó el espacio Consenso Federal, con el apoyo del intendente de San Isidro, el radical Gustavo Posse. Del otro lado quedó el sector más duro, que ahora afrontan los cuestionamientos de su propia base electoral por no haber introducido cambios al texto final.

 

 

El tratamiento de la ley impositiva que envió Kicillof a la Legislatura provincial fue el bautismo de fuego de ese espacio. El armado cayó como una piedra en la conducción nacional del partido. “Es la profecía autocumplida que logramos evitar dentro del Congreso y que nos confirma que nuestra apuesta tiene que ser la unidad”, opinó un legislador que responde al reelecto jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Para otros integrantes del PRO que defienden a Macri sin matices, “en la medida que se profundice la polarización con el peronismo, habrá menos margen para posiciones para los dialoguistas que amenazan con buscar otro destino”.

No es el mensaje de distintos intendentes bonaerenses de Cambiemos, que van desde promover el liderazgo nacional de la exgobernadora hasta erigir interlocutores provinciales alternativos, como el jefe comunal de Lanús, Néstor Grindetti, que la semana pasada fue recibido por el presidente Alberto Fernández en Balcarce 50 en medio de la negociación por la ley impositiva provincial.

El viraje de la “oposición responsable” a una versión más dura y enfrentada con el peronismo tuvo su experimentación efectiva la semana pasada, cuando el Presidente decidió avanzar en la quita de un punto de coparticipación a la Ciudad de Buenos Aires. Rodríguez Larreta aceptó abrir esa negociación, pero Bullrich y buena parte del oficialismo porteño cuestionaron al Gobierno con virulencia. Cuando la polémica estaba instalada, el reelecto alcalde ratificó su interés de mantener el diálogo con la Casa Rosada.

 

 

Ese doble juego se repetirá entre Macri y Bullrich, pero en la conducción partidaria. También para ordenar las negociaciones claves, tanto legislativas como ejecutivas. “Patricia hablará desde el partido, hará valer su autoridad hacia adentro y le hablará a los propios. Mientras que Mauricio apelará a la unidad y polemizará con el Gobierno”, anticipó un integrante del partido que participa del cronograma interno del PRO.

Para otra fuente consultada, que trabaja desde diciembre para limar asperezas entre halcones y palomas dentro de la fuerza amarilla, la definición de Macri para recostarse en su sector más duro no lo confronta con Rodríguez Larreta. “Eso es sólo un matiz. Por ahora hay mucho consenso”, aseguró el dirigente para confirmar la eficiencia del doble juego discursivo que aplicaron con la disputa por la coparticipación y que les permitió cerrar filas.